Ana Molina, dermatóloga, sobre el pelo rizado: «El aceite de coco hace que el rizo se vea más definido, flexible y menos encrespado»
Este tipo de producto no es una solución milagrosa, pero sí un aliado eficaz dentro de una rutina bien diseñada

Pelo rizado | Canva pro
El pelo rizado vive un momento de reivindicación. Cada vez son más las mujeres que deciden llevar su textura natural, dejando atrás el alisado permanente y apostando por una imagen más auténtica. Sin embargo, lucir un rizo bonito no es solo una cuestión estética, sino también de cuidados. A diferencia del pelo liso, el rizado requiere más hidratación, atención constante y productos específicos para mantener su forma y salud.
La estructura del pelo rizado explica muchas de sus necesidades. Su forma en espiral dificulta que el sebo natural del cuero cabelludo llegue hasta las puntas, lo que provoca sequedad, falta de brillo y mayor tendencia al encrespamiento. Por este motivo, los expertos coinciden en que la hidratación es el pilar fundamental de cualquier rutina capilar para este tipo de cabello.
Mantener el rizo definido y flexible es más complejo que cuidar de un pelo liso, pero el resultado suele compensar el esfuerzo. Y es que un cabello rizado bien cuidado tiene volumen, personalidad y movimiento, algo que cada vez valoran más tanto las consumidoras como los profesionales del sector.
El aceite de coco, un aliado con base científica
En este contexto, el aceite de coco se ha consolidado como uno de los ingredientes más utilizados en el cuidado del pelo rizado. No se trata solo de una moda, sino de un activo con respaldo científico. Así lo explica la dermatóloga Ana Molina en un artículo publicado en Telva, donde analiza sus efectos sobre la fibra capilar. «Es interesante porque, a diferencia de otros aceites, tiene afinidad por la fibra capilar y puede penetrar parcialmente en ella, ayudando a reducir la pérdida de proteínas y a mejorar la suavidad y el brillo», señala la especialista. Esta capacidad lo diferencia de otros aceites vegetales que actúan únicamente en la superficie del cabello.

Estudios publicados en revistas científicas como The Journal of Cosmetic Science confirman que el aceite de coco, gracias a su elevado contenido en ácido láurico, es capaz de reducir la pérdida de proteínas tanto en cabello sano como dañado, un aspecto clave para preservar la resistencia y elasticidad del rizo. Investigaciones previas han demostrado además que los tratamientos con aceite de coco, tanto in vitro como in vivo, ayudan a prevenir el daño mecánico provocado por el peinado en distintos tipos de cabello, reforzando la fibra capilar y mejorando su comportamiento frente a las agresiones cotidianas.
Definición, flexibilidad y menos encrespamiento
Cuando se utiliza correctamente, el aceite de coco puede mejorar notablemente el aspecto del pelo rizado. Según Ana Molina, su aplicación adecuada consigue que el rizo se vea más definido, flexible y menos encrespado, aportando un brillo natural sin rigidez. Este efecto resulta especialmente interesante en climas húmedos o en cabellos castigados por el uso de calor, tintes o decoloraciones. Al reforzar la fibra capilar, el rizo mantiene mejor su forma y resiste mejor las agresiones externas.
No obstante, los dermatólogos y peluqueros advierten de que el aceite de coco no es apto para un uso indiscriminado. Mal aplicado o en exceso, puede provocar el efecto contrario al deseado. «Puede convertir el rizo en un bloque sin movimiento», advierte Ana Molina. Esto ocurre especialmente en cabellos finos o con baja porosidad, donde el producto no se absorbe correctamente y se acumula en la superficie. Por ello, los profesionales recomiendan utilizarlo en pequeñas cantidades y adaptarlo a las características de cada melena.
Cómo integrarlo en la rutina capilar
Para incorporar el aceite de coco a una rutina de rizos eficaz, las recomendaciones de profesionales especializados en cabello rizado son claras y se basan en su experiencia con miles de clientes. Gloria Rovi, experta en cuidado capilar y pionera del método curly en España, sugiere que tras un buen lavado y definición, el aceite de coco se puede usar en pequeñas cantidades para sellar la hidratación y ayudar a que el rizo se mantenga más elástico, siempre evitando la raíz para no apelmazar la fibra capilar.

Un cabello rizado bien cuidado, potenciado con pequeños trucos como el uso del aceite de coco, puede convertirse en un auténtico aliado de estilo y personalidad. Hoy en día, los rizos son un valor añadido que se ha convertido en un must, ofreciendo la libertad de experimentar con distintos peinados y formas de lucirlos, especialmente si eres creativa.
