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Montanoscopia

El payaso mundial, la parada de los monstruos y los tres tipos de tertulianos

«La ideología es hoy el agujero negro de la literatura; o la sombra que la aplasta: su mortaja siniestra»

El payaso mundial, la parada de los monstruos y los tres tipos de tertulianos

Imagen generada con IA.

1. La gran comedia mundial con Sánchez. Ahora es líder antitrumpista del mundo el gobernante que más se parece a Trump. Un Trump joven, guapo y con el componente que le falta a Trump para ser el Trump perfecto: el antitrumpismo. Los que hemos asistido, por ser españoles, a la génesis del equívoco estamos pasmados. ¡Cómo se forman las farsas! Naturalmente, nuestros sanchistas disfrutan con engolosinamiento esta inesperada aprobación del mundo. No es de extrañar: desde el principio estuvieron entre los comediantes. La pega es que nuestro paisito da para poco. Mucho se tiene que torcer la cosa para que no se termine convirtiendo en el payaso mundial de las bofetadas. Así fue siempre la historia de España, al fin y al cabo. Sánchez no es más que su último fantoche.

2. El joven fotógrafo de Europa Press con nombre de poeta, César Vallejo, colocó en las principales portadas de la prensa española su foto del Congreso en que salen del hemiciclo María Jesús Montero y Carlos Cuerpo, en su relevo vicepresidencial, con Bolaños y The Puentete detrás de ellos, más una señora despeinada que no conozco. La foto podría titularse perfectamente Freaks (o La parada de los monstruos), por la película de Tod Browning. La cámara también pudo haberla manejado Goya: es La familia de Carlos IV del sanchismo.

3. Para mí hay tres tipos de tertulianos: 1) aquellos por los que me quedo; 2) aquellos que dependen de quienes les acompañen para que me quede o no; y 3) aquellos por los que, en cuanto oigo su nombre, me lanzo en plancha a apagar el transistor, les acompañen quienes les acompañen.

4. Curiosamente, en el libro Tertulianos, de Antonio Villarreal (Península), que presentaremos en Málaga el 17 de abril, se dice que las tertulias están compuestas por «tres tercios»: el primero serían los elegidos libremente por el director de la tertulia; el segundo, los impuestos por la empresa o corporación; el tercero, los impuestos por los partidos. Esta división se correspondería más o menos con la de mi punto anterior; con la salvedad de que algunos de mi tipo 3 son los corporativos.

5. Al terminar de leer En todo hay una grieta y por ella entra la luz, de Patricio Pron (Anagrama), logro formularme algo que venía acariciando mentalmente desde hacía mucho: los novelistas actuales procuran en sus novelas una virtud política que arruina (cuando no aborta) todas las demás posibles virtudes. Es tal el empeño por ser virtuosos ideológicamente, que sus libros nacen muertos, embalsamados. La ideología es hoy el agujero negro de la literatura; o la sombra que la aplasta: su mortaja siniestra. Su teología.

6. Hace unos años pusieron en la radio tres canciones del Gino Paoli crepuscular. Me tocaron porque eran un homenaje a la vida vivida, que ya no volverá, pero que allí sigue, degustable en la memoria. La manera de cantar de Paoli, con la voz envejecida, como dejándose, abandonándose, acariciando desganadamente las palabras, apuntándolas tan solo, era otro ejemplo del estilo tardío. Tenía algo proustiano: la intensidad vital estaba allí, pero alejada en el tiempo. Transmitía agradecimiento, nostalgia y aceptación. Eran canciones del pasado cantadas como del pasado. Ahora que Paoli se ha muerto, me las he vuelto a poner: Sapore di sale, Che cosa c’é, Senza fine.

7. Esta vida gloriosa que para algunos, incluso muchos, puede ser una estafa. Así para la pobre Noelia Castillo. Todo fue mal y malo con ella, sin que ella tuviera la culpa. Entiendo su urgencia por salir. Lo de aquí (con todos nosotros dentro, incluidísimos sus aprovechados defensores) para ella era peor.

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