The Objective
Motor

Una aseguradora de coches reduce a la mitad sus tarifas a los vehículos autónomos

La norteamericana Lemonade apuesta por quitar el volante de las manos a sus clientes

Una aseguradora de coches reduce a la mitad sus tarifas a los vehículos autónomos

Coches autónomos.

Cobrará la mitad. La aseguradora norteamericana Lemonade pasará un recibo un 50% inferior a un selecto grupo de clientes que dispongan de una póliza y cumplan un solo requisito. Tendrán que ser propietarios de coches muy concretos, y bajo condiciones de uso muy especiales. La rebaja llegará a los conductores que no toquen el volante y deleguen la responsabilidad del pilotaje en sistemas autónomos.

En España, asegurar un coche cuesta de media unos 400 euros al año. Esa cifra puede escalar con facilidad si el perfil del conductor no es del todo intachable. Edad, antigüedad del carné, la provincia por la que se conduzca o incluso el color pueden ser parámetros que acaben en incrementos de una factura anual que todos desearían que fuera inferior. Pero ese elevado coste y un precio que todos quisieran rebajar se enfrenta a una idea radical: ¿y si el conductor dejara de ser humano?

La empresa estadounidense Lemonade, especializada en seguros online y con un fuerte componente en la aplicación de la inteligencia artificial, ha decidido respaldar con precios lo que hasta ahora eran solo promesas. Ha lanzado un producto que asegura una rebaja del 50% en el recibo del seguro si el coche se conduce con sistemas autónomos. El detalle no es menor, porque conduce a un cambio de orden mayor en las reglas establecidas.

El nuevo producto de la aseguradora, bautizado como Autonomous Car Insurance (lit.: Seguro para Coches Autónomos), se estrena en Estados Unidos y se dirige por ahora a un solo tipo de cliente: los conductores de vehículos Tesla que utilicen el software Full Self-Driving (FSD, lit.: Conducción Autónoma Integral). Pero la compañía no quiere cambiar el mundo, sino redondear su negocio. La jugada llega tras un profundo estudio que apunta a que los vehículos que circulan con este sistema activado sufren «la mitad de accidentes» que los que llevan al ser humano al volante. Y lo dicen con números en la mano.

Lemonade accede a millones de señales en tiempo real gracias a un acuerdo técnico con Tesla —en cierto modo, la aseguradora te espía—. La compañía de Elon Musk les permite discriminar los kilómetros que el conductor humano ha gobernado su mecánica y cuántos el sistema robotizado. No hay estimaciones, encuestas ni opiniones; solo hay datos. Si el coche se ha pilotado a sí mismo durante buena parte del trayecto, la tarifa se reduce. Si lo ha hecho bien, puede que el precio baje aún más con futuras actualizaciones del software. La inteligencia artificial se encargará de analizar el comportamiento y, con ello, de abaratar la póliza.

Las aseguradoras utilizan la inteligencia artificial desde hace años. Sin ir más lejos, Mutua Madrileña trabaja desde hace tiempo con Palantir, una de las empresas favoritas del Pentágono. Su capacidad de análisis raya con la adivinación, y estamos hablando de una industria, la de los seguros, que está basada en la predicción de riesgos.

En este contexto, la mayoría de las compañías siguen tratando a un Tesla como a cualquier otro coche, y a la conducción autónoma como un asistente más. Lemonade, en cambio, lo considera un conductor distinto. Uno que no pestañea, no bebe, no se distrae y reacciona cada vez mejor.

El denominado Full Self-Driving de Tesla sigue siendo un sistema de nivel 2. Implica que requiere supervisión constante por parte del conductor y que este debe estar preparado para tomar el control en cualquier momento. Pero tras años de desarrollo, Lemonade y su algoritmo creen que el FSD de Tesla conduce mejor que el 90 % de la población. Con este dato sobre la mesa, la conclusión es tan inevitable como disruptiva: el coche, cuando se conduce solo, es menos caro de asegurar.

La apuesta de Lemonade desafía al sector asegurador, al tiempo que pone a prueba a la industria. Eso, en un momento en el que los organismos reguladores siguen investigando a Tesla por accidentes ocurridos con este sistema, convierte esta propuesta en un desafío y un salto de fe en el algoritmo.

Condicionantes especiales

Las condiciones no son universales. El producto se lanza en el estado de Arizona el próximo lunes 26 de enero y llegará a Oregón en febrero. Será solo aplicable a modelos Tesla con FSD activado y no implica una conducción autónoma total. La rebaja se aplicará solo a seguros de pago por kilómetro, y no a pólizas tradicionales. El mensaje de fondo hasta ahora era sencillo: si conduces mejor, pagas menos. En lo sucesivo será: si dejas que tu coche conduzca, te costará menos aún.

El problema es que la tecnología está aún muy verde. Los fabricantes prometen coches autónomos desde hace más de una década, pero la realidad va varios pasos por detrás. El grueso del parque móvil mundial está muy lejos de la autonomía real, y la generalización de uso se antoja lejana. Incluso Tesla, con todas sus promesas, reconoce que su sistema necesita intervención humana y está lejos de ser infalible. Sin embargo, esta tecnología avanza y acumula kilómetros con unos incidentes que se están reduciendo.

La diferencia entre lo prometido y lo real es un freno para que las aseguradoras modifiquen sus modelos de riesgo. El temor a asumir fallos ha mantenido al sector aferrado a modelos clásicos. Pero Lemonade ha hecho justo lo contrario: ha aceptado el riesgo tecnológico y lo ha convertido en un incentivo.

Nubes en el horizonte

El cielo no es del todo azul, porque los recelos siguen ahí. El equivalente a la DGT estadounidense mantiene abiertas varias investigaciones sobre el sistema de Tesla. Hay críticas sobre su desempeño en condiciones adversas y la falsa sensación de autonomía que puede inducir en conductores poco atentos. A pesar de todo eso, empiezan a aflorar datos numéricos que apuntan a que el índice de accidentalidad comienza a revertir y a ser menor cuando se entrega el control a la máquina.

¿Y por qué importa esto en España? Según datos del comparador Check24, el conductor medio español paga unos 402 euros anuales por asegurar su coche en una póliza básica. El abanico real se estira desde los 350 hasta más de 700, dependiendo de coberturas y perfiles, y las pólizas a todo riesgo superan con facilidad los 1.000. Si una tecnología consigue que el riesgo percibido se reduzca a la mitad, la pregunta ya no es si los conductores la querrán. Es si podrán permitirse no usarla.

Queda por ver si las aseguradoras tradicionales querrán entrar en el juego de Lemonade, que ya ha dejado claro que seguirá bajando precios conforme el FSD mejore. En cualquier caso, el precedente está puesto y, cuando el dinero entra en escena, los debates se vuelven más terrenales.

Nuevas reglas para todo

El seguro de los coches se ha convertido en uno de los campos de batalla más inesperados de la movilidad del futuro. Si un coche que conduce con cámaras y algoritmos provoca menos siniestros, resulta obvio tratarlo de forma distinta, tal y como se trata a los conductores que atesoran menores índices de accidentalidad. El bonus/malus funciona desde hace años, y nadie se queja de ello.

En Lemonade manejan millones de datos, análisis cruzados y un mensaje pragmático, y dejan una pregunta en el aire: si puedes conducir mejor que tu coche. Y, si no, deja que lo haga él, porque pagarás la mitad. Y cuando hay rebajas de por medio, las discusiones acaban siempre muy rápido.

Publicidad