Mario Alonso Puig (71), médico: «Harvard es claro, el factor de la felicidad son las conexiones emocionales que tienes»
No se trata de una idea romántica, sino de una conclusión avalada por décadas de investigación científica

Mario Alonso Puig | Instagram
Mario Alonso Puig, médico y uno de los divulgadores más reconocidos en España en el ámbito de la salud mental y física, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la felicidad a través de un reciente reel compartido en su cuenta de Instagram. Con un tono cercano y desde la experiencia que le han dado tanto sus años de consulta como su propio recorrido vital, el especialista lanzó un mensaje claro y fácil de entender. En una sociedad marcada por el estrés constante y por vivir en piloto automático, Puig recuerda que el bienestar no se encuentra en el éxito material ni en acumular logros, sino en algo mucho más cotidiano y humano. La clave está en las conexiones emocionales, en las personas que nos rodean, en esos vínculos que cuidamos día a día y que nos sostienen cuando el ritmo de la vida aprieta.
El estudio de Harvard que cambió la idea de felicidad
En su intervención, el médico recordó uno de los proyectos científicos más influyentes del último siglo. Hace 87 años, la Universidad de Harvard puso en marcha el estudio sobre la felicidad más largo del mundo, conocido hoy como el Harvard Study of Adult Development. Más de mil personas han participado a lo largo de generaciones, permitiendo analizar cómo evolucionan su bienestar emocional, su salud y su calidad de vida. Las conclusiones son contundentes. El factor determinante para una vida plena no es la riqueza, la fama ni la posición social, sino la calidad de las relaciones personales. Tal y como resumió Puig, el elemento fundamental para sentirse feliz y experimentar plenitud es el tipo de conexiones emocionales que se mantienen a lo largo del tiempo.
No es dónde estás, sino con quién estás
Una de las frases más destacadas del reel sintetiza el espíritu del estudio. No importa tanto el lugar que se ocupa en el mundo como las personas con las que se comparte el camino. Puig insistió en la importancia de cuidar a amigos y familiares, de hacerles sentir cercanía y presencia real, más allá de la comunicación superficial. Este planteamiento coincide con las palabras de Robert Waldinger, director actual del estudio y profesor de Psiquiatría en Harvard, quien ha explicado en diversas conferencias que las relaciones cálidas y de verdadera confianza actúan como un auténtico escudo protector frente a las dificultades de la vida.
La conexión entre vínculos emocionales y salud va más allá de lo emocional. Los datos recogidos durante décadas muestran que las personas con relaciones sólidas presentan menores niveles de estrés crónico, menos problemas cardiovasculares y un envejecimiento cognitivo más lento. La Organización Mundial de la Salud también ha alertado del impacto del aislamiento social, al que equipara con factores de riesgo como el tabaquismo o el sedentarismo. La soledad no deseada aumenta la probabilidad de padecer depresión, ansiedad y enfermedades físicas, un dato que refuerza el mensaje de Puig desde una perspectiva médica.
Felicidad, longevidad y bienestar
En su reflexión, Mario Alonso Puig se mostró convencido de que quienes cuidan sus relaciones no solo son más felices, sino que también viven más y mejor. La ciencia respalda esta afirmación. Y es que diversos estudios longitudinales muestran que las personas con relaciones sociales sólidas no solo viven más tiempo, sino que también tienen más probabilidades de llegar a la vejez en mejor estado de salud. Informes internacionales como el World Happiness Report refuerzan esta idea, señalando que los países con mayores niveles de bienestar suelen compartir altos índices de cohesión social, apoyo comunitario y confianza entre ciudadanos.
En una cultura centrada en el rendimiento, la productividad y el éxito individual, el discurso de Puig introduce un cambio de enfoque. La felicidad no se construye en soledad ni a golpe de logros profesionales. Requiere tiempo, escucha y una implicación emocional que muchas veces se sacrifica por falta de prioridades claras. Rodearse de personas que nos hagan bien y, a su vez, ser capaces de aportar bienestar a los demás, se presenta como una necesidad vital. El mensaje final es tan sencillo como profundo. Cuidar los vínculos no es un complemento opcional de la vida moderna, es una de las bases fundamentales para la felicidad, la salud y la longevidad. Una lección que, según Harvard y la experiencia clínica de Mario Alonso Puig, conviene no olvidar.
