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Sanidad

Sanitarios en pie de guerra por la publicidad falsa

Urgen a la administración a regular la publicidad sanitaria ante la intrusión de presuntos profesionales no cualificados e instagramers que se disfrazan de doctores

Sanitarios en pie de guerra por la publicidad falsa

National Cancer Institute | Unsplash

Cuando todos los sectores sanitarios coinciden ante un problema es porque, además de compartirlo, les deja a todos por los suelos y repercute en toda la sociedad. Lo cierto es que los Consejos Generales de Dentistas, Farmacéuticos, Médicos y Veterinarios se han unido para instar a la administración a «regular de manera urgente la publicidad sanitaria» con el objetivo de que atienda «exclusivamente a criterios estrictamente clínicos y sanitarios para evitar confundir a los ciudadanos».

Se quejan, todos ellos, de la publicidad engañosa de centros no siempre especializados pero, sobre todo, de la difusión indiscriminada por parte de «los medios de comunicación«, que a su juicio no siempre es «ni ética ni objetiva»; y cargan igualmente contra la proliferación de instagrammers que lanzan mensajes falsos sin ninguna garantía ni aval sanitario.

Con el intrusismo, y publicitado, han topado también los distintos sectores sanitarios, hasta el punto de que los presidentes de estas organizaciones colegiales han coincidido en la necesidad de redactar un manifiesto común en el que piden al unísono que la publicidad sanitaria sea «rigurosa, veraz, prudente y comprensible, basada en la ética y la evidencia científica».

Falsas expectativas

Los Consejos Generales de Dentistas, Farmacéuticos, Médicos y Veterinarios insisten en la necesidad de establecer una regulación adecuada para garantizar que los mensajes y la información de índole sanitaria que se difundan atiendan a «criterios estrictamente clínicos», y ponen como ejemplo «los países de nuestro entorno». Sus reivindicaciones son claras y atienden a quejas igualmente rotundas: «Con mucha frecuencia, los medios de comunicación promocionan empresas, centros sanitarios o establecimientos que carecen de las autorizaciones sanitarias correspondientes. Dichos anuncios, no siempre son éticos ni objetivos, por lo que pueden crear falsas expectativas en los ciudadanos en cuanto al resultado de sus tratamientos».

A esta situación que los distintos sectores sanitarios coinciden en catalogar de grave , añaden el daño que puede causar «la publicidad que determinados influencers hacen en las redes sociales de productos, medicamentos y tratamientos que requieren legalmente prescripción, ejecución, dispensación y seguimiento por parte de profesionales sanitarios, por los riesgos que pueden conllevar para la salud». Se trata de una práctica de la que ya hablamos en THE OBJECTIVE cuando desvelamos cómo propician desaguisados las influencers más ignorantes.

La «regulación adecuada» que demandan los distintos sectores sanitarios es una necesidad a juicio de Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas, y por ello emplaza a las administraciones y a los partidos políticos a tomar conciencia de que «la publicidad sanitaria es especialmente sensible» y, por tanto, debe estar regulada: «No es admisible que no exista prácticamente ninguna restricción legal en este tipo de publicidad, de tal forma que la publicidad, sea o no veraz y en ocasiones engañosa, pueda distribuirse libremente y apenas sin ningún control”.

El presidente del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos, Jesús Aguilar, por su parte, propone la creación de «un plan nacional para la seguridad del paciente en Internet que evite la venta ilegal de medicamentos, las falsificaciones, y controle la publicidad engañosa, los bulos y la desinformación». Tomás Cobo, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, incide en «la preocupación que como Consejos Profesionales tenemos ante esta lacra» y se muestra favorable a «luchar contra aquellos que jueguen con la esperanza y desesperanza de los pacientes» y a «denunciar estos casos y concienciar a la población para que acuda a fuentes fiables basadas en evidencia científica, alejadas de quienes solo buscan la confusión y la desinformación».

«Procedimiento sancionador»

Por su parte, Luis Alberto Calvo, presidente de la Organización Colegial Veterinaria, alerta sobre que «la publicidad no regulada en cuestiones sanitarias a menudo corre pareja a las noticias falsas y a las creencias erróneas, por lo que debe existir un marco claro de regulación». Por eso recomienda «a los ciudadanos que conviven con animales de compañía que tengan prudencia ante cualquier mensaje sospechoso, ya que en muchas ocasiones se pone en riesgo la salud de las mascotas y de las personas, pues no existen líneas divisorias entre la sanidad animal y la salud pública”.

Los Consejos de Dentistas, Farmacéuticos, Médicos y Veterinarios reclaman que la nueva regulación cuente con un procedimiento sancionador que pueda disuadir de estas prácticas comerciales que ponen en riesgo la salud de los ciudadanos, y que «surgen especialmente cuando se antepone cualquier otro interés por encima de ella».

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