EEUU ordena el despliegue de 3.000 soldados en el Golfo Pérsico por la guerra en Irán
El Pentágono ha impulsado el envío de tropas en paralelo a los intentos de la Casa Blanca de negociar con el régimen

Militares estadounidenses. | Elizabeth Frantz (Reuters)
El Pentágono prevé desplegar 3.000 soldados de la 82.ª División Aerotransportada en Oriente Próximo, según han informado este martes a Reuters dos fuentes familiarizadas con los planes. El movimiento se enmarca en el refuerzo del dispositivo militar estadounidense en la región, en paralelo a los intentos de la Administración Trump por abrir un canal de diálogo con Irán.
Las fuentes anónimas no han precisado ni el destino concreto de las tropas ni el calendario de su llegada al terreno. Por su parte, el Ejército de Estados Unidos remite las consultas a la Casa Blanca, que por el momento no se ha pronunciado al respecto.
En este sentido, el Pentágono mantiene que el despliegue responde a la seguridad de los intereses de Estados Unidos en la región, aunque los aliados en Oriente Próximo y en Europa siguen de cerca la evolución de la crisis, temiendo de esta manera enfrentamientos directos que podrían alterar la estabilidad del Golfo y los mercados energéticos internacionales.
Ante este escenario, José María Peredo, catedrático de Comunicación y Política Internacional de la Universidad Europea de Madrid, consultado por THE OBJECTIVE, el anuncio del despliegue no implica un giro brusco en la estrategia de Washington, sino que forma parte de un plan ya en marcha. «Las operaciones militares no habían terminado con la declaración de Trump», señala, en referencia al mensaje del presidente estadounidense, que —según el experto— respondía más a una lógica de «no generar alarma y propaganda» que a un cierre real del proceso.
En esa línea, Peredo rechaza que exista una contradicción entre el discurso público y los movimientos militares. «Otra duda que surge es que son contradictorias en esta operación, pero el envío de tropas para determinada acción entraba dentro del marco de las operaciones», explica, subrayando que este tipo de despliegues ya estaba contemplado en la planificación estratégica. El experto también matiza el alcance del movimiento. «El hecho del traslado de tropas no quiere decir que se traslade a una guerra como la de Vietnam», ha asegurado, descartando por ahora un escenario de intervención terrestre a gran escala. A su juicio, el despliegue responde más a una lógica de posicionamiento y preparación que a una entrada directa en combate.
En cuanto a los posibles destinos, Peredo apunta a varios escenarios dentro del tablero regional. «Una opción es ir a la isla de Jark en Irán», ha indicado, en alusión a uno de los principales puntos estratégicos para las exportaciones de petróleo iraní. «Y otra opción es que este despliegue sea para reforzar las bases americanas en la región y plantear sobre la mesa la posibilidad de reforzar la estrategia o garantizar la estabilidad en el estrecho de Ormuz», añade, en referencia al estrecho clave para el tránsito energético global.
Irán ha intensificado su ofensiva en Oriente Próximo, atacando a Israel, así como a Kuwait, Bahréin y Arabia Saudí, en las plenas negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Estos nuevos ataques se produjeron un día después de que el presidente estadounidense dijera que el Ejército de EEUU pospondría los ataques a centrales eléctricas e infraestructura energética iraní durante cinco días para poder negociar con Teherán el fin de la guerra. En este sentido, el Ministerio de Exteriores iraní ha negado que el régimen mantuviera conversaciones con Washington.
El cese de los ataques a infraestructuras energéticas de Irán no se ha respetado, según ha informado la agencia Fars. Dos infraestructuras energéticas de Irán, ubicadas en Isfahán, en el centro del país, y Jorramshar, en el suroeste, han registrado daños. Concretamente, se trata de un edificio administrativo y de una estación de gas, ubicados en la calle Kaveh de Isfahán, así como del gasoducto de la central eléctrica de Jorramshar.
