La corrupción aspiracional de los españoles
«Estaba la mano incorrupta de Santa Teresa y están las dos piernas corruptas del bipartidismo español»

Ilustración generada con IA.
1. Kitchen (PP) y mascarillas (PSOE): estaba la mano incorrupta de Santa Teresa y están las dos piernas corruptas del bipartidismo español, que roban más que dos manos. No hay alivio: a la vez que aprendemos que lo que no es bipartidismo es peor que el bipartidismo, no podemos desaprender que el bipartidismo es también un sistema de coartadas mutuas para la corrupción.
2. En España no tiene coste electoral la corrupción porque la corrupción es aspiracional: todo votante espera poder ejercerla un día.
3. El País manda ahora a su cronista más guay para que haga sus cucamonas en el juicio a Ábalos y Koldo. Cuando empezaron a aparecer las informaciones en THE OBJECTIVE, lo que hizo El País fue poner al matón Idafe a hablar de la «fachosfera». En la misma línea está el insulto que nos endilgó The Puentete (así lo llamo desde entonces al ministrete). Lo de The Ojete es un signo doble: primero, de las maniobras gubernamentales para encubrir la corrupción; segundo, del precio que ha tenido que pagar (en este caso, en forma de risitas de suficiencia) quienes de verdad la combatían. Volviendo a El País: como en otras ocasiones, sus lectores se encuentran con un juicio sobre hechos de los que no se les informó. Y de repente: ¡cucamonas!
4. Pobres periodistas. A ellos no va el millón de la literatura, sino que les llega la noticia en persona (Aldama) a dejarles una caja de cruasancitos. Y los periodistas se la aceptan y se los comen. ¿Qué otra cosa podían hacer? En el mundillo de la televisión, los guionistas ocupábamos el mismo puesto. Me ha recordado a cuando los guionistas de una serie fuimos a una fiesta de postín, con champán, ibérico y marisco, que ofrecía el productor en su chalé de la Moraleja. En cuanto nos vio entrar, va y les dice a los camareros del catering: «¡Tapita de cocido, que llegaron los guionistas!».
5. Detesto el Guernica: más que cuadro, mamotreto cuadrístico. No porque no lo entienda: lo entiendo perfectamente. Lecturas y documentales aparte, en la Complutense asistí a una conferencia de varias horas de Santiago Amón, el padre de Rubén, en que explicó todos sus pormenores, con un discurso algo descabalgado (¡cubista!), pero que dejaba el cuadro clarinete. Como niño de la Transición, visité cientos de casas en que colgaba el Guernica; era un elemento más de las paredes empapeladas de entonces: para mí, más que una obra sobre los horrores de la guerra, es una obra sobre los horrores de la decoración de los años setenta. Y además, a Picasso no lo reconozco como genio. Mi único genio malagueño es Chiquito.
6. Chico Buarque es grande en todo menos en su castrismo, que lo devuelve al tamaño de su nombre. Ahora viaja a Cuba a solidarizarse con su amigo Silvio Rodríguez y con la dictadura que ha defendido siempre. El pesimismo antropológico rebrota aquí, porque Chico es el autor de la mejor canción contra un dictador jamás compuesta: Apesar de você. En 1970 burló la censura militar del dictador Médici, porque adujo que la letra hablaba de las quejas de un marido contra su mujer mandona. La canción prendió de inmediato entre los brasileños. Para cuando los militares se dieron cuenta y la prohibieron, ya era demasiado tarde. Y el pobre Chico, mientras tanto, apoyando durante décadas a otro dictador, Castro, y a sus sucedáneos.
7. Los más idiotas del trumpismo han sido siempre los trumpistas españoles. Por eso, cuando a Trump ya no le queden ni los trumpistas de su país (va camino de ello), le seguirán quedando los trumpistas españoles.
