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Internacional

Irán utiliza a España en Telegram para reclutar colaboradores en su red de espionaje

De mensajes aspiracionales a instrucciones para la violencia, con un bot que filtra y deriva a los contactos fuera del canal

Irán utiliza a España en Telegram para reclutar colaboradores en su red de espionaje

Ebrahim Zolfaghari es el portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes. | RRSS

Un canal de Telegram que se presenta como vinculado a la inteligencia iraní ha comenzado a introducir referencias a España en sus mensajes al tiempo que redirige a los usuarios a un bot para establecer contacto. Lejos de ser un fenómeno improvisado, las publicaciones analizadas apuntan a una estructura sostenida en el tiempo, con fases diferenciadas de captación, filtrado y activación.

Referencia a España del canal proiraní / TG

La actividad del canal no arrancó con la guerra. Su origen se remonta al 4 de octubre del pasado año, cuando apareció una primera cuenta en inglés. Al día siguiente apareció el primer mensaje. En él, junto a una imagen genérica, se leía la siguiente consigna: «Hombres y mujeres fuertes construirán el mundo libre». Sobre la imagen, un texto en hebreo introducía una idea distinta, menos visible, pero más relevante, la de una organización que funciona desde la discreción.

Mensaje fundacional empleado por el canal /TG

Desde ese primer momento, el canal no hablaba de política ni de conflicto. Lo hacía de oportunidades, de cambio personal, de talento desaprovechado. Durante semanas, los mensajes siguieron ese mismo patrón. «No dejes que tus capacidades se desperdicien», «puedes cambiar tu vida», «tienes derecho a vivir mejor», podía leerse.

Nada concreto. Ninguna instrucción. Ninguna referencia operativa. Pero siempre ofrecía un paso más allá con referencias al bot, al administrado y acceso a canales más privados.

Ese tono se mantuvo hasta finales de año. «Ahí está la clave. No trata de convencer, sino de detectar quién responde», explican fuentes expertas en guerra híbrida.

De la captación a la activación

El cambio llegó meses después, el pasado 3 de marzo, cuando el canal empezó a publicar a diario sobre la evolución de la guerra, apenas unos días después de los bombardeos de Estados Unidos e Israel. A partir de ese momento, el discurso dejó de ser aspiracional y pasó a ser contextual. El usuario ya no era interpelado como individuo, sino como parte de un conflicto.

En paralelo apareció un canal espejo en árabe, creado el 2 de marzo. Su estética era distinta, más explícita: el líder iraní Alí Jameneí armado como imagen de perfil. Y su contenido también. El primer mensaje mantuvo una retórica de resistencia. El segundo, apenas un día después, eliminó cualquier ambigüedad.

Imagen del ayatolá Jamenei en la versión árabe del canal / TG

24 horas después del primer mensaje, más retórico y emocional, se pasó a un llamamiento que incitaba directamente a la violencia. Ya no se sugería colaborar, sino que se especificaban instrucciones delictivas. Entre las acciones mencionadas figuraban matar a soldados y ciudadanos estadounidenses, asesinar a personas vinculadas a empresas occidentales, incendiar o destruir edificios consulares de EEUU o Israel, la quema de banderas, atacar infraestructuras y facilitar coordenadas o información sobre objetivos. El mensaje concluía con un enlace directo al bot como vía de contacto.

Mensajes alentando a asesinatos y atentados contra EEUU e Israel en el canal árabe / TG

El papel del bot: filtro y contacto

El elemento central de toda la estructura no es el canal, sino el bot que se utiliza. En su mensaje de bienvenida asegura que la «inteligencia iraní recluta personas de todo el mundo» y promete una comunicación «segura», sin explicar tareas ni condiciones.

El canal tiene un bot de captación de colaboradores / TG

Este tipo de diseño permite identificar, clasificar y seleccionar perfiles antes de trasladarlos a conversaciones privadas. El usuario entra por el canal, accede al bot y, a partir de ahí, la interacción deja de ser pública. Se trata de lo que se conoce en el mundo de la inteligencia como modelo de captación escalonada, con bajo coste y alta capacidad de reemplazo de colaboradores, como explican las fuentes consultadas del ámbito de la seguridad cibernética.

Además del acceso al bot, se facilita la comunicación a través de otros canales, como el contacto directo con el administrador y un vínculo de acceso a Tor, el navegador principal y más conocido para acceder a la dark web (internet oscura), donde confluyen todo tipo de actividades y usuarios que tratan de proteger el anonimato.

España como gancho

En ese sentido, la aparición de España en los mensajes no resulta casual. En una de las publicaciones más recientes, el canal menciona directamente al país en relación con el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz. Es una referencia breve, pero suficiente para introducir a España dentro de su narrativa.

No es la única vez que ocurre. En los últimos días, han circulado imágenes en el entorno de la propaganda iraní en las que aparece el rostro de Pedro Sánchez asociado a ataques contra objetivos enemigos, en un mensaje que agradece sus declaraciones críticas con la guerra y con Estados Unidos. Más allá de la veracidad de esas imágenes, su función es evidente: situar a España dentro del relato.

La mención a España en canales de captación puede también interpretarse como un gancho para atraer la atención en audiencias europeas, especialmente entre los sectores más jóvenes de la población.

Un patrón por capas

La secuencia completa muestra una evolución clara. Primero, mensajes aspiracionales en inglés y hebreo dirigidos a captar colaboradores. Después, una segunda fase con actividad diaria vinculada a la guerra y la incorporación de contenido en árabe. Finalmente, una combinación de propaganda, referencias geopolíticas y llamadas directas a la acción, siempre acompañadas del acceso al bot.

El uso de varios idiomas como inglés, hebreo y árabe apunta también a una estrategia de expansión progresiva por capas lingüísticas, orientada a ampliar el alcance y detectar potenciales colaboradores en distintos entornos.

Nada de esto permite confirmar con certeza la autenticidad de la estructura que se presenta como inteligencia iraní, manifiestan las fuentes consultadas. Sin embargo, el método empleado, canales abiertos, mensajes de captación, derivación a bots y progresiva radicalización del contenido, responde a un modelo reconocible en entornos de guerra híbrida y captación digital, en el que el contenido visible actúa como escaparate y el verdadero objetivo es la selección de colaboradores.

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