Aznar, Ana Obregón, Trump, Musk, Gates… verdades y mentiras del 'caso Epstein'
Millones de páginas desclasificadas revelan menciones de nombres de famosos sin otras vinculaciones

Fotografía de Donald Trump con Jeffrey Epstein.
El multimillonario Jeffrey Epstein (1953–2019) se hizo famoso en el mundo entero en sus últimos años de vida por el escándalo que supuso conocerse la existencia de su dominio insular en las Islas Vírgenes y la presencia habitual en él de personalidades poderosas y de mujeres jóvenes. Su exitosa carrera profesional había estado marcada hasta entonces por un vertiginoso ascenso en Wall Street, pero nada tenía que ver con lo que después lo llevaría a protagonizar las portadas de los diarios de todo el planeta: una supuesta red de tráfico de menores sobre la que aún hoy se investiga y de la que parece difícil localizar pruebas consistentes.
Ante esta situación, las élites mundiales respiran. En noviembre se aprobó en EEUU una ley que obliga a hacer públicos los documentos de la Fiscalía. En los denominados archivos de Epstein aparecen multitud de nombres de importantes políticos, empresarios y miembros de la realeza. José María Aznar, Donald Trump, Elon Musk, Bill Gates… todos ellos están mencionados en correos y documentos, pero no tienen otras vinculaciones.
Conversaciones en las que se menciona a terceros
Seis años después de su sospechosa muerte en una prisión federal —acusado formalmente de tráfico sexual de menores en aquel momento—, el nombre de Jeffrey Epstein sigue generando titulares, teorías y desinformación. Los bulos se multiplican gracias a las redes sociales en las que se tergiversan las medias verdades y crecen como la espuma los rumores surgidos a partir de fotos sacadas de contexto o alteradas con inteligencia artificial, como ha sucedido con un montaje en el que aparece el expresidente de Uruguay José Mujica con Epstein o la actriz y presentadora Ellen DeGeneres con una menor en actitud cariñosa, que ha resultado ser su sobrina.
Una vez que se han hecho públicos los documentos que maneja la investigación, los medios estadounidenses ponen su máximo empeño en extraer información de relevancia, pero no están logrando exhibir la culpabilidad de ningún nombre conocido. Cabeceras como The New York Times, The Washington Post y The Wall Street Journal, y agencias como Associated Press y Reuters intentan confirmar cuáles son los nombres que más se repiten en dichos documentos —que suman millones de páginas— y si tuvieron algún tipo de actividad relacionada con la trata de menores de edad, pero no logran más que menciones casi anecdóticas como las del rey Juan Carlos, con quien comió una vez una persona con la que Epstein mantenía correspondencia.
El hecho de que un nombre aparezca en los archivos de Epstein no es sinónimo de delito, sino más bien la demostración de ser una persona conocida o lo suficientemente influyente como para que aparezca en una conversación de la que participa un hombre tan poderoso como era Jeffrey Epstein, que se codeaba con las más altas esferas. El propio FBI ha concluido que no existe nada que se parezca a una lista de clientes, como la prensa ha deseado encontrar hasta ahora.
Lo cierto es que los conocidos como archivos de Epstein son un conjunto amplio y fragmentado de documentos judiciales y pruebas recopiladas a lo largo de años de investigaciones penales y demandas civiles, que incluyen acusaciones federales contra el magnate, transcripciones de declaraciones juradas, registros de vuelos, llamadas, agendas de contactos y correos incautados, entre otros materiales.
Las fotografías sí han conseguido comprometer a más de un famoso al que se ha capturado en actitud de confianza con menores de edad. El que más repercusión ha tenido en las últimas fechas es el duque de York, Andrés, ya apartado de sus funciones como miembro de la Familia Real. El hermano del rey Carlos III de Inglaterra ha tenido que sufrir cargos en Reino Unido tras una denuncia de Virginia Giuffre, que aseguró haber mantenido relaciones forzadas con él cuando era menor. En 2022, el ya expríncipe alcanzó un acuerdo extrajudicial con la demandante. En 2026 ha sido detenido e interrogado tras comprobarse en los archivos otra circunstancia bien distinta: que había intercambiado información confidencial con Jeffrey Epstein. Aunque ha sido puesto en libertad, sigue bajo investigación.
La investigación de los archivos de Epstein
El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha desclasificado 3,5 millones de archivos relacionados con el caso Epstein, entre ellos 2.000 vídeos y 180.000 fotografías, que ahora los medios tratan de desmenuzar con la ayuda de profesionales informáticos e inteligencia artificial. Se trata de una cantidad ingente de datos que un grupo de técnicos ha podido analizar para estudiar a las 500 personas con las que más se comunicaba el magnate. De ellas, más de 150 trabajaban para o con él; el resto forma parte de una extraordinaria red de contactos, pero sigue sin demostrarse la existencia de la red de pederastia.
Estas personas con las que Epstein mantenía contacto eran de lo más conocido. Se refieren, al menos, a 18 multimillonarios como Elon Musk, celebridades como el director de cine Woody Allen y personalidades políticas como el ex primer ministro Ehud Barak. Ninguno de ellos cuenta a fecha de la publicación de este artículo con una condena por vinculación con red de tráfico sexual más allá de Ghislaine Maxwell, pareja del magnate, que fue condenada a 20 años de prisión en 2021 por reclutar y facilitar el abuso de menores.
Los archivos, por tanto, solo documentan que Epstein había construido durante décadas una red de relaciones con empresarios, académicos, políticos y celebridades gracias al uso que hacía de sus propiedades y la actividad filantrópica que llevaba a cabo, lo cual le facilitaba el acceso a nuevos círculos de poder.
Los famosos a los que se menciona habitualmente en los mentideros estadounidenses solo son personas que, por lo que se ha probado, mantuvieron contacto con Epstein en el ámbito social o profesional, pero sin que ello haya conllevado procesamientos, como ya han confirmado las prestigiosas cabeceras mencionadas anteriormente que han llevado a cabo el análisis de los documentos desclasificados.
¿Quiénes eran los clientes de Epstein?
La investigación concluye que no existe una lista de clientes o algo similar. Los destinatarios de sus mensajes, con quienes Epstein mantenía correspondencia, eran en gran medida las personas que trabajaban para él. El resto de personas con las que se carteaba eran financieros, científicos, responsables de relaciones institucionales, abogados, políticos y grandes magnates, como puede observarse en el siguiente desglose:
- 19% financieros
- 10% médicos o científicos
- 8% personas de los medios de comunicación, entretenimiento o relaciones públicas
- 7% tecnólogos
- 6% abogados, políticos, académicos y otros empresarios
- 5% magnates inmobiliarios
Los españoles de la lista de Epstein
Pedro Sánchez, José María Aznar, Ana Botella, Juan Carlos I, Miguel Ángel Moratinos… los archivos de Epstein mencionan a todos ellos, como ha corroborado la prensa estadounidense. Son parte de los cientos de personas cuyo nombre se escribió o dijo alguna vez en las conversaciones del magnate, aunque el propio FBI señala que incluso pueden estar registrados con el objetivo de dificultar una investigación posterior. Es decir, que sean parte de una documentación falsa.
El expresidente del Gobierno José María Aznar y su esposa figuran en los registros desclasificados a principios de 2026 por el envío de dos paquetes enviados por parte de Epstein y su socia Ghislaine Maxwell entre 2003 y 2004. Don Juan Carlos aparece cinco veces mencionado, principalmente por haberse reunido —presuntamente— con una tercera persona con la que el financiero estadounidense estaba mensajeándose; es decir, se le mencionó como parte de la conversación. El nombre del rey emérito también aparece en un momento en el que se departía sobre Corinna Larsen —Sayn-Wittgenstein, en aquel momento—. Miguel Ángel Moratinos, que fuera ministro de Asuntos Exteriores entre 2004 y 2010, aparece dos veces como parte de una o dos listas de invitados a una reunión.
La aparición de los españoles en estos documentos desclasificados, por tanto, no prueba que estén implicados en delitos ni que hayan tenido una relación personal con Epstein. Los nombres desclasificados incluyen registros en agendas y recibos emitidos por diversas razones. Aznar, por ejemplo, ha negado conocer a Epstein y ha asegurado que tomará medidas judiciales contra quien lo relacione con él.
La que sí ha confirmado haber tenido relación personal en el pasado con el magnate es Ana Obregón. La actriz y presentadora conoció a Epstein en 1982 en Nueva York, aunque ella asegura que se alejó de él cuando quiso profundizar en la relación.
De la teoría conspirativa al bulo y la manipulación
El caso Epstein es un ejemplo paradigmático de un escándalo judicial real de máxima relevancia informativa que se ha visto absolutamente retorcido en internet por el interés que despierta. Las redes sociales se han convertido en el escenario perfecto para la fantasía y el crecimiento de teorías conspirativas al respecto, lo que ha posibilitado la invención de bulos que han calado con facilidad entre muchos usuarios. A día de hoy, los únicos condenados por tráfico sexual son Epstein y Maxwell, mientras que lo más grave que ha podido ocurrirles a otras personas vinculadas ha sido enfrentar demandas civiles y ver cómo su reputación se hunde.
Los archivos de Epstein son reales, si bien la prensa suele referirse a ellos como el compendio de documentos judiciales sobre el caso. Es solo ciencia ficción sin comprobar cuando se habla sobre ellos como un diario de a bordo de una red secreta que opera en la sombra a favor de unas élites poderosas que chantajean a otras personas de alto cargo o nivel económico. Los archivos contienen pruebas de que los abusos existieron y de que el magnate pudo llevarlos a cabo durante años sin que se le pusiese coto, aunque no confirman las teorías de las redes sociales, donde abundan los montajes y la especulación.
