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Medios de comunicación

Blas Herrero presenta una oferta para comprar Prisa y hacer una quita de su deuda

El proyecto pasa por una ampliación de capital de 300 millones y una reducción de al menos la mitad del endeudamiento

Blas Herrero presenta una oferta para comprar Prisa y hacer una quita de su deuda

Fachada de una de las sedes del grupo Prisa en Madrid.

El empresario Blas Herrero, dueño de Kiss Media y con diferentes inversiones inmobiliarias, ha presentado al presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, una oferta formal por el grupo editor de El País y Cadena SER. Según ha confirmado THE OBJECTIVE, se trata de una operación que incluye una ampliación de capital, la entrada de al menos un grupo industrial extranjero, la quita de la mitad de la deuda de la compañía y la salida de Pimco como principal acreedor. El plan, con una inyección de 300 millones, está articulado por Société Générale y contaría con el apoyo de la banca española.

La información recopilada por este diario indica que el plan se planteó a Oughourlian la última semana de noviembre y que el empresario franco armenio estuvo de acuerdo con una parte del planteamiento, pero algunas reticencias en la forma de ejecutarlo hicieron que rechazara esta primera toma de contacto. Sin embargo, fuentes cercanas a Herrero indican a este diario que la propuesta sigue adelante y que el objetivo es seguir negociando con el presidente no ejecutivo de Prisa. Consideran que la situación financiera del grupo es insostenible y que en pocos meses obligaría a buscar soluciones como la que están proponiendo.

Esta es la segunda vez que Blas Herrero presenta una oferta por el grupo Prisa. La primera fue en noviembre de 2020 cuando ofreció 150 millones de euros por todos los medios de la compañía, una propuesta que el consejo de administración rechazó días después por considerarla muy baja. Este movimiento se produjo un mes antes de que Oughourlian se aliara con Telefónica y Moncloa para apartar al presidente colocado por el Banco Santander, Javier Monzón.

Blas Herrero, durante un evento de THE OBJECTIVE (THE OBJECTIVE).
Blas Herrero, durante un evento de THE OBJECTIVE.

Ampliación de capital

En esta oportunidad, el plan de Herrero pasa por una ampliación de capital de 300 millones de euros suscrita por él y el grupo de empresarios que le apoyan. Uno de los interesados es el editor belga de medios DPG, aunque «hay otros grupos extranjeros que también están interesados», dicen desde el entorno del empresario asturiano. Con todo, la ampliación está abierta a todo el resto de socios y —según ha sabido este diario— por el momento hay buena acogida, lo que implica que muchos abran la puerta a participar en la medida de sus posibilidades.

Este diario ha podido confirmar también que DPG Media está interesada en la operación porque cree que puede ofrecer importantes sinergias con Prisa en su condición de empresa multimedia con negocios audiovisuales y en internet. Sin embargo, participarán solamente si el plan se ejecuta de manera amistosa y siempre de acuerdo con Oughourlian. Dicho de otra manera, no quieren ningún tipo de enfrentamiento.

Con estos 300 millones de euros, la idea es utilizar 200 para la reestructuración de la compañía, ajustar costes e inyectar liquidez. Sería un capital con el que además se impulsaría una nueva estructura operativa que permita hacer viable la empresa a largo plazo. El grupo Prisa está en estos momentos asfixiado por una deuda de 800 millones de euros, con unos intereses de 80 millones al año y un patrimonio neto negativo de 370 millones que sigue creciendo al ritmo de importantes pérdidas. De hecho, el desequilibrio volverá a rondar los 50 millones de euros en 2025.

Reestructuración de la deuda

El problema es que —dicen— la última reestructuración realizada bajo la presión de la guerra accionarial con los rebeldes de Alconaba no solucionó nada. Simplemente, alargó la vida de los pagos, retrasó el abono del principal y aumentó los intereses. El principal acreedor de la deuda de Prisa es Pimco, una gestora de inversión propiedad de Allianz, que estableció condiciones muy restrictivas para la compañía. Del mismo modo, Oughourlian dice que este pacto de refinanciación solo es válido si es que él está al mando, lo que significa que si se marchara, Pimco podría ejecutar las garantías y tomar el control del grupo.

El plan de Blas Herrero implica, al tiempo que lleva a cabo la ampliación de capital, llevar a cabo una importante quita de la deuda para sacar a Pimco de la ecuación. Esto supondría utilizar los 100 millones de la suscripción y otros 300 aportados para la banca española para recomprar el pasivo a un valor que no superaría los 400 millones, la mitad de lo que actualmente tiene Pimco.

Para ello, el equipo legal propone activar la Ley 16/2022 sobre procedimientos de reestructuración, insolvencia y exoneración de deudas que implica que la deuda de una empresa no puede ser superior a la valoración de sus activos. Consideran que actualmente Prisa no vale más de 400 o 450 millones de euros (incluyendo los medios y Santillana), equivalente a su valor en bolsa, por lo que el pasivo financiero tendría que reducirse al menos a la mitad. Apelando también a esta norma se eximiría al grupo de presentar una oferta pública de acciones (OPA)

Posición de Moncloa

Bancos españoles (liderados por el Santander) asumirían esta deuda —reducida a unos 300 millones tras el pago de los nuevos socios—. Esto tendría dos efectos prácticos: el primero es que se haría en condiciones mucho más favorables, con menos intereses y con plazos mucho más asumibles; y el segundo es que se eliminaría el riesgo de que Pimco se quede con la compañía por impagos. Se saca de la ecuación a un fondo de EEUU y se sustituye por un pool de entidades locales, cumpliendo el principio de españolidad que exige el Gobierno a este tipo de operaciones.

Cuando Société Générale le planteó la operación a Oughourlian, el empresario se mostró proclive a realizar la ampliación de capital, pero su piedra de tope fue la quita de Pimco, según indicó en la primera toma de contacto. En el entorno de Blas Herrero no entienden que se niegue a un movimiento que liberaría a la compañía de la mitad de su deuda, aunque en el sector se considera que el franco-armenio debe fidelidad a los inversores que le ayudaron a repeler la ofensiva de los rebeldes que hace un año intentaron apartarle del control de Prisa.

¿Y Moncloa? En el entorno de Blas Herrero confirman que no tiene sentido mover la línea editorial de centroizquierda que tiene El País y que Oughourlian ha recuperado tras romper con Pedro Sánchez. No obstante, en el Ejecutivo desconfían porque deja totalmente fuera a Alconaba (su grupo de fieles) y, por tanto, les excluiría de un futuro control editorial. Aunque hay quien cree que —pese a que ganó buena parte de sus concesiones de radio y TV con Gobiernos del PP— sería mucho mejor la relación con empresarios y bancos españoles, que con un fondo extranjero como Amber, al que consideran oportunista.

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