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Ana Molina, dermatóloga, advierte del correcto uso del retinol: «El error de novatos es usarlo como si fuese una crema»

¿Lista para un glow up inteligente? La clave está en la paciencia, la constancia y el respeto a los tiempos de la piel

Ana Molina, dermatóloga, advierte del correcto uso del retinol: «El error de novatos es usarlo como si fuese una crema»

Uso de retiniol | Canva pro

El retinol se ha consolidado como uno de los activos cosméticos más eficaces contra el envejecimiento cutáneo, la textura irregular y las manchas. Sin embargo, su popularidad en redes sociales y rutinas virales ha provocado un uso poco responsable que termina, en muchos casos, en irritaciones, descamaciones y abandonos prematuros. La dermatóloga Ana Molina, una de las voces más autorizadas en divulgación dermatológica en España, insiste en que el problema no es el ingrediente, sino cómo se introduce en la rutina.

«Si quieres empezar con retinol o retinal, pero te da miedo pelarte, se puede empezar sin drama», explica Ana Molina. Ambos derivados de la vitamina A están considerados los reyes del antienvejecimiento por su capacidad para estimular la renovación celular, mejorar arrugas, afinar poros y unificar el tono de la piel. Un ensayo clínico publicado en JAMA Dermatología, demostró que la aplicación tópica de 0,4 % de retinol mejoró clínicamente la apariencia de la piel envejecida de forma natural, acompañado de un aumento de moléculas clave de la matriz dérmica como el procollágeno I y los glucosaminoglucanos, tras 24 semanas de uso, y que las arrugas finas comenzaron a atenuarse a las 4 semanas. Aun así la experta lanza una advertencia clara sobre el uso sin control, «si entras en su palacio a lo loco, te echarán a patadas». El retinol no es un activo amable desde el primer día y necesita una adaptación progresiva para evitar reacciones adversas.

Cuándo y cómo introducir el retinol en la rutina

Según Ana Molina, el fallo más habitual es tratar el retinol como si fuera una crema hidratante de uso diario. «El error de novatos es usarlo como si fuese una crema», afirma. Aplicar demasiada cantidad o utilizarlo todas las noches desde el inicio no acelera los resultados, pero sí multiplica el riesgo de irritación. La dermatóloga recuerda que el retinol actúa a nivel celular y que la piel necesita tiempo para acostumbrarse. Por eso, la prudencia es clave en las primeras semanas de uso.

Piel hidratada

Para evitar problemas, Ana Molina recomienda seguir una pauta muy concreta, conocida como la dieta del guisante. Consiste en aplicar una cantidad mínima, equivalente al tamaño de un guisante, para todo el rostro, y limitar su uso a dos noches por semana al inicio. «Así evitamos que las células entren en pánico», explica. Esta recomendación coincide con las guías dermatológicas, que subrayan que el retinol es igual de eficaz en dosis bajas y bien pautadas, siempre que se mantenga la constancia en el tiempo.

La técnica sándwich para pieles sensibles

Las pieles sensibles, reactivas o con tendencia a la rosácea pueden beneficiarse de la técnica sándwich. Ana Molina la describe de forma sencilla, una capa de crema hidratante, el guisante de retinol o retinal y otra capa de hidratante encima. «Este método ayuda a amortiguar el impacto del activo y a proteger la barrera cutánea sin renunciar a sus beneficios» añade. Además, permite que más personas puedan incorporar el retinol a su rutina sin miedo a la descamación extrema.

Precauciones y consejos al aplicar retinol

No todo el rostro reacciona igual al retinol. Las comisuras de los labios, las aletas de la nariz y el contorno de los ojos son zonas especialmente delicadas. La dermatóloga aconseja evitarlas durante las primeras semanas o protegerlas con una capa de vaselina antes de aplicar el producto, creando así una barrera que reduzca la irritación.

El uso nocturno del retinol debe ir siempre acompañado de fotoprotección por la mañana. «Si no usas protector solar, el esfuerzo que haces por la noche lo estropeas durante el día», advierte Ana Molina. La piel tratada con retinoides es más sensible al sol y puede quemarse o mancharse con mayor facilidad.

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