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María Agustina Segurado (56), dermatóloga, «Hay cinco pasos en una rutina nocturna de cuidado facial para tener una piel sana a largo plazo»

El cuidado nocturno, cuando está bien estructurado, resulta esencial para mantener la piel sana con el paso del tiempo

María Agustina Segurado (56), dermatóloga, «Hay cinco pasos en una rutina nocturna de cuidado facial para tener una piel sana a largo plazo»

Gusi Segurado | Cedida

Desde THE OBJECTIVE nos ponemos en contacto con Gusi Segurado, dermatóloga con más de 25 años de experiencia, jefa de sección del Hospital del Sureste (Arganda del Rey) y CEO de S-Clinic, para hablar sobre la importancia del cuidado de la piel y, sobre todo, de la limpieza nocturna. Segurado recalca que el cuidado de la piel no termina al salir de casa ni se limita a la protección solar. «La noche es el momento ideal para todas las rutinas que se hagan para reparar la piel y cuidarla. Durante el día el tratamiento se centra en proteger, hidratar y aportar antioxidantes para aumentar la defensa de la piel frente a agresores externos, pero por la noche, cuando la piel se relaja con el sueño, se vuelve mucho más receptiva a los principios activos que aplicamos», explica. Para Segurado, el cuidado nocturno es fundamental, ya que es cuando la piel más se regenera y se prepara para lucir saludable al día siguiente. La especialista propone una rutina de cinco pasos que combina limpieza profunda, hidratación y tratamientos activos para lograr una piel luminosa, suave y sana.

Paso 1: limpieza profunda, la base de todo

El primer paso, y el más crucial, es la limpieza. «Nunca debemos acostarnos sin limpiar bien la cara», afirma Segurado. Dormir con maquillaje o restos de contaminación puede taponar los poros y acelerar el envejecimiento cutáneo. La dermatóloga recomienda una limpieza en dos fases: primero, un producto oleoso como un bálsamo, crema o aceite limpiador que retire eficazmente maquillaje, grasa y suciedad. Después, un limpiador a base de espuma o jabón suave, especialmente indicado para pieles grasas, que elimine cualquier residuo restante. Según Segurado, este doble paso garantiza que la piel quede completamente limpia, lista para absorber los tratamientos posteriores.

Limpieza noctura del rostro

Paso 2: tónico sin alcohol para calmar e hidratar

El segundo paso es la aplicación de tónico, preferiblemente sin alcohol. Los tónicos actuales no solo equilibran el pH de la piel, sino que también aportan hidratación y calma. «Es un paso clave en el cuidado de la hidratación nocturna, y además prepara la piel para los tratamientos activos que aplicaremos después», añade la dermatóloga.

Paso 3: tratamientos activos para la regeneración celular

El tercer paso consiste en los tratamientos que favorecen la regeneración celular. Segurado aconseja alternar productos con retinol y ácido glicólico, adaptando la concentración a la tolerancia de cada piel. El retinol potencia la renovación celular y la síntesis de colágeno, mientras que el ácido glicólico, un alfa-hidroxiácido, exfolia suavemente y mejora la textura cutánea. Para pieles con poros muy abiertos, otros alfa-hidroxiácidos como el ácido láctico, málico o salicílico también son opciones efectivas. «La combinación de estos productos favorece la vascularización, mejora la hidratación y aporta un efecto glow durante el día», aclara Segurado.

Activos clave para favorecer la regeneración cutánea

Paso 4: hidratación y nutrición según tu tipo de piel

El cuarto paso está destinado a la hidratación y nutrición. La dermatóloga recuerda que no todas las pieles toleran los activos exfoliantes con la misma intensidad y que algunas requieren un aporte extra de hidratación. «Se pueden aplicar cremas nutritivas con ingredientes como pantenol o glicerina por encima de los tratamientos activos para aportar confort y proteger la barrera cutánea», explica. La clave, señala Segurado, es que la piel se sienta cómoda y protegida mientras se regenera.

Paso 5: constancia y adaptación, la clave del cuidado nocturno

Finalmente, el quinto paso es la constancia y la adaptación a las necesidades personales de cada piel. «La noche es cuando la piel necesita estar completamente limpia de todo lo que ha pasado durante el día y, además, requiere productos que la regeneren y reparen. No se trata de aplicar muchos productos, sino de hacerlo correctamente y de manera constante», subraya la especialista. Una rutina nocturna bien diseñada no solo mejora la apariencia inmediata, sino que también previene daños a largo plazo y mantiene la piel saludable y luminosa con el paso de los años.

Segurado enfatiza que la rutina nocturna no es opcional para quienes buscan un cuidado profundo y duradero. «Si durante el día nos protegemos y aplicamos antioxidantes, la noche es el momento para reparar, regenerar y preparar la piel para que luzca mejor al día siguiente», concluye. Este enfoque integral y consciente convierte la rutina nocturna en un gesto de cuidado personal que combina ciencia, paciencia y respeto por los ritmos naturales de la piel. Para quienes quieran comenzar, la dermatóloga recomienda adaptar cada paso a su tipo de piel y avanzar de manera progresiva con los activos más potentes, como retinol o alfa-hidroxiácidos, para evitar irritaciones. El resultado es una piel más luminosa, uniforme y saludable, capaz de enfrentar mejor los desafíos diarios, desde la contaminación hasta los cambios de temperatura y el estrés ambiental.

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