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No al conducir, pero sí como pasajero: por esto te mareas en el coche y no al volante

No es magia, pero tiene una causa más que determinada: todo depende de tu sistema vestibular

No al conducir, pero sí como pasajero: por esto te mareas en el coche y no al volante

Un hombre mareado en un coche. | ©Freepik.

Te has subido al coche centenares de veces. Has conducido por autovías, carreteras comarcales, caminos forestales y puertos de montaña. Has enfrentado curvas cerradas, frenazos imprevistos y pendientes interminables. Sin embargo, nunca has experimentado esa sensación desagradable de mareo. Al volante, tu cuerpo se mantiene estable, atento, sin rastro de náuseas. Es como si tuvieras un escudo invisible que te protege de cualquier incomodidad relacionada con el movimiento del vehículo.

Ahora cambia la dinámica. Te sientas en el asiento del copiloto o, peor aún, en las plazas traseras. Decides leer un mensaje en el móvil o mirar un mapa. Centras la vista en un punto fijo mientras el coche se mueve. De repente, esa protección desaparece. El malestar comienza a instalarse en tu estómago. La sensación de mareo aparece prácticamente de inmediato, sin previo aviso, transformando un trayecto rutinario en una experiencia incómoda.

La realidad de por qué te mareas en el coche, pero no cuando conduces, tiene nombre propio. Se llama cinetosis. Este fenómeno afecta a millones de personas en todo el mundo y responde a un conflicto neurológico muy concreto. Comprender sus mecanismos te ayudará a entender por qué tu cerebro reacciona de manera tan diferente según tu posición en el vehículo. También te permitirá conocer las estrategias más efectivas para prevenirlo o reducir sus efectos.

Qué es la cinetosis

La cinetosis es un trastorno del equilibrio provocado por información contradictoria entre los sistemas sensoriales. Tu cerebro recibe señales del oído interno, los ojos y los receptores musculares. Cuando estas señales no coinciden, se produce un conflicto sensorial que desencadena el mareo. El sistema vestibular del oído interno detecta el movimiento del vehículo. Simultáneamente, tus ojos envían información visual que puede contradecir lo que percibe el oído. Esta discordancia confunde al cerebro y activa la respuesta nauseosa.

Este trastorno también se conoce como mal de movimiento o enfermedad del viajero. De hecho, en inglés lo más probable es que lo veas definido como motion sickness. Puede manifestarse en cualquier medio de transporte: coches, autobuses, barcos, aviones o trenes. Los síntomas incluyen náuseas, sudoración fría, palidez, salivación excesiva y vómitos. La intensidad varía según la susceptibilidad individual y las condiciones del viaje. Algunas personas experimentan apenas un leve malestar, mientras que otras sufren episodios incapacitantes que arruinan por completo su experiencia de viaje. Algo de lo que ya hemos hablado en THE OBJECTIVE.

La razón principal por la que no te mareas al conducir radica en la anticipación motora. Cuando llevas el volante, tu cerebro predice cada movimiento que vas a realizar. Giras, frenas y aceleras de forma consciente, por lo que tu sistema vestibular está preparado. Esta anticipación sincroniza las señales sensoriales y elimina el conflicto. Como pasajero, no tienes control sobre los movimientos del coche. Tu cerebro no puede anticipar las curvas, frenazos o aceleraciones, lo que genera la discordancia sensorial característica de la cinetosis.

Cómo sobrellevar la cinetosis

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Los menores son más susceptibles al mareo debido a la inmadurez de su sistema vestibular. ©Freepik.

La prevención de la cinetosis comienza con la elección del asiento y la dirección de la mirada. Siéntate en el asiento delantero siempre que sea posible, ya que ofrece mejor visibilidad. Mira hacia el horizonte o fija la vista en un punto lejano y estable. Evita leer, utilizar el móvil o centrarte en objetos cercanos dentro del vehículo. Mantén el habitáculo bien ventilado y a una temperatura fresca. Estas medidas reducen significativamente la probabilidad de que aparezcan los síntomas.

Existen remedios farmacológicos que pueden ayudar a prevenir la cinetosis. Los antihistamínicos como la dimenhidrinato o la meclozina son eficaces si se toman antes del viaje. Algunos medicamentos requieren receta médica, especialmente los parches de escopolamina para viajes largos. No obstante, debes contar con prescripción facultativa para tomarlos.

La cinetosis en el coche se diferencia de la que ocurre en barcos o aviones por la intensidad y el tipo de movimiento. En los barcos, el balanceo constante afecta principalmente al oído interno con movimientos impredecibles en varias direcciones. Los aviones generan turbulencias repentinas, pero el movimiento suele ser más uniforme a altitud de crucero. Los coches combinan aceleraciones, frenazos y giros frecuentes en trayectos cortos, lo que multiplica las oportunidades de conflicto sensorial.

Respecto a la edad, los niños entre dos y doce años son más susceptibles debido a la inmadurez de su sistema vestibular. Los adultos desarrollan mayor tolerancia con la exposición repetida. Los ancianos pueden experimentar más mareos por cambios en el sistema de equilibrio. Condiciones previas como las migrañas, el embarazo o los problemas de oído interno incrementan la predisposición a sufrir cinetosis en cualquier medio de transporte.

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