La muerte de la jueza progresista Ruth Bader Ginsburg desata un pulso por el Supremo de EEUU en plena campaña

Sociedad

La muerte de la jueza progresista Ruth Bader Ginsburg desata un pulso por el Supremo de EEUU en plena campaña
Foto: Andrew Kelly| Reuters

La muerte este viernes de la jueza progresista del Tribunal Supremo de EEUU Ruth Bader Ginsburg ya ha desatado un pulso entre republicanos y demócratas sobre la búsqueda de un sustituto, un asunto que cambiará radicalmente la dinámica de la campaña para las elecciones presidenciales de noviembre.

En contexto: Ginsburg ha muerto a los 87 años de edad por «complicaciones» en el cáncer de páncreas que sufría. Ginsburg llevaba casi tres décadas en el Tribunal Supremo, donde llegó en 1993 como la segunda mujer de la historia que ocupaba un puesto en esta corte, después de toda una carrera dedicada a causas feministas y a los derechos civiles.

Nominada por el expresidente Bill Clinton en 1993, Ginsburg era la jueza de más avanzada edad de los nueve que conforman el Supremo y en los últimos años había tenido problemas de salud que habían forzado varios ingresos hospitalarios.

La jueza llevaba años luchando contra el cáncer: en 2009 superó uno de páncreas; en 2018 tuvieron que extirparle unos nódulos malignos de su pulmón izquierdo; y en el verano de 2019 reapareció el tumor en el páncreas.

El cáncer también le arrebató al amor de su vida, su esposo, Martin Ginsburg, fallecido en 2010.

La salud de la magistrada, por su avanzada edad, han tenido en vilo al país, especialmente a las filas progresistas, que temían que si Ginsburg abandonaba el Supremo, su sustituto sería elegido por el presidente, Donald Trump, para ampliar la ya existente mayoría conservadora de la corte más importante del país.

El presidente y la magistrada mantuvieron una difícil relación después de que Ginsburg lo calificara de «farsante» antes de las elecciones de 2016, un comentario del que tuvo que retractarse y que provocó que Trump pidiera su dimisión.

El Tribunal Supremo de EEUU está compuesto por nueve jueces con puestos vitalicios, actualmente 5 conservadores y 4 progresistas, y que tienen el poder de cambiar las leyes del país durante décadas. En concreto, juegan un papel crucial en temas como el aborto, los derechos de los migrantes, la privacidad, la pena de muerte y la tenencia de armas.

Trump logró en su primer año como presidente que la mayoría republicana en el Senado diera luz verde a su primer nominado para el Supremo, el juez Neil Gorsuch, y después, el 6 de octubre de 2018, consiguió lo mismo para que Brett Kavanaugh, acusado de abusos sexuales, se pusiera la toga en el alto tribunal.