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Los anestesistas, los médicos que más se suicidan por su accesibilidad a medicamentos letales

Anestesistas afirman que su riesgo de suicidio es dos veces superior al del resto de médicos

Los anestesistas, los médicos que más se suicidan por su accesibilidad a medicamentos letales

Unplash

En total, 1.201 médicos han solicitado ayuda del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME) en los años 2019 y 2020 debido a trastornos adaptativos y, de ellos, 233 han requerido ingreso hospitalario. Se han atendido un 20,3% de casos complejos, de los que un 60% de ellos suponían riesgo para la praxis profesional. 

Sin embargo, hay una especialidad que preocupa especialmente debido al elevado riesgo de suicidio en relación a otros especialistas. Hablamos de los anestesistas, cuya tendencia a quitarse la vida es dos veces superior al resto de médicos.

Así nos lo hace saber la psiquiatra del Hospital Universitario Ramón y Cajal, Enriqueta Ochoa Mangado, también responsable del PAIME, que señala que dentro de los médicos atendidos los profesionales de esta especializad «son los de más riesgo».

En esta línea también se manifiesta a THE OBJECTIVE la doctora Josefa Luisa Ortega, del Hospital de Puerto Real (Cádiz), tomando como referencia un estudio realizado por la Association of Anaesthetists de Gran Bretaña e Irlanda. Pero, ¿qué es lo que hace que un anestesista tenga más riesgo al suicidio que un traumatólogo, por ejemplo? La doctora Ortega lo tiene claro: «Uno de los factores de riesgo que se baraja como muy probable es el poder acceder a fármacos muy potentes que pueden ser usados por vía intravenosa –como los opioides–, por lo que la posibilidad de suicidarse o tener una muerte accidental es mucho mayor que si te tomas una pastilla».

«Si hacen un intento, lo consiguen, porque ellos saben qué fármacos utilizar», matiza la psiquiatra Ochoa.

En este sentido, según datos de la OMS recogidos por la Association of Anaesthetists, el 86% de las muertes por suicidio en anestesistas se debieron a envenenamiento, en mayor frecuencia (83%) con medicamentos anestésicos.

Múltiples factores

No obstante, las especialistas hacen hincapié en que son múltiples factores –y no solo la accesibilidad de estos a medicamentos letales– los que llevan a los anestesistas a ser los médicos con mayor tendencia suicida. En este sentido se lamentan de las precarias condiciones de trabajo a las que deben hacer frente, con doblaje de turnos, nocturnidad y exceso de horas, estrés y la soledad. «Los anestesistas trabajamos solos, tenemos poco contacto con los pacientes y es una especialidad de la que nadie se acuerda», expone Josefa L. Ortega, que destaca la labor que estos realizaron durante la pandemia, algo que, en sus palabras, «no sabemos por dónde va a salir, pero pasará factura».

«Si hacen un intento, lo consiguen, porque ellos saben qué fármacos utilizar»

Doctora Josefa Luisa Ortega

Y es que el incremento de especialistas que sufren síndrome de burnout, más conocido como síndrome del trabajador quemado, que hace referencia a la cronificación del estrés laboral, ha pasado del 40 al 60% como consecuencia de la sobrecarga que ha desencadenado la pandemia. En otras especialidades, la media de médicos que sufren esta patología es de un 28%. Además, el riesgo a caer en una depresión es tres veces superior al de cualquier otro médico.

Por su parte, la psiquiatra Enriqueta Ochoa asegura que la de anestesista es de las profesiones «más estresantes» dentro del colectivo ya que «la vida de los pacientes está en sus manos». Además, la doctora destaca la tardía a la hora de pedir ayuda psicológica por parte del colectivo médico: «Quizá por vergüenza o por automedicación».

Mayor drogodependencia

Las adicciones es otro punto que destaca la anestesióloga del Hospital de Puerto Real. Y es que la Anestesiología y la Psiquiatría son las especialidades cuyos médicos tienen mayor probabilidad de convertirse en drogodependientes. Además, las acciones son diferentes en función del tipo de especialidad. Así, mientras que las más frecuentes en otros ramos de la medicina son el alcohol y el tabaco, para los anestesistas hay uso de la «vía intravenosa», concretamente de los opioides, el propofol, la ketamina y los inductores del sueño. De esta forma, los anestesistas tienen tres veces más posibilidad de fallecer por consumo de fármacos que los internistas, por ejemplo, según el citado estudio.

En este sentido, la especialista apunta a las medidas que están teniendo lugar en la mayoría de los hospitales en cuanto al control de opioides: «En la cultura de la seguridad somos pioneros. Tenemos que hacer un informe y firmar cuántos opioides gastamos». Sin embargo, asegura que, pese a ser una medida importante, «no es suficiente», ya que, por ejemplo, el propofol y la ketamina no están tan estrictamente controlados.

No obstante, ambas expertas aclaran que «no todos los anesetesiólogos presentan adicción ni tendencia al suicidio», ya que la mayoría hace su trabajo «lo mejor posible».

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