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Trabajadores de TVE alertan ante la oleada de externalizaciones: «Moriremos por inanición»

El modelo de infoentretenimiento de productoras externas desata un enfrentamiento sin precedentes en la cadena

Trabajadores de TVE alertan ante la oleada de externalizaciones: «Moriremos por inanición»

José Pablo López, presidente de RTVE | Eduardo Parra / Europa Press / ContactoPhoto

La guerra abierta en Televisión Española, que en los últimos días ha dejado desde una denuncia en la Audiencia Nacional contra la Corporación hasta la convocatoria de una consulta entre los trabajadores para verter sus inquietudes por la deriva de la cadena, tiene un trasfondo que trasciende las acusaciones de «sesgo» o «manipulación»: el jaque a todo un modelo informativo.

Uno de los grandes fantasmas que sobrevuela los pasillos de RTVE es el de la externalización de contenidos. La contratación de productoras privadas para la creación, producción o realización de programas es habitual en la televisión pública desde los años noventa y siempre ha sido objeto de crítica interna. En los últimos años, además, es especialmente polémica la opción de externalización en los llamados «programas de infoentretenimiento», que los trabajadores de la Corporación consultados por THE OBJECTIVE tachan de ser «un coladero para mensajes políticos interesados que no pasan el control de calidad exigido a la plantilla».

«Ya no es sólo la externalización, sino dónde se está llevando a cabo», denuncian los trabajadores. En este sentido, desde el Consejo de Informativos de la cadena, órgano encargado de velar por la independencia, objetividad y veracidad de los contenidos informativos, son tajantes: «Se está externalizando la producción informativa de RTVE, que es la columna vertebral de la Corporación.

El modelo informativo, en peligro

Dos de los ejemplos más palpables, en opinión de los trabajadores, de la externalización de contenidos informativos son los programas Mañaneros 360 y Malas Lenguas, parte del denominado infoentretenimiento, que ha recibido numerosas críticas por su parcialidad política y, recientemente, hasta una reprimenda de la Federación de Asociaciones de Periodistas a uno de sus presentadores, Javier Ruiz, por incumplir una de las más básicas reglas del manual de estilo, la contrastación de las informaciones.

Este jueves, en Asamblea, los miembros del Consejo de Informativos lamentaron esta deriva que, denuncian, no sólo afecta a la credibilidad de la cadena, sino a la propia estructura profesional de la Corporación. «Se están mermando los servicios informativos mientras se potencian las contrataciones externas», lamentan.

Desde la dirección de la cadena responden alegando unos positivos datos de audiencia de estos formatos, pero los trabajadores creen que ese no es el camino y señalan que «se escudan en la audiencia como coartada para desarmar los servicios informativos, pero no vale la audiencia a cualquier precio. Los externos, igual que han venido, se irán. Pero los informativos mientras tanto pierden fuerza y eso es irreparable». Desde el Consejo de Informativos son tajantes en su alerta: «Nos están jibarizando y acabaremos muriendo por inanición».

Externalizaciones que van más allá de un par de programas y que alcanzan cotas estructurales. Fuentes sindicales y de los trabajadores consultadas por THE OBJECTIVE han mostrado su inquietud ante los movimientos de la Corporación para convertir sus centros territoriales en centros de producción propia. Aunque es un paso razonable dentro del cumplimiento del marco legal de TVE, las prisas por acelerar este proceso en centros como los de Andalucía y la Comunidad Valenciana en plena época de elecciones ha levantado muchas suspicacias entre los trabajadores, que temen un bombardeo de externalizaciones que conviertan los servicios informativos regionales en «un coladero de productoras afines al mensaje del Gobierno de turno».

Un proceso que ha provocado un hecho insólito en RTVE: el pasado mes de febrero se dejó fuera a sindicatos como Comisiones Obreras (CCOO) y CGT en la firma del acuerdo para la reconversión de los centros de Andalucía y la Comunidad Valenciana; una exclusión que ha llevado a CCOO a interponer esta semana una demanda ante la Audiencia Nacional contra RTVE por una posible vulneración de la libertad sindical.

Acoso al Consejo de Informativos

TVE vive una guerra abierta cuyo frente más visible es el que ha dejado la grieta entre la dirección y el Consejo de Informativos (CdI). Tras el polémico informe del CdI alertando, entre otras cosas, de la manipulación informativa de programas de la casa como Mañaneros 360 o Malas Lenguas, se han desatado los cruces de acusaciones en la Corporación, llegando a episodios de acoso y seguimientos como el que relatan los miembros del Consejo de Informativos.

«Dicen que nos inventamos las quejas, que no representamos a la plantilla», señalan los miembros de este órgano de control interno, que apunta a «la peor etapa para el Consejo de Informativos. Nunca ha habido tanta presión ni tantas amenazas». En este sentido, durante la última asamblea del consejo se llegó a denunciar grabaciones ocultas y toma de imágenes sin consentimiento durante una charla informal de miembros del consejo en una cafetería fuera de las instalaciones de RTVE.

Detrás de esta campaña de hostigamiento aparece un nombre de forma recurrente, el de Roberto Lakidain, director de Desarrollo Corporativo y Servicio Público de RTVE. Formó parte del Consejo de Administración de la Corporación a propuesta de Podemos entre 2021 y 2024. Tras su salida del Consejo, se creó esta dirección ex profeso para él en un gesto que muchos trabajadores ven como «la introducción de un comisario político». De hecho, el propio Consejo de Informativos ha pedido amparo ante la dirección ante la actitud de Lakidain sin haber obtenido respuesta hasta el momento.

Los propios trabajadores de la casa han mostrado su temor ante estos episodios, que ven como un aviso a navegantes. «¿Quién va a querer formar parte del Consejo de Informativos si el coste es tan fuerte? Es una forma de socavar este órgano de control», lamentan.

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