No es de retina, pero no es un problema menor: qué es el desprendimiento del vítreo
Más a menudo de lo que parece, nuestros ojos piden socorro con señales más evidentes de lo que creemos

Un paciente examinado por un oftalmólogo. | ©Freepik.
A menudo sucede con la salud ocular que no nos percatamos de lo que perdemos hasta que es demasiado tarde. Normalizamos ciertos malestares relacionados con la vista sin concederles la importancia que merecen. Pensamos que la irritación crónica, el síndrome del ojo seco o las conjuntivitis recurrentes forman parte del estado natural de nuestros ojos. Creemos que vivir en un mundo saturado de contaminación y pantallas justifica cualquier molestia. Nuestros ojos rara vez descansan de verdad entre notificaciones, correos y jornadas interminables frente al ordenador. Esta resignación ante las molestias oculares se ha convertido en un peligroso hábito colectivo.
Los defectos de la refracción como la miopía no dejan de aumentar entre la población española. Según los últimos datos del Barómetro de Salud y Bienestar Ocular, un 37% de los españoles padece miopía. Las operaciones relacionadas con la vista son hoy más accesibles y eficientes que en décadas anteriores. Sin embargo, la oftalmología sigue siendo uno de los grandes caballos de batalla de la salud del futuro. Los especialistas alertan de que la mitad de la población española podría ser miope en 2050. Este panorama exige una mayor concienciación sobre el cuidado preventivo de nuestra visión.
Muchos españoles desconocen patologías más o menos frecuentes que pueden aparecer a partir de cierta edad. El desprendimiento del vítreo es una de ellas, presente en más de dos tercios de las personas mayores de 65 años. Esta afección pasa inadvertida para quienes la sufren en sus primeras fases. Los síntomas se confunden con molestias pasajeras o se atribuyen al cansancio acumulado. Sin embargo, ignorarla puede tener consecuencias serias para la salud visual a largo plazo. Conocer qué es y cómo se manifiesta resulta fundamental para actuar a tiempo.
Qué es el desprendimiento de vítreo
Cuando hablamos de desprendimientos en el ámbito oftalmológico, tendemos a pensar en el peor de los casos. La mayoría de la gente asocia este término exclusivamente con el desprendimiento de retina. No obstante, existe un desprendimiento previo que puede servir como señal de alarma temprana. El desprendimiento del vítreo afecta a una parte fundamental del ojo que pocos conocen. Esta estructura gelatinosa ocupa aproximadamente el 80% del volumen del globo ocular.

El vítreo es una sustancia transparente con consistencia de gel que rellena la cavidad principal del ojo. Se forma durante la etapa embrionaria y no se regenera a lo largo de la vida. Su función consiste en mantener la forma esférica del ojo y permitir el paso claro de la luz hacia la retina. Con el envejecimiento, esta gelatina comienza a licuarse y encogerse de forma natural. Al contraerse, tira de las millones de fibras microscópicas que lo unen a la retina. Cuando suficientes fibras se rompen, el vítreo se separa completamente de la parte posterior del ojo.
El desprendimiento del vítreo puede ser la antesala del desprendimiento de retina en aproximadamente un 15% de los casos sintomáticos. Cuando el vítreo tira con demasiada fuerza, puede arrastrar parte del tejido retiniano y provocar un desgarro. Las personas mayores de 50 años corren mayor riesgo de sufrir esta afección, especialmente a partir de los 70. Los miopes presentan una vulnerabilidad particular debido a la mayor elongación de su globo ocular. Además, quienes ya han padecido un desprendimiento de vítreo en un ojo tienen altas probabilidades de desarrollarlo en el otro. Del mismo modo, las personas operadas de cataratas o con antecedentes de traumatismos oculares también se deben andar, nunca mejor dicho, con ojo.
Cómo cuidar tu salud ocular
El cuidado de la salud ocular resulta especialmente importante para personas con patologías previas o defectos de la refracción. Las revisiones oftalmológicas periódicas permiten detectar alteraciones antes de que se conviertan en problemas graves. A pesar de ello, ninguna franja de edad en España cumple con la recomendación de revisarse la vista anualmente. La prevención sigue siendo la asignatura pendiente de los españoles en materia de visión. Síntomas como la visión borrosa, la sensibilidad a la luz o la irritación afectan a más de un tercio de la población.
No están solas, evidentemente. La blefaritis y el ojo seco, de los que ya hemos hablado en THE OBJECTIVE, figuran entre las molestias oculares más frecuentes y peor atendidas. No obstante, la blefaritis, una inflamación del borde del párpado, afecta aproximadamente al 30% de la población.
Sus síntomas incluyen enrojecimiento, picor, sensación de arenilla y costras en las pestañas. El ojo seco se relaciona estrechamente con esta afección, ya que la inflamación altera la calidad de la lágrima. De hecho, con una higiene palpebral adecuada con productos específicos se podría poner cierto freno a ambos problemas.
Lo malo es que el ojo pide auxilio de formas que a menudo pasamos por alto o malinterpretamos. La aparición repentina de manchas flotantes o destellos de luz en la visión periférica constituye una señal de alarma importante. De hecho, estos síntomas pueden indicar un desprendimiento de vítreo que requiere evaluación profesional inmediata. Por lo que, como en otras especialidades médicas, dejarse caer por el oftalmólogo una vez al año debería estar en nuestro calendario.
