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David Bueno (61), biólogo y genetista: «El estrés todavía bloquea más la capacidad de reflexionar de nuestro cerebro»

La pausa estratégica se convierte en un recurso indispensable para quienes buscan un rendimiento sostenido

David Bueno (61), biólogo y genetista: «El estrés todavía bloquea más la capacidad de reflexionar de nuestro cerebro»

David Bueno | Instagram

La sobrecarga de tareas y la sensación de no tener un respiro son fenómenos cada vez más frecuentes en la vida moderna. Durante una charla del programa BBVA Aprendemos Juntos, David Bueno, biólogo y genetista, explicó que la solución no reside únicamente en trabajar más rápido o ser más eficientes, sino en aprender a no hacer nada. Según Bueno, el cerebro humano funciona con recursos muy limitados y, cuando se agotan, el estrés no solo aumenta, sino que también bloquea nuestra capacidad de pensar con claridad y reflexionar. «La atención consciente es un recurso muy limitado para nuestro cerebro porque consume mucha energía metabólica», señala el genetista. Para ilustrarlo, utiliza una metáfora sencilla: si dirigimos toda nuestra atención a una sola tarea, podemos concentrarnos al máximo; en cambio, al dividirla entre varias, la eficiencia disminuye. Según Bueno, si intentamos atender a dos cosas a la vez, podríamos dedicar aproximadamente un 40% de nuestra atención a cada una y necesitar otro 20% solo para mantener el enfoque dividido. Si son tres tareas, la eficiencia cae aún más, y el resultado es que todo se vuelve superficial.

La importancia de planificar y priorizar

Este fenómeno tiene consecuencias claras: «cuando el cerebro se satura, no puede dar más de sí», aclara. La energía mental se agota, se incrementa el estrés y, a su vez, el estrés bloquea todavía más la capacidad de reflexión. Y es que la capacidad de pensar de manera profunda y estratégica está localizada en la corteza prefrontal, la zona delantera del cerebro, que es la que más energía consume de todo nuestro cuerpo. «Cuando no hay energía, no reflexionamos», afirma Bueno. De ahí surge la importancia de la planificación y de la gestión inteligente de nuestras tareas. Frente a la sensación de tener diez cosas por hacer, el consejo es sencillo: priorizar y abordar cada tarea una por una. Pero lo más relevante, según Bueno, es reservar tiempo para no hacer nada. Este espacio, lejos de ser improductivo, cumple una función crucial: permite al cerebro desaturarse, recuperar energía y estar listo para continuar con las tareas posteriores o con el día siguiente.

Una mujer con estrés

Descansos estratégicos y productividad

El concepto puede parecer contraintuitivo en una cultura que glorifica la productividad constante, pero las investigaciones sobre neurociencia respaldan la idea de que los descansos estratégicos mejoran el rendimiento cognitivo. Un ejemplo de esto proviene de un estudio controlado publicado en Advances in Computational Intelligence, que encontró que aplicar micro‑descansos regulares durante tareas cognitivas ayuda a mantener la estabilidad del rendimiento a lo largo del tiempo, en comparación con no tomar pausas. Estos descansos cortos se presentan como una estrategia efectiva para la recuperación mental y la atención sostenida, mostrando que detenerse brevemente no solo no perjudica la productividad, sino que la potencia. Cuando el cerebro se detiene, aunque sea por unos minutos, permite reorganizar la información, consolidar recuerdos y reducir los niveles de estrés. De manera práctica, esto podría traducirse en pequeños momentos durante la jornada laboral para caminar sin rumbo, meditar, o simplemente mirar por la ventana.

Bueno subraya que estos momentos de pausa no solo benefician la mente, sino también la calidad de las decisiones. «Si estoy empeñado en hacer todo a la vez, el cerebro se satura y ya no puede dar más de sí. La energía que queda se dedica solo a mantener todo activo de manera superficial. Por eso es vital saber planificar y reservar espacios para desconectar», explica. La capacidad de reflexión, añade, no se puede forzar; surge cuando el cerebro tiene suficiente energía para funcionar en su máxima expresión.

Incorporar la pausa en la agenda diaria

En la práctica, esto implica un cambio cultural y personal: aprender a incorporar la pausa dentro de la agenda diaria, considerarla tan importante como cualquier reunión o entrega. No se trata de dejar de trabajar, sino de trabajar mejor, reconociendo los límites naturales del cerebro. Incluso David Bueno recomienda que, después de jornadas intensas de trabajo, se establezcan rutinas de descanso consciente. Esta estrategia no solo previene la fatiga mental, sino que también mejora la creatividad y la toma de decisiones.

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