Mathy Urbin, tricóloga: «El champú de cebolla y el romero limpian el cuero cabelludo, pero no detienen la caída del pelo»
Si eres de las que cualquier reel de Instagram te convence, te interesa leer esta información, sobre todo cuando se trata de tu cabello

Champú de cebolla | Canva pro
En medio de la avalancha de remedios caseros y productos milagro que prometen detener la caída del cabello y estimular su crecimiento, la voz experta de Mathy Urbin, tricólogo, resuena con claridad: «Los champús de cebolla y romero, limpian, pero no detienen la caída del cabello». Lo dice con rotundidad en el contexto de una tendencia que ha crecido en redes y en los lineales de tiendas de belleza, en la que se presenta a menudo este tipo de fórmula como solución a un problema médico complejo más que como simple cosmético.
La dermatóloga Dra. Cristina Pindado, de la Unidad de Tricología y Trasplante Capilar del Grupo Pedro Jaén, afirma para Marie Claire que «la eficacia de un champú para regular la caída capilar es muy limitada, pero puede ser un complemento a los tratamientos para limpiar con suavidad el cuero cabelludo y prepararlo para absorber mejor otros productos específicos». Explica que, aunque ingredientes como cebolla y romero se han popularizado, «la evidencia científica sobre su eficacia para fortalecer el cabello es muy limitada» y recalca que, en este contexto, los champús no sustituyen un tratamiento médico si hay una caída activa o una alopecia diagnosticada.
De la anécdota a la evidencia científica
Lo que sí aparece documentado en algunos estudios, como aquel antiguo ensayo publicado en National Library of Medicine con jugo de cebolla usado directamente sobre el cuero cabelludo, es que ciertos compuestos pueden influir en la salud de los folículos pilosos en condiciones muy específicas. Sin embargo, esas investigaciones no validan que un champú con extracto de cebolla, que se enjuaga en minutos, tenga el mismo efecto.

Del mismo modo, el extracto de romero se ha convertido en otro ingrediente «mágico» promovido en tendencias de belleza, pero los dermatólogos subrayan que los beneficios percibidos pueden deberse a la mejora del brillo o la sensación de salud del cuero cabelludo, no a un auténtico estímulo del crecimiento capilar clínicamente probado.
¿Qué recomiendan los dermatólogos realmente?
Cuando la caída del cabello es un problema clínico, ya sea hereditaria, hormonal, por estrés, nutrición o enfermedad, los dermatólogos y tricólogos coinciden en que el primer paso es un diagnóstico médico profundo y que no se debe basar la estrategia únicamente en soluciones cosméticas. Pindado señala que los tratamientos con evidencia científica comprobada incluyen fármacos como el minoxidil y, en determinados casos, finasteride, mientras que los champús o productos naturales solo cumplen funciones de limpieza o mejora estética del cabello.
El minoxidil, disponible en formulaciones tópicas de venta libre y en concentraciones específicas, ha demostrado en múltiples estudios clínicos su capacidad para estimular el crecimiento del cabello y reducir la caída cuando se usa de forma continua durante varios meses, como muestran los consensos de la Spanish Hair Disorders Society. La finasteride, autorizada bajo prescripción en forma oral para hombres con alopecia androgenética, actúa sobre las hormonas que contribuyen al adelgazamiento del folículo piloso. Estudios a largo plazo publicados en Clinical Dermatology Review han demostrado que puede ralentizar de manera significativa la caída y, en algunos casos, promover un aumento de densidad capilar, siendo considerado un tratamiento de primera línea en casos de pérdida progresiva de cabello.
Más allá de estos dos pilares, los dermatólogos y tricólogos pueden proponer tratamientos combinados con láser de baja intensidad, terapias con plasma rico en plaquetas o procedimientos quirúrgicos como el trasplante capilar, especialmente en casos avanzados, siempre según la evaluación individualizada de cada paciente y bajo supervisión profesional.
La caída del cabello no es un fenómeno homogéneo: tiene causas diversas y, por tanto, soluciones diferentes según cada diagnóstico. Mientras que champús con ingredientes naturales como cebolla o romero pueden ofrecer beneficios cosméticos y cuidar la limpieza del cuero cabelludo, no sustituyen un tratamiento médico específico y probado para la caída del cabello. Para abordar la pérdida capilar con sentido, la dermatología moderna pone sobre la mesa métodos con base científica, paciencia y acceso a especialistas que puedan personalizar el abordaje.
