Kia EV5, 530 kilómetros de autonomía para conquistar a los escépticos del enchufe
El EV5 apuesta por algo sencillo y muy complicado a la vez: servir a una familia sin complicaciones

Kia EV5.
El Kia EV5 tiene una misión complicada. No sustituye a nadie, aunque aspira a convencer a quienes aún miran con recelo lo del enchufe. Con 4,6 metros de largo, hasta 530 kilómetros de autonomía y un precio alto pero razonable, este SUV eléctrico quiere cambiar las reglas. El deseo pasa por sentarse en la mesa de los compactos familiares de combustión y discutirles el puesto con argumentos sólidos.
De entrada, su diseño es el primer golpe sobre la mesa. Kia ha encontrado una identidad eléctrica reconocible que comenzó a perfilar con el EV6 y llevó a su máxima expresión con el EV9. El EV5 adopta una estética robusta, casi cúbica, con superficies planas y líneas horizontales que transmiten sensación de anchura. O gustan poco a muy pocos, o atraen a muchos, a bastantes más.
El frontal está presidido por una firma LED que une los grupos ópticos y crea una imagen tecnológica sin caer en el exceso futurista. El capó, más inclinado de lo que aparenta a primera vista, suaviza el conjunto y evita que el coche resulte demasiado pesado visualmente. En el acabado GT-Line, el que más llama la atención, aparecen llantas de 19 pulgadas con acabado diamantado y protecciones en negro piano en los pasos de rueda. Las versiones de acceso montan llantas de 18 pulgadas y molduras en negro mate, menos pintonas pero más prácticas para el día a día y menos delicadas frente a arañazos y suciedad.
De perfil, el EV5 presenta una distancia entre ejes de 2,76 metros, una cifra que anticipa un interior amplio. Las barras de techo en negro, casi camufladas, y los tiradores enrasados aportan un toque actual sin estridencias que refleja el buen trabajo de sus ingenieros. La altura libre al suelo, 16 centímetros, deja claro que estamos ante un SUV urbano con aspiraciones familiares, no ante un todoterreno dispuesto a cruzar un barrizal sin despeinarse. Asfalto, bien; tierra… menos bien.
La zaga es uno de los puntos con más personalidad. Frente a la tendencia de techos muy inclinados que priorizan la aerodinámica, aquí se apuesta por una trasera muy vertical que beneficia el espacio interior. El coeficiente aerodinámico de 0,29 no es brillante para un eléctrico, pero la decisión responde a una lógica clara: ofrecer más maletero y altura útil para los pasajeros traseros. La iluminación trasera es muy horizontal, está integrada en el portón y refuerza la imagen tecnológica sin excesos ni pirotecnias innecesarias.
Si el exterior transmite robustez, el interior confirma que estamos ante un SUV pensado para familias. El puesto de conducción combina tecnología y ergonomía con acierto. Dos pantallas horizontales dominan el salpicadero y disponen de buena resolución y respuesta fluida. Entre ellas se integra el módulo del climatizador, que mantiene accesos directos y evita depender por completo de menús táctiles. En tiempos donde muchos fabricantes eliminan botones físicos, este detalle se agradece.
El volante, con múltiples mandos físicos y levas para regular la frenada regenerativa, permite adaptar el comportamiento del coche al gusto del conductor. Se puede circular con un solo pedal en ciudad, para aprovechar la retención, o dejar que el coche ruede con mayores inercias en carretera. La consola central es amplia, con huecos generosos para objetos cotidianos y varias tomas USB que facilitan la vida digital de los ocupantes.
En el acabado GT-Line, el equipamiento sube de nivel de forma exponencial. Aparecen asientos con regulación eléctrica, ventilación y función de masaje para el conductor, sistema de sonido firmado por Harman Kardon y bomba de calor, un elemento clave en climas fríos. El aislamiento acústico sorprende por su eficacia, con puertas que incorporan doble sellado para reducir ruido y mejorar el confort térmico. Este apartado ha sido especialmente cuidado, con un resultado que se aprecia desde el primer instante.
Es en la parte trasera donde el EV5 marca diferencias frente a muchos rivales. Con 4,6 metros de largo, ofrece un espacio más cercano al de un SUV del segmento superior. Pasajeros de 1,90 metros viajan con margen para las rodillas y sin la sensación de llevarlas elevadas, algo habitual en eléctricos con baterías peor integradas. Los respaldos traseros regulables en inclinación permiten adaptar la postura en viajes largos, y hay salidas de aire con control independiente.
Mucho espacio trasero
El maletero declara 560 litros de capacidad, una cifra competitiva que puede ampliarse gracias a un doble fondo. La forma es regular y fácil de aprovechar, con portón de apertura eléctrica en la mayoría de acabados. De propina, el EV5 incorpora un pequeño compartimento delantero de 44 litros, ideal para guardar los cables de carga y evitar que ocupen espacio en la parte trasera. La función Vehicle to Load, disponible en versiones superiores, permite alimentar dispositivos externos desde la batería principal.
Bajo el capó encontramos una propuesta mecánica sencilla y directa. En su lanzamiento, el EV5 se ofrece con una única configuración: motor delantero de 231 caballos asociado a una batería de 82 kWh. Esta combinación permite homologar hasta 530 kilómetros de autonomía en ciclo combinado WLTP y cifras que pueden acercarse a los 700 kilómetros en entornos urbanos, donde el menor impacto de la aerodinámica y la regeneración juegan a favor. La marca ha confirmado que más adelante llegarán versiones con tracción total y una variante GT con enfoque más prestacional.
Las prestaciones en el modelo disponible no buscan titulares de superdeportivo. El 0 a 100 km/h se completa en 8,4 segundos y la velocidad máxima queda limitada a 165 km/h, una cifra que protege la batería y resulta más que suficiente en Europa. Con un peso cercano a las dos toneladas, el EV5 acelera con decisión desde parado, como todo eléctrico, y ofrece recuperaciones solventes en carretera secundaria, incorporaciones y adelantamientos ejecutados con contundencia.
En el apartado de carga, admite hasta 150 kW en corriente continua y 11 kW en alterna. En las mejores condiciones, puede pasar del 10 al 80 % en menos de media hora. No recurre a la arquitectura de 800 voltios que sí emplea el EV6, por lo que sus tiempos no son los más rápidos del mercado, pero se mantienen dentro de la media del segmento.
Comportamiento equilibrado
En marcha, el Kia transmite equilibrio. La suspensión presenta un tarado firme que contiene los balanceos sin resultar incómodo. En autopista ofrece buena estabilidad y aislamiento, mientras que en carretera secundaria se defiende con dignidad pese a su peso. La dirección tiene un tacto más consistente que el de algunos eléctricos de origen chino, y la transición entre frenada regenerativa y convencional resulta progresiva, sin saltos bruscos.
Frente a alternativas de combustión como el Kia Sportage o el Hyundai Tucson, el EV5 aporta silencio, respuesta inmediata y menores costes de mantenimiento. Eso sí, exige asumir un precio inicial superior. En el terreno eléctrico, compite con modelos como el Škoda Enyaq o el Model Y. Frente al primero, destaca por diseño y habitabilidad; frente al segundo, ofrece un planteamiento más conservador en carga, pero una imagen algo más exclusiva y menos vista por nuestras calles.
El precio oficial arranca en torno a los 46.000 euros antes de ayudas, aunque con promociones puede situarse cerca de los 40.000. La versión más equipada supera los 50.000 euros, pero mantiene la misma mecánica, lo que simplifica la elección. En un mercado donde cada escalón suele penalizar en potencia o autonomía, esta estrategia resulta coherente.
Un coche sensato
El Kia EV5 no pretende ser el eléctrico más rápido ni el más avanzado en arquitectura. Su apuesta es otra: espacio real, autonomía suficiente para el día a día y una conducción que no obliga a reaprender lo que ya sabemos. Es un SUV eléctrico que se acerca mucho a la experiencia de un modelo de combustión bien afinado, pero con las pegas y ventajas propias de la electrificación, pues de todo hay.
Es muy posible que su diseño no conquiste a todos. Tampoco su potencia de carga es la más ambiciosa del mercado, pero el conjunto compensa con coherencia y sentido práctico. El EV5 apuesta por algo más terrenal: servir a una familia sin complicaciones. Y eso, en el mundo real, vale más que ningún dato de catálogo.
