Más de 30 muertos y casi 150 heridos por ataques de Israel contra el Líbano
El Ejército israelí asegura haber atacado a «importantes» dirigentes de Hezbolá en Beirut

Beirut, tras la oleada de ataques. | Reuters
Al menos 31 personas han muerto y 149 han resultado heridas víctimas de una oleada de ataques efectuada en la madrugada de este lunes por el Ejército de Israel contra Líbano, incluida su capital, Beirut, en respuesta al lanzamiento de proyectiles del partido-milicia chií libanés Hezbolá tras la muerte del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, en los bombardeos de Estados Unidos e Israel.
El Ministerio de Sanidad libanés ha confirmado este balance en un breve comunicado recogido por la agencia de noticias estatal NNA, precisando que en la capital se han registrado 20 muertos y 91 heridos, mientras que en el sur del país son once los fallecidos y 58 los damnificados. Siete de estas víctimas mortales son miembros de una misma familia residentes en la ciudad de Tul, en el distrito de Nabatiyé, según han apuntado medios locales como el diario L’Orient-Le Jour.
Un portavoz del Ejército israelí ha apuntado horas antes en Telegram que está atacando «con fuerza objetivos de la organización terrorista Hezbolá en todo el territorio libanés en respuesta a los lanzamientos de cohetes contra el Estado de Israel».
Las FDI, que han incidido en que la «responsabilidad de la escalada recae sobre» Hezbolá, han asegurado que han atacado contra miembros «de alto rango» del grupo chií en un bombardeo sobre la capital libanesa, y a otro en el sur del país.
Además, las fuerzas israelíes han ordenado a los residentes de hasta 53 localidades en el sur y el este de Líbano su evacuación, entre las que se encuentran Maarub (Tur), Bastiyé (en el valle de Becá), Deir Amess, Mahruna y Hanine (en Bint Jbeil), Wadi Jilo (en Baalbek).
Hezbolá, considerado aliado de Irán, ha confirmado un ataque «en venganza por la sangre pura» de Jamenei y «en defensa de Líbano», según ha recogido la cadena de televisión Al Manar, vinculada al grupo, un día después de advertir de su intención de «enfrentar la agresión estadounidense-israelí».
El grupo, que tildó de «traicionera» una campaña de ataques que ha tenido lugar en medio de las negociaciones nucleares entre Washington y Teherán, auguró además un «gran fracaso» a la iniciativa para acabar con el régimen iraní. «El problema jamás fue el programa nuclear, sino la existencia de un Estado fuerte que se vale por sí mismo, cumple con su soberanía y toma decisiones nacionales independientes, (…) que rechaza formar parte de un sistema dominado por Estados Unidos (…) y se enfrenta con firmeza a los planes sionistas-estadounidenses en la región», señaló.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha condenado el ataque contra territorio israelí «independientemente de quién esté detrás», al considerarlo un «acto irresponsable y sospechoso que pone en peligro la seguridad de Líbano». Así, en un mensaje en X, ha denunciado que este «pone en riesgo» a los libaneses porque «da a Israel pretextos para continuar sus ataques contra» el país árabe.
Salam, que ha asegurado que «no permitiremos que el país se deje arrastrar a nuevas aventuras y tomaremos todas las medidas necesarias para detener a los perpetradores y proteger al pueblo libanés», ha convocado una reunión de emergencia en el Palacio de Baabda, la sede presidencial, para las 8.00 horas (hora local) de este lunes.
El presidente del país, Joseph Aoun, ha apuntado en la misma dirección sin citar a Hezbolá al afirmar que «el lanzamiento de cohetes desde territorio libanés esta madrugada tiene como objetivo todos los esfuerzos y gestiones realizados por el Estado libanés para mantener a Líbano alejado de los graves enfrentamientos militares que se están produciendo en la región».
Aoun, que ha completado este enero su primer año en la Presidencia libanesa, ha querido recordar los llamamientos de Beirut «a la sensatez, anteponiendo el interés nacional supremo a cualquier otra consideración» a la hora de abordar un eventual conflicto regional y, si bien ha condenado «las agresiones israelíes contra territorio libanés», ha advertido de que «seguir utilizando a Líbano como plataforma para guerras de apoyo que no nos incumben volverá a exponer a nuestra patria a peligros cuya responsabilidad recaerá sobre quienes han ignorado los repetidos llamamientos a mantener la seguridad y la estabilidad en el país».
Israel ha lanzado decenas de bombardeos contra Líbano a pesar del alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024 argumentando que actúa contra actividades de Hezbolá y asegurando que, por ello, no viola el pacto, si bien tanto las autoridades libanesas como el grupo se han mostrado críticos con estas acciones, igualmente condenadas por Naciones Unidas.
El alto el fuego contemplaba que tanto Israel como Hezbolá debían retirar sus efectivos del sur de Líbano. Sin embargo, el Ejército israelí ha mantenido cinco puestos en el territorio de su país vecino, algo también criticado por Beirut y el grupo chií, que exigen el fin de este despliegue.
