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España

Javier Sánchez-Prieto deja Vueling para presidir Iberia

Redacción TO
Foto: Paul White | AP Foto

IAG ha apostado por directivos de la casa para renovar los altos cargos. Iberia y Vueling tienen nuevos presidentes tras el ascenso de Luis Gallego al puesto de consejero delegado de IAG. El cargo de primer ejecutivo de Iberia pasa a manos de Javier Sánchez-Prieto, hasta ahora presidente de Vueling, según ha anunciado en exclusiva el medio especializado Cinco Días. Su vacante en Barcelona será ocupada por un hombre de la máxima confianza de Gallego, el director comercial de Iberia, Marco Sansavini.

Desde 2016, Sánchez-Prieto cubría el puesto de presidente de Vueling. Antes, fue director Financiero y de Planificación Estratégica de Iberia entre 2013 y su marcha hacia la aerolínea catalana. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid e ingeniero técnico aeronáutico por la Universidad Politécnica de Madrid, el hoy consejero delegado de Vueling también estuvo presente en el lanzamiento de Iberia Express en 2012.

Sansavini ha sido la sombra del presidente Gallego en su proyección exterior. El actual presidente de Vueling, licenciado en Económicas y máster en IMD (Lausanne), lidera la estrategia comercial de Iberia desde 2012. Antes, había sido director de estrategia y vicepresidente de Ventas de Alitalia, y ocupó la dirección comercial de Air France-KLM para Europa y Norte de África, y la vicepresidencia de negocio.

Ambos cargos entrarán en vigor a finales de marzo, cuando está previsto el traslado de Gallego a Londres en sustitución de Willie Walsh como hombre fuerte de IAG.

Cómo afecta el Brexit a la compañía

La legislación europea exige que, al menos, una parte mayoritaria del capital de la compañía esté en manos de particulares o empresas radicadas en cualquiera de los países de la unión. Una vez que se lleve a cabo el divorcio entre Reino Unido y la UE, IAG no cumplirá este requisito por lo que se enfrentaría a esta circunstancia. Desde la compañía siempre han señalado que cumplen con la normativa, una versión que se ha dado en varias ocasiones desde el Ministerio de Fomento y que, en cambio, Bruselas no tiene tan claro.