Ebro añade hibridación sin enchufe a uno de sus modelos más acertados: el s700
Ya tenía el de motor térmico y el enchufable pero ahora trae el que puede ser el superventas de la familia

Nuevo Ebro s700.
Antes caminaba y ahora casi vuela. La reencarnación de la marca Ebro avanza mucho más rápido que sus ancestros, los tractores que dominaron los campos españoles del siglo pasado. Tras el golpe sobre la mesa que supuso el s900, ahora ataca el corazón del mercado con el s700 HEV, un SUV híbrido autorrecargable que llega con etiqueta ECO, 224 caballos y un precio que arranca en 28.990 euros.
El modelo ya existía en gasolina y en versión enchufable, pero faltaba la mecánica que hoy domina el mercado: el híbrido sin necesidad de cable. La mayoría de clientes buscan lo mismo, y eso es consumir poco, entrar en las ZBE sin sobresaltos y olvidarse de instalaciones y enchufes. Y esto es justo lo que ofrece el mediano de Ebro, y con una fórmula que promete un empujón de ventas ante un mercado que requiere justo lo que trae.
A nivel estético no hay cambios. El s700 mantiene una silueta robusta, con un frontal de parrilla generosa y trazos angulosos que buscan presencia, pero sin excesos ni artificios. Las proporciones encajan en el segmento que ronda los cuatro metros y medio, territorio donde campan familias que necesitan maletero sin necesidad de irse a coches casi de siete plazas. La zaga es limpia y horizontal, y remata un conjunto equilibrado y sin provocaciones.
El diseño exterior transmite empaque, con llantas de diámetro generoso, pasos de rueda marcados y una línea de cintura alta que aporta una sensación de coche asentado, rayano en lo clásico. Se integra en el paisaje europeo con naturalidad, que no es poco en una categoría repleta de opciones, muchas de ellas casi clónicas a sus competidores.
Dentro es donde el s700 HEV busca dar el salto cualitativo, y donde se aprecia que la marca sabe que ha de dar algo más para diferenciarse. El habitáculo queda dominado por una doble pantalla panorámica de 12,3 pulgadas que agrupa instrumentación y el control del sistema multimedia bajo una misma superficie acristalada. El efecto visual resulta atractivo y ordenado. No hay botones dispersos sin sentido y la consola central flota con cierto aire moderno que acerca el conjunto a segmentos superiores.
Los materiales cumplen con nota alta dentro de su rango de precios. No hay el lujo propio de coches de seis cifras, pero sí un cuidado evidente en ajustes y texturas. En el acabado Luxury aparecen asientos delanteros tapizados en eco-skin, con un diseño que abraza más de lo habitual en este segmento. El techo panorámico aporta luz y refuerza esa percepción de coche grande. Todo transmite un mensaje claro: no somos una marca lowcostera, y si el precio es contenido, es porque pensamos muy bien las cosas.
La posición de conducción, algo retrasada, requiere un pequeño periodo de adaptación si se viene de otro SUV. El conductor viaja más estirado de lo que cabría esperar en un coche de este tipo. Esa postura favorece una sensación casi de berlina, pese a que por fuera mantenga altura y cotas de todocamino. A pesar de esa posición, que descoloca un poco la arquitectura interior, detrás queda espacio suficiente para que dos adultos viajen sin quejarse y el maletero ofrece una capacidad generosa para equipaje familiar.
En materia tecnológica, el s700 HEV no escatima. Integra un paquete con 24 sistemas de asistencia a la conducción. Control de crucero adaptativo, frenada autónoma, detector de ángulo muerto o alerta de tráfico cruzado forman parte de la dotación de serie. Funcionan con eficacia, aunque conviene dedicar un minuto al inicio del trayecto para silenciar los más insistentes, cosas de las regulaciones. La Unión Europea tiene su biblia, los fabricantes se limitan a obedecer y el usuario a suspirar.
En marcha es donde este híbrido autorrecargable se juega las castañas. La propulsión combina el motor térmico con el eléctrico de forma inteligente. La transición entre uno y otro resulta suave y, en uso cotidiano, la sensación dominante es eléctrica. La respuesta al acelerador llega de manera inmediata, lineal, sin vacíos ni tirones. En ciudad se mueve con soltura, casi con la discreción sonora de un eléctrico puro.
Fácil en ciudad, eficiente en carretera
En carretera abierta mantiene el tipo con solvencia. No busca récords ni pretende emocionar en un puerto de montaña, pero ofrece un agrado mecánico notable. La entrega de potencia es limpia y suficiente para adelantamientos con cierto margen. No destaca por nada de forma incisiva, pero tampoco carece de lo que se le pueda pedir. El conjunto prioriza el confort, con unas suspensiones que filtran bien irregularidades. La dirección, muy asistida, encaja con un enfoque familiar antes que el deportivo, innecesario.
Ese carácter confortable tiene una contrapartida. Si se encadenan curvas con ritmo alto, aparece cierto subviraje, le cuesta entrar en curvas cerradas, y el tren delantero tiende a flotar un poco. No es un defecto, sino una consecuencia lógica de su concepto y finalidad. Con neumáticos de mayor agarre ganaría aplomo lateral, pero su público objetivo no busca cronos, sino tranquilidad, y en ese terreno el s700 HEV cumple con solvencia.
El consumo homologado de 5,7 litros a los 100 lo sitúa en una zona competitiva. En uso real se mueve sin esfuerzo en cifras acordes a su tamaño y potencia. La gestión híbrida adapta el funcionamiento según demanda y velocidad, lo que permite que el motor eléctrico asuma responsabilidades en periodos de baja carga. No hay que aprender estrategias complicadas, ni jugar con menús avanzados; aquí todo fluye con naturalidad, todo fácil.
Pero hay pegas en el paraíso. Los asistentes pueden resultar algo invasivos, la dirección carece de tacto comunicativo y, en conducción exigente, se percibe el enfoque algo blando del chasis. A pesar de todo, el balance global resulta sólido. Es un coche fácil, agradable y coherente con su misión. Por otra parte, la etiqueta ECO abre puertas en centros urbanos y rebaja la fiscalidad, y estos argumentos pesan tanto como el precio.
Dos acabados
Ebro ha estructurado la gama con dos acabados, Comfort y Luxury. El primero llegará tras la fase inicial de preventa del segundo. Desde 28.990 euros, el acceso se coloca en una franja donde rivales como el MG HS o el Renault Austral empiezan a mirar de reojo. También el Toyota Corolla Cross aparece en el escenario, aunque juega con la ventaja histórica con su experiencia en híbridos.
Frente a otras propuestas basadas en el bajo coste, el s700 se sitúa un peldaño por encima en percepción. Frente a marcas consolidadas, ofrece más potencia y equipamiento por euro invertido. La pregunta ya no es si estas marcas han llegado para quedarse, sino cuánto espacio van a ocupar en los garajes europeos. Ebro ofrece además una garantía de siete años o 150.000 kilómetros, con cobertura ampliada para los componentes híbridos.
Y ‘Made in Spain’
La baza del s700 HEV no es solo el precio. Es el conjunto. El equipamiento es amplio desde el inicio, dispone de un diseño convincente y su fabricación se lleva a cabo en la Zona Franca de Barcelona. Ese Made in Spain aporta un relato industrial que suma puntos en un momento en que el origen importa tanto como la tecnología.
Si hace una década alguien hubiera dicho que Ebro volvería con un SUV híbrido competitivo fabricado en Barcelona, más de uno habría sonreído con escepticismo. Pero la realidad es tozuda, y ha hablado con los hechos. Unos hechos híbridos, asequibles, capaces, bien acabados, y con una relación calidad-precio que no es capaz de igualar casi nadie.
