Tras 4 años en la prisión política de Maduro, Lorent Saleh rompe el silencio en Madrid

Mundo ethos

Tras 4 años en la prisión política de Maduro, Lorent Saleh rompe el silencio en Madrid
Foto: Anna Carolina Maier

“(Durante la prisión) uno trata de matar cualquier esperanza de salir en libertad para no sufrir, y esto (la libertad) es algo surreal que uno no termina de creerse”. Estas fueron las primeras palabras en público de Lorent Saleh, desterrado a España por el Gobierno de Nicolás Maduro, después de pasar cuatro años en prisión.

Fue entregado a la policía política –Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN)– por el expresidente de Colombia Juan Manuel Santos en septiembre de 2013. Lo que Santos hizo “fue un delito y una detención arbitraria. Algún día nos volveremos a encontrar pero en una corte. Yo soy un caballero y él es un expresidente. El premio Nobel intentó ocultar algo que el Sajárov visibilizó” en 2017.

Cuando todavía estaba tras las rejas, Saleh fue galardonado, junto a otros opositores venezolanos, con el premio a la Libertad de Conciencia otorgado por el Parlamento Europeo.

En una rueda de prensa en Madrid repleta de exiliados y asilados políticos, como los líderes de Voluntad Popular Sergio Contreras o Lester Toledo, ha reconocido que son muchos los sentimientos que surgen, tanto dentro de la cárcel como, ahora, fuera de ella. “La Tumba (una celda ubicada en un sótano del quinto piso de la sede del SEBIN de Plaza Venezuela en Caracas) es un laboratorio de tortura blanda. El Helicoide (otra sede del SEBIN donde están la mayoría de los presos políticos) es el de la tortura física”, afirmó .

Saleh ha continuado narrando: “La Tumba es la luz, el aire frío, el silencio. Es estar cinco pisos bajo tierra y saber que arriba tienes el metro pasando con miles de personas que no tienen idea de que estás allí. En el Helicoide son los golpes, la corriente eléctrica, la madera”. Así ha recordado el defensor de derechos humanos el lugar que se convirtió en su hogar, a la fuerza, durante cuatro años.

También ha expresado las ironías que llegó a vivir bajo sus circunstancias. “Uno extraña su celda, busca su colchón para poder descansar. Se siente seguro en ese espacio de cemento”. Ha recordado que cuando le dijeron que recogiera su maleta ya que “iniciaba otro proceso…”, lo primero que sintió fue miedo a salir de esas cuadro paredes de que se habían convertido en su zona de seguridad. “Primero no te lo crees porque, cuando te van a torturar, no te dicen que te van a torturar. Después te sientes culpable porque te sientes feliz de que te vas y de que se quedan otros ahí (presos) que no tienen porque estar ahí”.

Ha denunciado que la celda que ocupó, hoy no está vacía y que por ello su lucha por los derechos humanos continúa. “Estoy seguro de que en este momento hay gente siendo torturada. Hoy hay más presos políticos que hace un mes”.

Saleh ha agradecido al Gobierno español y a los españoles por haberlo recibido en su país. El joven dirigente estudiantil sufrió 53 suspensiones de sus audiencias judiciales y permaneció en la cárcel sin pruebas, ni juicios. Fue torturado en las mazmorras de la policía política hasta ser desterrado el pasado 12 de octubre a España. Al comienzo de su prisión permaneció por semanas en ‘La Tumba’, donde le dejaban la luz encendida las 24 horas y le bajaban la temperatura al aire acondicionado, sin ofrecerle abrigo. Este martes ha afirmado que las torturas y golpes nunca cesaron.

A pesar de estos recuerdos, se ha mostrado optimista: “Hay historias que terminan bonito y yo creo que esta historia (la mía) ha terminado bonito. No quiere decir que ha llegado hasta acá, es otro capítulo”.

El día del destierro

El pasado 12 de octubre Lorent Saleh amaneció nuevamente en la sede del Helicoide. En la comparencia de prensa ha contado que ese día no tenía la más remota idea de que iba a salir en libertad. “Ese día sentí que había amanecido más preso que nunca”, ha dicho, y ha mencionado que el día anterior el Gobierno había supuestamente asesinado al concejal del partido Primero Justicia, Fernando Albán. “Él fue asesinado por el Estado venezolano. Solamente en el Helicoide, durante los cuatro años que estuve, supe de cuatro personas que murieron. Una persona por año. Albán no es la primera que muere en manos de estas personas”.

También ha relatado que aquel día cuando lo sacaron de su celda, no sabía hacia dónde lo llevaban hasta que vio al embajador de España en el aeropuerto.

Asimismo ha sostenido que la peor tortura que sufren los más de 400 presos políticos es la incertidumbre que se siente al ser un “rehén”, porque no considera que él era un simple preso. “No sabes cuándo, ni cómo vas a salir. Eso ya es en sí una tortura psicológica que no deja marca, pero deja huella”.

Sobre la foto con un arma que fue difundida por el Gobierno venezolano al momento de su detención y con la que lo acusaron de terrorismo, ha explicado: “No hay una solo foto mía con un guerrillero. Las fotos que han usado para desvirtuar la lucha que hemos hecho son fotos públicas y no representan ningún delito. Yo estaba estudiando Seguridad y Defensa Personal en la Escuela de Seguridad Política (en Colombia). Estudiaba con otros civiles. Son fotos en el marco de la legalidad. No hay un solo delito hasta hoy que me hayan intentado comprobar”.

También ha hablado sobre el diputado Juan Requesens, quien fue detenido el pasado 7 de agosto acusado por Nicolás Maduro del supuesto intento de atentado en su contra cuando explotaron unos drones en pleno discurso durante un acto militar.

Saleh, para acercarse a él en el Helicoide, le dijo a los funcionarios que quería salir de su celda para ir a cortarse el pelo. Después convenció a sus custodios de que le dejaran darle un abrazo al líder de PJ. “Estaba junto a su colchón y algunos libros. Él es fuerte e inteligente, no lo va a derrotar”.

El joven ha afirmado que “salió en paz” y que, a diferencia de su madre, Yamile Saleh, “el tiempo no fue perdido”.

Dice que aprendió sobre el valor del tiempo y de los colores. «En la cárcel no sabes si dormiste una hora o diez minutos. La única manera de dimensionar el valor de la libertad es cuando te la quitan”, concluyó.