Moncloa prevé que la nueva TDT esté operativa para la campaña electoral de 2027
La cadena de televisión es clave para el Gobierno en el panorama mediático que han diseñado para los próximos meses

El ministro de Transformacion Digital, Óscar López | Arnaitz Rubio / Europa Press
El Gobierno ya prepara las próximas elecciones generales, y para ello una de las piezas clave es la TDT que lanzó a concurso el año pasado. Por orden del presidente del Gobierno, en La Moncloa existe el convencimiento de que resistirán todo 2026 y que no se convocarán nuevos comicios, para intentar agotar la legislatura. Esto supone que en algún momento de 2027 se activará el nuevo ciclo electoral nacional -la intención es que sea más cerca del segundo semestre- y para ello necesita tener toda su maquinaria mediática muy bien engrasada y en funcionamiento, incluyendo esta nueva televisión en abierto, según ha podido saber THE OBJECTIVE. Y toda ayuda es poca en un escenario altamente polarizado, con pocos efectivos realmente fieles para la causa y en previsión de una sucesión de nuevos informes judiciales que pueden complicar aún más la ya precaria estabilidad del Partido Socialista (PSOE) y su líder.
Actualmente solo RTVE es totalmente fiable, junto a una serie de webs como Infolibre y Público. Y se puede contar ocasionalmente con el Grupo Godó (La Vanguardia) o Prensa Ibérica (El Periódico). Pero todo el resto del arco mediático -incluyendo a Prisa- es altamente hostil. La mayoría de los diarios digitales, las cadenas de radio -con excepciones puntuales como la SER- y las tertulias de televisión son altamente críticas con el Gobierno. Una situación difícil de combatir por el argumentario de Moncloa, por mucho que en los últimos meses hayan centrado sus esfuerzos en las redes sociales y en reforzar sus terminales y sus opinadores en estos nuevos soportes.
El análisis que hace el oficialismo es que, pese a que se ha avanzado en el terreno digital, las elecciones se siguen ganando en la televisión (y en la TDT en abierto), y la propaganda oficial todavía tiene un serio déficit en este soporte. Pese al éxito de audiencias de TVE, a sus más de 12 horas de tertulias políticas diarias a favor del Gobierno y a sus decenas de opinadores validando todos los días de la semana las políticas del Ejecutivo, mantienen en contra los dos grandes grupos audiovisuales: Atresmedia y Mediaset. Falta un contrapeso mayor. Y gran parte de estas esperanzas están cifradas en la nueva cadena de TDT que el Gobierno anunció hace un año y que actualmente está en proceso de licitación con solo dos candidatos: Mediaset y los inversores rebeldes del grupo Prisa liderados por Global Alconaba.
Rebeldes de Prisa
En los anteriores comicios de 2023, el batacazo que pronosticaban las encuestas se pudo minimizar gracias al rally televisivo de Pedro Sánchez que generó una movilización de última hora de la izquierda y que permitió tener los votos necesarios para pactar con los independentistas y sacar adelante una nueva investidura. Pero hay una gran diferencia. En esos momentos el grupo Prisa era totalmente fiel al presidente del Gobierno con el diario El País y Cadena SER a pleno rendimiento. Hoy, la situación es distinta, y desde exdirectores del diario, como Soledad Gallego Díaz, hasta diversos columnistas ya piden que el líder del PSOE dé un paso al costado. Eso sin contar con la serie de editoriales que ya critican abiertamente buena parte de las políticas y las decisiones del Gobierno de coalición.
La guerra accionarial de los afines al Gobierno -los mismos que ahora pujan por la nueva TDT- hizo que el presidente del grupo Prisa, Joseph Oughourlian rompiera definitivamente con el sanchismo y encabezase una nueva etapa en la que los medios siguen siendo de izquierda, pero sin hipotecar su futuro al oficialismo. En este sentido, sin Prisa la solución -inexorablemente- está nuevamente en los rebeldes. Liderados por Adolfo Utor, Andrés Varela y Diego Prieto, asesorados por José Miguel Contreras y con el apoyo industrial del argentino José Luis Manzano, dueño del multimedia Grupo América, son los elegidos por el Ejecutivo para poner en marcha la nueva televisión de TDT. Están además avalados y apadrinados por Óscar López, ministro de Transformación Digital y una de las voces más autorizadas dentro de Moncloa.
Los plazos que ha transmitido Moncloa son bien específicos y modifican las previsiones de primeros de noviembre. El calendario electoral parece claro en el Gobierno y para ello necesitan tener su TDT operativa en un plazo razonable. Esto -según las fuentes consultadas por este diario- significa que la concesión y adjudicación se conocerá antes de este verano y que a partir de ahí se pondrá en marcha el reloj de seis meses para que la cadena arranque. Originalmente, el ministro Óscar López tenía previsión de agotar al máximo el plazo, lo que suponía conceder la adjudicación a finales de 2026, y así dar más tiempo para la construcción del proyecto. No obstante, las urgencias electorales son mayores y sugieren que todo debe acelerarse para que la nueva cadena esté a pleno rendimiento a comienzos de 2027, cuando se activará la maquinaria electoral.
Plazos de la TDT
Por lo tanto, el consorcio SIETE (nombre provisional del proyecto) ajusta las piezas para estar operativo en un año tras la llegada de nuevos inversores. En el grupo de rebeldes de Prisa ya hay mucho trabajo avanzado, con el fichaje de Mediapro para la parte técnica y Pulsa para la publicidad, por lo que ahora están en proceso de montar la parrilla y fichar presentadores y rostros conocidos. Pese a las prisas, se avanza más rápido de lo que se pensaba en un primer momento, lo que implica que en enero de 2027 ya podrían estar emitiendo. De esta manera, comenzará el rodaje para estar a pleno rendimiento en previsión de la nueva convocatoria electoral. Una cadena de alto contenido político muy similar a la actual TVE.
Esto significaría tener en antena dos televisiones con contenidos políticos y muchas tertulias informativas que difundan el mensaje del Gobierno y que sus programas y sus tertulianos diseminen la palabra por duplicado a los potenciales votantes. Se trata de recuperar el fuelle que han perdido por la baja del grupo Prisa y de reforzar los mensajes de TVE que está registrando estos meses sus máximos de audiencia de toda la etapa de Sánchez en La Moncloa. El Ejecutivo espera que la corporación estatal siga por esta senda, lo que además le permitirá a la nueva cadena tener muchas sinergias y publicidad gratuita. Esto supone también que muchos de los opinadores que se han hecho fuertes en La 1 puedan estar también en SIETE y de esa manera generar un trasvase importante de audiencias entre las dos cadenas.
Objetivos de Moncloa
Dos televisiones con los mismos mensajes es siempre mejor que una, y si además las dos están centradas exclusivamente en tertulias políticas, mucho mejor. Una pinza para Antena 3 y la Sexta y Telecinco y Cuatro. La diferencia es que estas dos cadenas actuarán de manera sincronizada y bajo una misma consigna, no como las privadas, que dividen fuerzas entre sus públicos de derechas y de izquierdas. TVE y SIETE tendrán solo un objetivo: apoyar a Sánchez, y nada más. Será además el mejor altavoz para que los miembros del Gobierno puedan responder a la oposición, colocar su propia agenda y sus mensajes diarios. Todos podrán tener minutos en pantalla y ya no solo Óscar López, sino que cualquiera de los 21 ministros restantes estarán permanentemente en la primera línea… política y televisiva.
Todos los esfuerzos estarán volcados en las elecciones de 2027 para que Sánchez sea reelegido. Es el plan A. Pero si se pierden los comicios, el plan B es convertir esta nueva televisión -que ya estará rodada- en el mejor bastión de la oposición al Partido Popular (PP) y en el mejor altavoz si el actual presidente del Gobierno sigue (como él quiere) siendo la cara visible y el líder del PSOE. No hay ninguna duda de que cuando los populares lleguen a la Moncloa una de sus primeras medidas será desmontar la actual TVE de José Pablo López, lo que generará un éxodo masivo de directivos, periodistas y presentadores a SIETE. Y desde ahí comenzará la reconquista. Para entonces, en Moncloa esperan además que todos los esfuerzos para descabalgar definitivamente a Joseph Oughourlian de Prisa rindan sus frutos y puedan recuperar el grupo para la causa del PSOE. Pero eso ya es otra historia….
