Pixar también da la espalda a las salas: 'Soul' irá directamente a Disney+

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Pixar también da la espalda a las salas: 'Soul' irá directamente a Disney+
Foto: Pixar

La pandemia está arrasando como un huracán el calendario de grandes estrenos de Hollywood sin dejar ni un solo blockbuster para los cines. A esto se suma que Pixar ha anunciado que Soul, su gran apuesta para 2020, no se verá en las salas y desembarcará directamente en Disney+ el 25 de diciembre. Soul tenía que haberse presentado en los cines el pasado 21 de junio, pero, debido al coronavirus, su lanzamiento fue retrasado hasta el 20 de noviembre, manteniendo en aquel momento su condición de gran estreno para las salas. Sin embargo, irá directamente a Disney+, tal y como se rumoreaba desde hace meses en los corrillos de la industria.

Por qué es dramático: tras los recientes aplazamientos a 2021 de la última aventura de James Bond y la nueva Dune, de Denis Villeneuve, el reducidísimo calendario de estrenos de relumbrón en los cines para 2020 quedaba limitado a solo dos títulos: la ahora cancelada Soul y Wonder Woman 1984. Por ahora, la superheroína interpretada por Gal Gadot es la última esperanza hollywoodiense para las salas en 2020 y su estreno aún está fijado para el 25 de diciembre. Está por ver que lo mantengan.

«Una película nueva de Pixar siempre es una ocasión especial, y esta verdaderamente reconfortante y humorística historia sobre la conexión humana y encontrar tu lugar en el mundo será un regalo para que las familias lo disfruten juntas en estas Navidades», explica en un comunicado Bob Chapek, el consejero delegado de Disney [propietaria de Pixar]. «El mundo puede ser un lugar agotador y frustrante, pero también está lleno de placeres inesperados», añade Pete Docter, director de Soul.

En los países en los que ya esté funcionando Disney+, Soul solo se podrá ver en su plataforma de streaming. «En los mercados internacionales donde Disney+ no esté actualmente o vaya a estar disponible pronto, Soul se estrenará en el cine con fechas todavía por anunciar». No es el caso de España, donde las salas resisten como pueden –al borde la quiebra– una caída sin precedentes de los espectadores y, por tanto, de los ingresos.