Reino Unido, Países Bajos y EEUU acusan a los espías rusos de llevar a cabo una campaña de ciberataques global

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Reino Unido, Países Bajos y EEUU acusan a los espías rusos de llevar a cabo una campaña de ciberataques global
Foto: ITAR-TASS| Reuters

El ministro británico de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt, ha acusado a los servicios de inteligencia militar rusos, el GRU, de llevar a cabo una campaña de “ciberataques indiscriminados e imprudentes” contra instituciones políticas, empresas, medios y entidades deportivas en varios países. Tras esta acusación, Australia ha respaldado a Reino Unido y ha acusado a Rusia de tener un “patrón de ciberactividad maliciosa” contra este tipo de instituciones. A esta acusación se han sumado más tarde otras similares de los Gobiernos de Estados Unidos y Países Bajos.

El Centro Nacional de Ciberseguridad de Reino Unido ha determinado que un número de personas conocidas por haber realizado varios ciberataques en todo el mundo son miembros del GRU, ha informado el Gobierno británico. “Este patrón de comportamiento demuestra su deseo de operar sin tener en cuenta el derecho internacional o las normas establecidas y hacerlo con un sentimiento de impunidad sin consecuencias”, ha afirmado Hunt en un comunicado. “Esta campaña del GRU demuestra que está trabajando en secreto para socavar el derecho internacional y las instituciones internacionales”, añade el comunicado.

El Gobierno británico denuncia que estos ciberataques “han afectado a ciudadanos en un gran número de países, incluida Rusia, y han costado millones a las economías locales”. Entre los ataques identificados por el Centro Nacional de Ciberseguridad se encuentra el del partido demócrata estadounidense, preludio del escándalo de la injerencia rusa en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016, un ataque por el que el GRU ya fue acusado por Washington, informa AFP.

En Estados Unidos, el Departamento de Justicia ha anunciado que ha acusado a siete agentes del GRU por una campaña de ciberataques contra sectores deportivos, una agencia internacional y una firma especializada en energía nuclear. John Demers, fiscal general adjunto de Estados Unidos para Seguridad Nacional, ha confirmado que entre los objetivos conocidos del ataque se encontraban también la FIFA y la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), así como la empresa de energía nuclear estadounidense, Westinghouse. «Las naciones como Rusia y otras que se han involucrado en actividades cibernéticas maliciosas y que rompen las normas deben entender la resolución constante y firme de Estados Unidos y sus aliados para prevenir, interrumpir y disuadir esa conducta irresponsable», ha dicho Demers en una conferencia de prensa. «Los acusados en este caso deben saber que la Justicia es muy paciente, su alcance es largo y su memoria es aún más larga», ha amenazado.

Las autoridades de los Países Bajos, por su parte, han anunciado la expulsión de cuatro espías rusos tras un intento frustrado de ataque informático contra la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). Las autoridades holandesas han explicado que los presuntos agentes rusos habían colocado un vehículo repleto de equipos de vigilancia electrónica en el aparcamiento de un hotel cercano a la sede de la OPAQ en La Haya para piratear su sistema informático.

Por su parte, el Gobierno australiano considera que la situación “es inaceptable” y pide “a todos los países, incluyendo Rusia, detener este tipo de actividades maliciosas”, ha dicho el primer ministro de Australia, Scott Morrison, en un comunicado. “Si bien Australia no fue significativamente impactada, esta actividad afectó a la capacidad del público en otras partes del mundo para desempeñar su vida diaria. Causó un daño significativo indiscriminado en infraestructuras civiles y causó millones de dólares en daños económicos, también en Rusia”, ha añadido. El Gobierno australiano ha instado a sancionar a los responsables de las violaciones de las normas y leyes internacionales tras la denuncia de Reino Unido, a quien también ha mostrado su apoyo el gobierno de Nueva Zelanda, informa Efe.