La larga ruta de la oposición venezolana en busca de unas elecciones libres
Los líderes opositores envían mensajes de unidad y desafían el chavismo para intentar impulsar una nueva «hoja de ruta»

La líder opositora María Corina Machado. | EP
Poco a poco, como sobrevivientes que emergen a la luz tras años de tormentas, los líderes opositores venezolanos envían mensajes de unidad, desafiando el chavismo encarnado en Delcy Rodríguez y el pragmatismo de Donald Trump, para intentar impulsar una nueva «hoja de ruta» que lleve a unas elecciones libres en Venezuela.
Por estos días, activistas como los del partido Vente Venezuela organizan pequeñas asambleas al aire libre en remotos pueblos del estado llanero de Barinas, o en el oriental Monagas, pese a las amenazas constantes de represión y cárcel; también apoyan las pequeñas marchas —duramente reprimidas en Caracas— de sindicalistas y jubilados que reclaman aumentos salariales y justicia social para trabajadores públicos.
El recién excarcelado dirigente opositor del partido Primero Justicia, Juan Pablo Guanipa, uno de los más reconocidos líderes dentro del país, ha recorrido barriadas populares de Caracas —como Petare—, ha visitado universidades, encabezado concentraciones de seguidores en su natal estado Zulia y ha apoyado a familiares de presos políticos en las afueras del tenebroso Helicoide, el temible centro penitenciario del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).
Guanipa también mantiene un dinámico activismo en redes sociales, la principal trinchera de la oposición en Venezuela, donde los medios tradicionales se mantienen censurados, los digitales independientes están bloqueados y las personas comunes temen sumarse a concentraciones masivas por las claras amenazas de la represión violenta.
«Aquí nada cambiará si Delcy sigue en el poder. Los venezolanos no vamos a parar hasta que el pueblo venezolano elija a su Gobierno», decía Guanipa tras un encuentro esta semana con Freddy Superlano, coordinador nacional del partido Voluntad Popular, también excarcelado con condiciones tras la abrupta caída de Nicolás Maduro.
Guanipa es uno de los más optimistas. «Estamos convencidos de que Venezuela ya comenzó su proceso de transición. Estamos convencidos de que el cambio en Venezuela es absolutamente irreversible», ha dicho en uno de sus recientes mensajes.
Ambos dirigentes apoyan abiertamente a la líder opositora María Corina Machado, quien mantiene el activismo en el exterior desde que saliera clandestinamente de Venezuela en diciembre para recibir en Oslo el Premio Nobel de la Paz; galardón que le terminó ofrendando a Trump, entonces el principal aliado de los opositores venezolanos.
Machado estará esta semana en Madrid, y el sábado 18 encabezará un acto multitudinario que seguramente reunirá una muestra de la enorme diáspora venezolana afincada en la capital española. La fecha de su posible regreso a Venezuela sigue siendo una incógnita. A comienzos de marzo, fuentes citadas por el New York Times afirmaban que Trump le recomendó a Machado que no regresara por el momento, alegando razones de seguridad mientras las condiciones del país se mantienen inestables.
Una nueva cruzada por elecciones libres
Mientras, la Plataforma Unitaria, una coalición de partidos opositores que derrotó a Nicolás Maduro en las urnas en 2024, según las actas de escrutinios resguardadas tras los comicios, presentará este domingo 12 de abril su «hoja de ruta para la transición democrática».
Será un acto vía la plataforma Zoom, con delegados de los 335 municipios y los 24 estados del país. En Caracas planean reunir a representantes de la capital, del estado de Miranda, a los líderes nacionales de la Plataforma, incluyendo a Guanipa, y a invitados del cuerpo diplomático, según fuentes de la coalición. Lo transmitirán por YouTube e Instagram.
Para analistas independientes, cohesionar esa unidad en un mismo frente común, con estrategias claras y compartidas, es el primer desafío interno de los opositores. El propio partido Vente Venezuela no es parte formal de la coalición. Una de sus consignas es: «Vamos a derrotar al socialismo del siglo XXI para vivir en libertad», retomada en estos días en asambleas de pueblos, mientras este principal partido opositor reactiva los llamados «Comanditos», organizaciones de base que se encargaron de vigilar y demostrar el robo de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, para prepararse para un nuevo proceso electoral.
Vente, con suficiente organización independiente respecto a los seis partidos de la Plataforma Unitaria, suele actuar más como un «radical libre» y toma sus propias decisiones, a menudo sin consultarlas con sus aliados. En las últimas horas, el partido de Machado divulgó un comunicado llamando a elecciones inmediatas, alegando que hay una falta definitiva de un presidente en Venezuela.
Insisten en que, siendo enjuiciado por narcoterrorismo y conspiración en Estados Unidos, «todo hace presumir que Nicolás Maduro permanecerá indefinidamente en los Estados Unidos». Vente señala que el también chavista Tribunal Supremo de Justicia, «amparado en un procedimiento inexistente legalmente», apartándose de lo dispuesto en la Constitución Nacional, «dispuso que Delcy Rodríguez, en su autoatribuida condición de vicepresidenta, asumiera todas las atribuciones inherentes al cargo» de presidente de Venezuela.
Piden que la también chavista Asamblea Nacional entre a considerar «la ausencia absoluta en la Presidencia de la República». La ley establece que en los 30 días siguientes a esa declaratoria deben ser convocadas estas elecciones. No insistir en que se cumpla la Constitución «es permitir que en Venezuela permanezca la dictadura», afirma Vente.
Pero Delcy tiene el apoyo abierto y formal de Estados Unidos, mientras Trump le reitera elogios por su cooperación en esta alianza de intereses comunes y promete enormes inversiones de empresas estadounidenses en el país. Esta semana la Asamblea Nacional aprobó una nueva ley de Minas que abrirá a la inversión privada esta industria, en un país con enormes recursos de minerales estratégicos, oro, diamantes y hasta tierras raras.
El reconocimiento de EEUU permite al chavismo mantener su precaria gobernabilidad, mientras vende más petróleo y gestiona fondos internacionales para financiar el aparato de Gobierno e intentar ponerle pañitos a la grave crisis humanitaria que sigue atravesando Venezuela.
A Trump entonces, no le conviene unas elecciones en Venezuela, pues ya ha dado por hecho su trabajo en el país con la detención de Maduro y su sustitución por su principal colaboradora civil. Delcy les ha hecho la tarea y expresa que ahora el principal objetivo es que sean levantadas todas las sanciones internacionales, impuestas al chavismo en alegadas represalias por los atentados contra la democracia, violaciones de los derechos humanos y corrupción.
La reciente encuesta de Latam Pulse, una iniciativa de AtlasIntel y la agencia Bloomberg, encuentra que en marzo el 44,8% de los venezolanos desaprobaba cómo Delcy estaba conduciendo el Gobierno de Venezuela. Pero un sorprendente 34,6% la apoyaba y el 27% le daba una imagen positiva. Con un 46% negativa.
En contraste, Machado tenía una aprobación del 53% y un rechazo del 29%. El 33,3% creía que la líder opositora debería regresar al país, pero solo cuando existan condiciones seguras para hacerlo. La convocatoria a elecciones tiende a posicionarse en la discusión pública en los próximos meses, con o sin anuencia de Washington, y los propios partidos ya ponen sus fichas sobre la mesa, aunque muchos líderes advierten que primero es necesario reformar el muy cuestionado sistema electoral, que también es otra plaza fuerte del chavismo.
«Nosotros estamos ya listos, tenemos candidata que es María Corina, pero respetamos el derecho de todos los que quieran presentarse», comenta Roberto Enríquez, secretario ejecutivo de la Plataforma Unitaria. «La estabilidad y la recuperación pasan por elecciones, el gran factor estabilizador es la consulta al país y un régimen de garantía de convivencia para todos», dice al puntualizar que esa no es una demanda tímida, sino «un sentimiento nacional».
«Las elecciones son sinónimo de estabilidad y recuperación», dice Enríquez a los actores internacionales. Está por verse si el chavismo accederá sin mayores presiones internas y externas a ir a unas elecciones libres y democráticas, un paso que con toda seguridad significaría una derrota política definitiva, después de la derrota militar que le propinara Estados Unidos el 3 de enero.
