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El europeo BMW X5 destrona al eterno Suburban como vehículo blindado del FBI

América first, pero sus coches más seguros serán europeos

El europeo BMW X5 destrona al eterno Suburban como vehículo blindado del FBI

BMW X5.

La imagen está instalada desde hace años en el imaginario público y la cultura popular. Empieza la película y varios tipos con traje oscuro, rictus marmóreo dibujado en la cara y pinganillo se bajan de enormes SUV negros con luces policiales para detener a los malos. Esa imagen va a desaparecer de un plumazo. En lo sucesivo, esos coches dejarán de ser los sempiternos Chevrolet Suburban estadounidenses para pasar a ser unos más europeos BMW X5.

Durante más de treinta años, el elefantiásico Chevrolet Suburban ha sido el vehículo de referencia para las agencias de seguridad estadounidenses. Lo usan los militares, el FBI, el Servicio Secreto y toda aquella entidad relacionada con la seguridad de alto nivel y cuyas facturas abona Washington. Su diseño robusto, su volumen interior y su capacidad de adaptación a blindajes lo convirtieron en el vehículo por excelencia del poder institucional. Pero los tiempos cambian. El nuevo BMW X5 Protection VR6 lo va a jubilar, por discreción, eficiencia estructural, respuesta mecánica y prestaciones. Y la clave de todo: el precio.

El X5 Protection VR6 parte de la base mecánica del BMW X5 M60i xDrive, pero no es una modificación posterior. Su diseño ha sido adaptado desde fábrica con un objetivo prioritario: garantizar un nivel de protección certificado según la normativa BRV 2009 de la asociación VPAM. Este estándar reconoce la resistencia del vehículo a proyectiles perforantes de calibre 7,62 × 39 mm y a explosiones controladas con cargas de hasta 15 kg de TNT a una distancia de cuatro metros. Es un tanque rodante.

La célula de protección está integrada en la arquitectura del vehículo desde antes de salir de fábrica, y esto es clave frente a su rival, al que se la tienen que adaptar con posterioridad. Se compone de una estructura de acero de alta resistencia moldeado que cubre las puertas, los pilares, el techo, los marcos de las ventanillas y los pasos de rueda. Es una caja de caudales dentro de un coche.

Las juntas entre paneles han sido reforzadas para evitar puntos vulnerables ante impactos de alta energía, ya sean disparos o explosiones. El suelo incluye un protector de aluminio reforzado que resiste la fragmentación de explosivos improvisados, y la zona trasera dispone de una partición estanca que separa el habitáculo del maletero.

El acristalamiento cumple también con los requisitos del nivel VR6. Se trata de una serie de capas de vidrio blindado de 30 milímetros de espesor. Entre ellas hay inserciones de policarbonato transparente para evitar que esquirlas penetren en el interior. Estas ventanas han sido homologadas para resistir impactos múltiples sin comprometer la integridad estructural. Las delanteras cuentan, además, con sistema de calefacción para garantizar visibilidad inmediata en condiciones meteorológicas adversas.

El depósito de combustible ha sido diseñado con una capa autosellante. Este sistema, procedente de la tecnología armamentística y presente en helicópteros de combate y monoplazas de Fórmula 1, permite mantener la estanqueidad del circuito en caso de perforación directa, lo que evitaría tanto fugas como riesgo de incendio. Es un componente crítico en vehículos con capacidades evasivas bajo fuego.

La propulsión corre a cargo del motor V8 biturbo de 4,4 litros con hibridación ligera; han pensado en el medio ambiente. Este propulsor entrega una potencia de 530 CV, lo que concede una aceleración de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos. La hibridación ligera incorpora un generador eléctrico de 9 kW acoplado a la salida del cigüeñal, que actúa como asistencia al motor térmico en fases de aceleración y arranque, además de recuperar energía en frenadas.

A la administración de Donald Trump no le va a preocupar demasiado el consumo de estos coches, pero ha de saber que se sitúa en unos 13,9 litros cada 100 km. La velocidad máxima está limitada a 210 km/h, atendiendo a parámetros de seguridad. La caja de cambios automática Steptronic de ocho relaciones y el sistema de tracción total xDrive forman parte del conjunto de serie.

El peso del conjunto, no especificado por el fabricante, se estima en 3.275 kg en orden de marcha. Esto supone un incremento de aproximadamente 930 kg respecto al X5 M60i convencional, casi una tonelada extra invertida en la siempre costosa protección. Para compensar esta ganancia de masa equipa unas suspensiones neumáticas M Professional, con muelles reforzados, estabilización activa de balanceo, dirección en las ruedas traseras y diferencial trasero deportivo M Sport. Tiene más de deportivo biplaza para circuitos que de coche de calle. Pero no se queda ahí la cosa.

Motor y frenos de carreras

El equipo de frenos ha sido redimensionado. Utiliza discos más grandes aún que los ya enormes del resto de la gama, con pinzas de alta capacidad y un sistema de refrigeración mejorado para mantener la eficacia en condiciones de uso continuo y elevada carga térmica. Los neumáticos son de tipo run-flat con flancos reforzados, capaces de rodar hasta 80 kilómetros a velocidad reducida tras la pérdida de presión. La carga útil máxima es de 475 kg y el volumen útil del maletero es de 500 litros netos.

El habitáculo mantiene el diseño y la disposición del X5 de serie, con cuatro plazas, asientos calefactados y climatización independiente para cada ocupante. La consola central alberga una pantalla curva que combina instrumentación digital de 12,3 pulgadas y sistema multimedia de 14,9 pulgadas. Las funciones específicas del sistema de protección, ausentes en el resto de los productos de la marca, se gestionan desde un panel específico situado junto a la palanca de cambios. Al equipamiento adicional se le añade, entre otros elementos, el control de las luces intermitentes integradas en parrilla y techo, sirena y mástil para banderas.

A diferencia de otros vehículos blindados fabricados por terceros, como es el caso de las Suburban, el X5 Protection VR6 se ensambla íntegramente por BMW en su planta de Spartanburg, Carolina del Sur. El proceso de integración de los elementos blindados se realiza en una línea de montaje específica.

Y la clave de todo: la factura

El BMW X5 Protection VR6 se presenta como un producto más barato que cualquier Suburban blindado equivalente. Su precio estimado, llaves en mano, parte desde los 220.000 dólares, algo menos de la mitad que los Suburban una vez abonado el blindaje añadido tras su fabricación, que se va por encima del medio millón. De forma paralela, añade otras ventajas como su ligereza, mayor agilidad con prestaciones deportivas y, según los contables del FBI, una mayor eficiencia en términos logísticos. También reduce los tiempos de entrega y los costes de mantenimiento a largo plazo.

Su discreción es otro valor añadido. El aspecto exterior es idéntico al de un X5 alto de gama. Este camuflaje urbano permite al vehículo pasar desapercibido en centros financieros, aeropuertos o núcleos urbanos sin levantar demasiadas sospechas.

BMW, una marca con larga tradición en lo tocante a lo deportivo, ofrece para este modelo programas de formación específica en conducción evasiva y manejo de situaciones críticas. Estas sesiones cubren desde maniobras defensivas hasta la gestión de sistemas en caso de ataque.

La transición del FBI desde el Suburban a este modelo alemán no es simbólica, es técnica. Lo que se busca ya no es solo la resistencia pasiva, sino la reacción activa. Ya no se prioriza el aspecto intimidatorio, sino la capacidad de escapar, resistir y pasar desapercibido. Cambios que redefinen el concepto de vehículo oficial blindado en el siglo XXI.

Durante el Gran Premio de España de motociclismo del año 2000 en el Circuito de Jerez, los fotógrafos que seguían la competición se sorprendieron. En lugar de las furgonetas asignadas para desplazarlos por la pista, se toparon con flamantes BMW X5. En la curva Ángel Nieto, un desaprensivo arrojó un objeto desde la grada y reventó el cristal de la ventanilla trasera de aquel coche recién estrenado.

De haber sido un BMW X5 VR6 Protection, tendrían que haberle disparado un misil para, al menos, poder arañar su carrocería. Lo mejor no es ya eso, sino que casi podría alcanzar a las motos de aquella prueba en pista. Y algo más.

El legendario piloto y pluricampeón del mundo Valentino Rossi se presentaba al mundo con un logotipo amarillo y celeste donde se leían sus iniciales y el número de su dorsal: VR46, nada que ver con la denominación de los coches blindados de BMW, VR6. La firma bávara, patrocinadora de la categoría, entregaba coches de su catálogo a los mejores clasificados de cada temporada. El italiano recibió al menos cinco de estos vehículos por ser el más rápido. La Casa Blanca tendrá que pagarlos.

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