Helena Rodero, farmacéutica, advierte sobre la efectividad del retinal: «Es mentira, no es 11 veces más potente que el retinol»
La divulgación rigurosa se convierte en una herramienta clave para ajustar expectativas y tomar decisiones informadas

Retinaldehído | Canva pro
Durante años, el retinol ha sido considerado el activo cosmético antiedad de referencia, el llamado gold standard frente a arrugas, manchas y pérdida de firmeza. En los últimos tiempos, sin embargo, otro ingrediente ha ido ganando protagonismo en el discurso del marketing cosmético, el retinal, también conocido como retinaldehído. Marcas y campañas publicitarias han llegado a afirmar que es hasta once veces más potente que el retinol, una promesa que, según la farmacéutica y divulgadora Helena Rodero, no se sostiene científicamente.
Rodero ha sido clara y directa, «es mentira, el retinal no es once veces más potente que el retinol». La experta explica que para poder respaldar una afirmación de ese calibre sería imprescindible contar con estudios comparativos independientes que evaluaran de forma directa la eficacia de ambos ingredientes en condiciones equivalentes. Esos estudios, a día de hoy, no existen.
¿Por qué dicen que es hasta 11 veces más potente, entonces?
El origen de esta cifra procede de una interpretación simplificada del metabolismo cutáneo de los retinoides. El retinol necesita dos pasos de conversión en la piel para transformarse en ácido retinoico, la forma biológicamente activa que actúa sobre los receptores celulares. El retinal, en cambio, solo requiere un paso. A partir de esta diferencia bioquímica, el mensaje se ha amplificado hasta convertirse en un argumento comercial contundente, pero sin respaldo científico sólido.
Estudios financiados por la industria
Tal y como advierte Helena Rodero, «no existen ensayos clínicos independientes que comparen directamente retinol y retinal y demuestren que uno sea más eficaz que el otro en términos de resultados visibles sobre la piel. La mayoría de los estudios que avalan las supuestas ventajas del retinal están financiados por la industria cosmética, concretamente por fabricantes que trabajan con este ingrediente». Este dato no invalida automáticamente los resultados, pero sí obliga a interpretarlos con cautela, algo que rara vez se refleja en la comunicación comercial.

¿El retinol sigue siendo eficaz?
La farmacéutica va un paso más allá y lanza una reflexión que incomoda tanto a marcas como a consumidores informados. Aunque el retinol se considere el estándar de oro, su evidencia científica independiente tampoco es tan sólida como se suele creer. «Solo hay un estudio relevante que no está financiado por la industria que avale su eficacia», señala Rodero, desmontando la idea de que el retinol cuente con un respaldo científico incuestionable. Este ensayo, publicado en JAMA Dermatology, encontró que el retinol tópico al 0,4 % mejora las arrugas finas asociadas al envejecimiento natural de la piel, y que estos efectos van acompañados de cambios en marcadores biológicos como el aumento de colágeno y glicosaminoglicanos en la dermis, moléculas clave para la estructura y firmeza cutánea.
Este matiz resulta clave para entender cómo funciona la investigación en cosmética. A diferencia de los medicamentos, los productos cosméticos no están obligados a superar ensayos clínicos tan estrictos ni a compararse directamente con otros activos. Esto deja un amplio margen al marketing para construir relatos simplificados que, aunque atractivos, no siempre reflejan la complejidad real de la evidencia científica.
Según Rodero, ni el retinol ni el retinal pueden calificarse como ingredientes milagro. Ambos pueden mejorar la textura de la piel, estimular la renovación celular y aportar beneficios antiedad, pero su eficacia depende de múltiples factores, como la concentración, la formulación, la estabilidad del producto y la tolerancia individual de cada piel. Reducir todo a una cifra llamativa como 11 veces más potente es, en palabras de la experta, una estrategia comercial, no una conclusión científica.
