Líderes de UE encargan a Bruselas un plan de reconstrucción para mayo

Economía y capital

Líderes de UE encargan a Bruselas un plan de reconstrucción para mayo
Foto: OLIVIER HOSLET

Los mandatarios de la Unión Europea (UE) han encargado a la Comisión Europea presentar un plan de reconstrucción en mayo para sacar al bloque de la profunda recesión proyectada para 2020 por la crisis del nuevo coronavirus. «Hoy todos hemos acordado trabajar en un fondo de recuperación específico dedicado a la crisis del COVID-19, que es necesario y urgente, lo suficientemente grande para hacer frente a la magnitud de la crisis», ha dicho el jefe del Consejo, Charles Michel.

La crisis del «gran confinamiento», según el Fondo Monetario Internacional (FMI), puede acarrear un deterioro de las economías europeas inédito desde la «gran depresión» de los años 30, con una contracción del PIB en la Eurozona de hasta el 7,5% en 2020. «El impacto del coronavirus es enorme en toda la UE, incluso en el ámbito económico», tuiteó el primer ministro neerlandés, Mark Rutte, comprometiéndose a trabajar de «forma constructiva» sobre «la base de las propuestas de la Comisión».

Tras más de cuatro horas de reunión a distancia, los líderes encargaron a la Comisión presentar una propuesta de fondo vinculada al Marco Financiero Plurianual (MFP) 2021-2027, el presupuesto del bloque, «para el 6 de mayo», según tres fuentes. La titular del ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, que celebró el «unánime» encargo de los 27 mandatarios europeos, aseguró en rueda de prensa no obstante su voluntad de que el plan esté listo para la «segunda o tercera semana de mayo».

Pese a la unanimidad mostrada este jueves, las posiciones entre los distintos países europeos están lejos cuando se abordan los detalles del fondo, como su monto total o la manera de repartir la ayuda a los países, si mediante transferencias o préstamos. La presidenta de la Comisión subrayó no obstante una cierta «apertura general» hacia la idea de «encontrar un equilibrio entre las subvenciones y los préstamos».  Los países del sur, como España e Italia, que en un primer momento abogaban por mutualizar la deuda en el bloque, temen que una política basada en préstamos aumente de manera insostenible su ya elevada deuda pública. Las naciones del norte, como Países Bajos, Suecia, Austria o Dinamarca, que acusan a sus socios meridionales de querer cargar sobre sus hombros la deuda pasada, estiman que las ayudas deben reembolsarse.