La marca china Lepas aterriza con ambición premium y una autonomía récord con el L8
Su fabricante espera obtener el mismo éxito cosechado por sus hermanas Omoda y Jaecoo

Lepas L8.
Ya no son solo pragmáticos. Los chinos se han vuelto ambiciosos, y los modelos que empiezan a traer están cambiando su proyección. Si el Omoda 5 buscaba hincar el diente al mercado y el Jaecoo 7 subir de nivel, lo del Lepas L8 llega en busca del prestigio. El grupo Chery da un salto hacia arriba con el nuevo L8.
Tiene un nombre raro; según el fabricante, mezcla de los vocablos leopardo y pasión. Habrá que ir acostumbrándose, porque los hermanos que le han precedido han sido éxitos instantáneos; si han acertado antes, es muy posible que atinen de nuevo. Lepas tiene previsto su desembarco para el segundo trimestre del año, y aunque llevan meses difundiendo imagen y proyecto, antes de verano se podrá ver un producto real en los concesionarios.
El L8 será su carta de presentación, un SUV híbrido enchufable que va a tener la suerte de no empezar de cero. Se integra dentro de la estructura de Omoda Spain, la empresa matriz que ha permitido el aterrizaje ordenado de Omoda y Jaecoo en nuestro país. Esa red comercial y posventa, ya operativa, elimina buena parte del riesgo inicial que retenía el deseo de muchos compradores. Lepas no llega como experimento, sino como una pieza más dentro del ecosistema propiedad del Grupo Chery.
Desde el primer vistazo, el L8 deja claro su posicionamiento. Su diseño «Leopard aesthetics» no busca provocar ni romper moldes, sino construir una identidad reconocible y duradera. Con 4,68 metros de longitud, 1,87 de anchura y una distancia entre ejes de 2,80 metros, se sitúa de lleno en el segmento D-SUV, uno de los más disputados del mercado europeo. El frontal, dominado por unas ópticas verticales que evocan los ojos de un felino, aporta carácter sin caer en excesos. La zaga, recorrida por una banda luminosa continua, refuerza la sensación de anchura y estabilidad, con cierto aire a los habituales referentes europeos. Se acerca así al gusto del viejo continente.
La base sobre la que se construye el L8 resulta ser uno de sus pilares menos visibles y más importantes. La plataforma LEX ha sido concebida para admitir distintas soluciones de propulsión y tipologías de vehículo. Según la marca, ha sido muy testada en condiciones extremas, que van desde climas polares hasta escenarios de alta temperatura y humedad; denota ambición global. No es una arquitectura pensada para un único modelo ni para una generación de corta vida, sino para sostener una gama completa. El L8 inaugura ese camino, pero deja entrever una estrategia de producto coherente y sin improvisaciones.
El interior, bautizado como Skyline Cabin, refuerza esa sensación de marca que quiere diferenciarse, pero sin estridencias. Aquí no hay minimalismo forzado ni acumulación de pantallas sin jerarquía. La gran pantalla vertical de la consola central articula una experiencia digital que se adereza con materiales de tacto agradable y una iluminación ambiental bien integrada. El resultado es un habitáculo que transmite calma y cuidado por el detalle, más pensado para convivir que para impresionar en Instagram.
La generosa batalla se traduce en plazas traseras amplias, con buen espacio para piernas y cabeza. Un poco más atrás, el maletero ofrece unos 507 litros que cumplen con solvencia las necesidades de una familia media. El equipamiento apunta alto. Dispone de asientos con ventilación y función de masaje, sistema de sonido potente y de calidad, y múltiples soluciones de confort que refuerzan una sensación de producto ambicioso.
En el apartado tecnológico, el L8 incorpora mucha potencia informática para servir con eficacia todos sus sistemas digitales. La respuesta del sistema resulta fluida, la conectividad es completa y el control por voz cumple su función sin errores aparentes. Al manejo se le suman más de veinte sistemas ADAS, entre los que destacan el asistente de aparcamiento automático y el aparcamiento remoto. No están ahí para engordar la ficha, sino para facilitar la vida diaria en ciudad y en maniobras ajustadas, un detalle que se agradece en un SUV de este tamaño.
Pero el gran argumento del Lepas L8 se encuentra bajo el capó. En su lanzamiento en España, el modelo se ofrece con un sistema híbrido enchufable que combina un motor de gasolina 1.5 turboalimentado con un conjunto eléctrico gestionado por una transmisión DHT. La potencia combinada alcanza los 279 CV y 365 Nm de par, cifras más que suficientes para mover con soltura al conjunto. La batería de 18,4 kWh permite hasta 100 kilómetros de autonomía eléctrica, una cifra que cubre el uso diario de muchos conductores y permite una autonomía conjunta cercana a los 1.300 kilómetros.
Más versiones en camino
Más adelante llegará una versión con tracción total y una batería de 32 kWh, capaz de ofrecer hasta 180 kilómetros en modo eléctrico y cerca de 1.400 kilómetros combinados. Más allá del titular, estos datos responden a una idea clara de abarcar un amplio rango de uso. El L8 no obliga a elegir entre eficiencia urbana y viajes largos. Ofrece ambas sin pedir explicaciones.
Más allá del propio modelo, el L8 no se presenta como un satélite improvisado dentro del conglomerado chino, sino como una firma con identidad propia, pensada para ocupar un escalón distinto al de Omoda o Jaecoo. Su discurso gira en torno a la elegancia entendida como equilibrio y control, no como el lujo ostentoso que proyectan muchos modelos chinos. En un mercado europeo saturado de exageraciones visuales y promesas infladas, esa sobriedad puede convertirse en virtud.
Resulta clave también el respaldo industrial de Chery, no solo por volumen o músculo financiero, sino por experiencia acumulada en mercados muy distintos. El grupo ha aprendido a adaptar productos a normativas, gustos y usos reales. Todo esto se percibe cuando se observa la importancia concedida al confort de marcha, al aislamiento del habitáculo o a la autonomía real frente a la cifra teórica.
Se espera un precio por debajo de su competencia
Queda por despejar el factor precio, siempre decisivo. Sin cifras oficiales, todo apunta a una horquilla situada entre los 40.000 y 45.000 euros para las versiones altas. Ese posicionamiento lo enfrenta a rivales consolidados como el MG HS PHEV, el BYD Seal U DM-i, el Ford Kuga o el Toyota RAV4. La diferencia de Lepas no radica en ser el más barato, sino en ofrecer una sensación de producto más cercana a lo premium sin exigir el tradicional peaje de las marcas establecidas.
El verdadero examen llegará en las carreteras y concesionarios. En cómo responda la suspensión en firmes deteriorados, el ajuste de los asistentes y la gestión del sistema híbrido cuando la batería se agote. También en la atención posventa y en la capacidad de la red para acompañar al cliente más allá de la ceremonia de entrega. De poco sirve acompañar las llaves de un ramo de flores si luego una ventanilla que deja de subir y bajar no tiene un proceso de reparación asumible. Lepas llega con ventaja estructural, pero el mercado español no regala segundas oportunidades.
Aun así, el L8 deja una sensación poco habitual en los debuts: la de un coche pensado sin prisas, ajeno a la urgencia y a la moda pasajera. No parece fruto de las cada día más tensas obligaciones regulatorias ni de un golpe de efecto, sino de una estrategia trazada con una mirada de largo recorrido. Si atinaron con los hermanos menos ambiciosos, como Omoda y Jaecoo, este puede suponer un salto de calidad en la imagen y los resultados del grupo.
