La deforestación en el Amazonas alcanza con Bolsonaro su mayor nivel en 12 años

Por: EFE

Energía y medioambiente
La deforestación en el Amazonas alcanza con Bolsonaro su mayor nivel en 12 años
Foto: Bruno Kelly| Reuters

La devastación en la Amazonía brasileña se agrava con Jair Bolsonaro en el poder. Entre agosto de 2019 y julio de 2020, la deforestación en la selva amazónica aumentó un 9,5% frente al periodo anterior y alcanzó su mayor nivel desde 2008.

Los datos: la pérdida de cobertura vegetal en el bioma, que abarca alrededor de un 60% del territorio brasileño, llegó hasta los 11.088 kilómetros cuadrados en el último año, un área superior a la de países enteros como Líbano o Jamaica. La cifra, que es preliminar y solo se confirmará el próximo año, es superior a la registrada entre agosto de 2018 y julio de 2019, cuando llegó a los 10.129 kilómetros cuadrados, y la peor desde 2008 (12.911 kilómetros cuadrados).

El estado de Pará, en el corazón de la Amazonía, respondió por el 46,8% de toda la superficie derribada. Le siguieron los estados de Mato Grosso (15,9%) y Amazonas (13,7%). Casi la mitad de la deforestación, el 45%, ocurrió en propiedades y otro 30% en áreas públicas, «en tierras que no fueron entregadas a nadie», que ni son unidades de conservación, ni tierras indígenas, ni están en manos de particulares, según ha informado el vicepresidente brasileño, Hamilton Mourao.

Los datos fueron divulgados este lunes por el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE) de Brasil, vinculado al Gobierno, a partir de imágenes por satélite y confirman la tendencia al alza de la deforestación en el ecosistema amazónico.

El balance es además el primero bajo responsabilidad completa de Bolsonaro, que asumió el poder el 1 de enero de 2019 y está siendo fuertemente presionado por su política ambiental, objeto de críticas por parte de ecologistas, importantes fondos de inversión, grandes empresas y algunos gobiernos europeos. El líder ultraderechista, que defiende la explotación de los recursos naturales de la Amazonía, incluso en reservas indígenas, ya puso en duda el año pasado las estadísticas oficiales sobre deforestación.

El vicepresidente admite que este año «iniciaron tarde» los trabajos de combate a la criminalidad en la Amazonía, solo en mayo, pero que a partir de ese mes se ha empezado a observar, según él, una tendencia «decreciente».

La deforestación está estrechamente relacionada con los incendios en la Amazonía, que han vuelto a aumentar este año y hasta la fecha se habían contabilizado 99.586 focos, más que los 89.176 de todo 2019, cuando las imágenes de los frentes de fuego avanzando por la Amazonía dieron la vuelta al mundo. La situación de este año se ha agravado además con una sequía severa en la región que ha favorecido la propagación de las llamas por las áreas previamente deforestadas.

Diversos informes de organizaciones medioambientales identifican la deforestación y los incendios como parte de un proceso que tiene como punto final la utilización de tierras para la agropecuaria, sector que Bolsonaro quiere impulsar todavía más durante su mandato.