Inquietud en la SER con el plan para ejecutar sinergias en Prisa Radio
El grupo necesita reducir costes y las emisoras es el área en la que potencialmente se pueden hacer más ajustes

El ministro de Cultura y portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, en una reciente entrevista en la Cadena SER.
Todo está en revisión. Las cuentas no salen en el grupo Prisa y —como suele ser habitual en las grandes empresas— la orden es que los directivos aligeren costes y busquen sinergias para dar una nueva vuelta de tuerca e intentar reflotar una compañía que tiene muchos problemas para pagar los intereses de su deuda y que —para más inri— en 2025 tuvo un comportamiento publicitario muy irregular. Y cuando se dice que todo está en revisión es porque ningún área se salva, ni siquiera la Cadena SER, la joya de la corona de Media e históricamente una máquina de hacer dinero que lleva una década sosteniendo una inconclusa transformación digital de El País que nunca termina de cerrarse.
El telón de fondo es el plan estratégico de Prisa. El último se planteó para los años 2022-2025 y la idea es presentar en 2026 una actualización en la que quieren incluir sinergias, ahorros de costes y una hoja de ruta que permita marcar una senda de crecimiento. En el caso de la Cadena SER, los cambios y ajustes son de más largo aliento, y la idea es que sean estructurales. Esto implica que podrían no ser parte de este proyecto global. THE OBJECTIVE ha podido confirmar que la orden del presidente no ejecutivo, Joseph Oughourlian, es que el proyecto de la radio se presente a finales de año para que esté plenamente operativo a principios de 2027. No hay prisa, ya que en la compañía son conscientes de que la nueva estructura estará vigente muchos años.
¿Cuál es el plan? Oughourlian —a través de Pilar Gil, la CEO de Media— designó al director general de la cadena, Jaume Serra, como el responsable de redimensionar la plantilla de sus radios. Un proyecto específico para explotar sinergias con otros soportes, emprender nuevos proyectos, explorar narrativas y aprovechar mejor la abultada plantilla de las emisoras. Desean generar más contenidos y reforzar el área digital, que es donde se quiere poner el foco a medio y largo plazo. La Cadena SER es solo la punta del iceberg, que convive con una serie de emisoras locales y decenas de musicales, solo en España. Si ampliamos el abanico a Latinoamérica, las radios llegan a 1.200, aunque el actual proyecto solo pasa por dimensionar los recursos en España, que incluyen unos 1.200 empleados.
Condiciones laborales
En este escenario, la elección de Jaume Serra no es casual. Conocedor de las delegaciones como director general de la Cadena Ser y delegado de Prisa en Cataluña, es además responsable de Negocio Audiovisual, es decir, de todos los contenidos, tanto de audio como de vídeo. Le nombraron en mayo del año pasado junto con Fran Llorente para que liderase esta nueva etapa en la que Joseph Oughourlian tomó el control editorial de Prisa tras sofocar la rebelión de los rebeldes liderados por Global Alconaba y José Miguel Contreras. Le tocó sustituir a Ignacio Soto, director general de la emisora los últimos siete años y designado precisamente por el actual presidente no ejecutivo. Serra se encarga de los números y Llorente de los programas. Y están condenados a entenderse, ya que el segundo no puede fichar ni poner en marcha nuevos formatos sin acuerdo con el primero. Dicho de otra forma, los proyectos que el exdirectivo de TVE está preparando para septiembre están totalmente condicionados a Serra y a las sinergias que pueda conseguir.
De momento, poco se sabe del plan, pero su sola existencia y la potencial exploración de sinergias ha generado mucha intranquilidad en los equipos directivos intermedios y en la plantilla. Los más pesimistas creen que se está preparando el terreno para una bajada generalizada de la masa salarial que puede desembocar en salidas o incluso en un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), mientras que los menos catastrofistas creen que todo se solucionará con ajustes puntuales y quizás un plan de bajas incentivadas. Donde sí hay coincidencia en que parte de estas «sinergias» tienen que ver con más proyectos sin nuevas contrataciones, lo que derivará —creen— en una mayor carga de trabajo para los actuales empleados.
En todos los escenarios hablamos de retrocesos en las condiciones laborales, según algunos miembros de la plantilla, algo que —dicen— no tiene sentido si consideramos que Prisa Radio y la Cadena SER se encuentran en máximos de audiencia y siguen siendo una máquina de generar ingresos, pese al parón publicitario. Los datos del último Estudio General de Medios (EGM) de diciembre registraron casi 4,9 millones de oyentes, muy cerca de su récord histórico. Un periodo en el que no solamente aumentaron sus fieles, sino que además aumentó la distancia con la Cope (ya más de 1,3 millones) y consolidó su liderazgo en todas las franjas, menos en Deportes, donde Fran Llorente ya se plantea hacer algunos retoques de cara a la siguiente temporada.
Cuentas de la Ser y Prisa
En el plano económico, Prisa Radio facturó 180 millones entre enero y septiembre, un 3% de crecimiento excluyendo el efecto cambiario, y se espera que solo el negocio en España cierre 2025 en torno a los 200 millones. Una cuota aplastante del 42% del mercado publicitario que se mantiene otro curso sin que Cope y Onda Cero le recorten terreno. Desde el punto de vista de la rentabilidad, las emisoras lograron cerrar con un crecimiento del 16% en sus resultados operativos brutos, en torno a los 35 millones de euros. Pero el problema de Prisa no es la SER, aunque paradójicamente sea la solución a los recortes. Las radios del grupo son de las pocas en las que no se han hecho grandes ajustes en los últimos años y —a diferencia de la división de prensa— hay mucho margen para ajustar las tuercas sin afectar demasiado la operativa del negocio.
El verdadero problema son las cuentas del grupo. Prisa perdió 48 millones de euros en los primeros nueve meses de 2025, las últimas cifras conocidas. Y su deuda de 774 millones está fuertemente presionada por unos intereses que llegan a los 70 millones al año. Solo en 2024, esta losa representó un 10% de su facturación y casi la mitad de su ebitda. Por otro lado, la publicidad cayó un 4% hasta septiembre y no se espera que mejore mucho más al cerrar el año. Un curso particularmente complicado en el que los ingresos de todos los medios mejoraron solo el 0,3% a falta de la campaña de Navidad y de fin de año. La única solución es apretar las tuercas y hacer ajustes estructurales. Y Prisa Radio es la división en la que se pueden conseguir más sinergias y donde hay más terreno inexplorado para aligerar la masa salarial.
Y todo ello en medio de las negociaciones del nuevo convenio colectivo. A finales de 2025 la sección sindical de Comisiones Obreras (CCOO) en la SER lanzó un comunicado en el que pedía a la empresa que reconociera en este nuevo marco laboral condiciones acorde con el liderazgo de audiencia, un éxito que «no es fruto del azar, sino del esfuerzo, la profesionalidad y el compromiso que cada uno de nosotros, cada una de las personas que hacemos posible la radio y su funcionamiento, aporta día tras día». El sindicato recordó que es el momento de que la dirección «reconozca de manera tangible y justa el valor del trabajo que sostiene este liderazgo. No basta con palabras; ese reconocimiento debe traducirse en una mejora real de nuestras condiciones salariales y laborales». Se vienen curvas.
