The Objective
Fíjate bien

Ojalá que la suerte les acompañe

«En Pakistán no es extraño que a partir de la edad de estos niños, abandonen la escuela para entrar en el mercado»

Ojalá que la suerte les acompañe

Fotografía de Pío Cabanillas.

Como sorprendidos, y curiosos, ¿por qué no?, los niños miran a la cámara; hay quien huidizo, otros sonrientes, asustado el más pequeño… todos componen una bonita foto coral, incluido el mayor, que observa por qué el amigo con el que posa codo con codo ofrece sonrisa abierta. ¿Es el amigo? ¿O quizás el hermano? Porque en Pakistán las familias con pocos recursos aún componen estampas tan generosas como esta. 

En un primer vistazo, me pareció estar viendo una foto de nuestra posguerra, cuando la pobreza se palpaba en la calle, y en las fotos, cuando las infraestructuras eran limitadas, el desarrollo más rural que urbano y la población envejecía pronto, entre desigualdades brutales, con millones de personas sobreviviendo en pobreza extrema. Por aquel entonces, nacía Pakistán, este gran país que hoy suma 250 millones de almas y que, si bien se nos asemeja a aquella España en blanco y negro, los matices nos hablan de una desigualdad que en pleno siglo XXI se escribe con mayúsculas, con poca inversión en educación y sanidad frente a un gasto militar que ronda el 14% de lo público, posee armas nucleares, y los ricos son ostentosamente ricos cuando los pobres son dramáticamente pobres.

Así es más fácil interpretar la carita del pequeño que posa a la derecha, ajeno al encuadre, estando sin estar porque sus pensamientos le han llevado a otra parte, a un sitio que le hace encogerse con la expresividad que nos hablan las manos. En Pakistán no es extraño que, a partir de la edad de estos niños, los muchachos abandonen la escuela para entrar en el mercado a ganar algún jornal. Nuestro pequeño aún no tiene la edad, pero la llave que le cuelga del cuello nos dice que su cerebro ya trabaja con responsabilidades. 

Sin embargo, a buen seguro que nada sabe del escenario que se vive estos días en su país, apostando a mediar en el conflicto más complejo desde la II Guerra Mundial. Bazas tienen los paquistaníes por su privilegiada posición geoestratégica, el gigantesco potencial del mercado económico que se vislumbra y su numerosa población que los sitúa como el 5.º país más poblado del planeta. Ojalá que la suerte los acompañe, pues será la del mundo. Y me alegraré infinito por los incontables niños y niñas de la calle. Si algo nos cambió el Estado del Bienestar en España fueron las sonrisas. Sonreír grande, con sonrisa disfrutona y abierta, alarga la vida.

Texto de Gloria Lomana y fotografía de Pío Cabanillas.

Publicidad