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Ciencia

Un sector de los científicos cree que 2025 ha supuesto el fin de la «histeria climática»

Los realistas climáticos recopilan ejemplos por los que creen que la narrativa sobre el cambio climático está cambiando

Un sector de los científicos cree que 2025 ha supuesto el fin de la «histeria climática»

Ilustración de Alejandra Svriz.

De un tiempo a esta parte hay muestras de un cambio de paradigma en el discurso en torno al cambio climático. El año pasado marcó un punto de inflexión en este sentido. Así lo considera un grupo de científicos y académicos aglutinados en la Asociación de Realistas Climáticos (ARC), que se ha adherido al informe emitido por cinco organizaciones estadounidenses relacionadas con energía y clima, titulado 2025: Climate Hysteria’s Surprising Tipping Point (2025: El sorprendente punto de inflexión de la histeria climática), y que resalta cómo la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca ha supuesto el principio del fin de la «histeria climática».

La ARC considera que el padrino del «alarmismo climático» es el exjefe de clima de la NASA James Hansen, que lanzó la alarma sobre el calentamiento global con su discurso ante el Senado en un caluroso día de junio de 1988 en Washington D.C. Más tarde, en diciembre de 2025, Hansen advirtió que «el clima de la Tierra se está acercando a un punto de inflexión más allá del cual será imposible evitar el cambio climático, con consecuencias indeseables de gran alcance». Desde entonces los «radicales climáticos» han promovido la noción de puntos de inflexión climáticos para «asustar al público sobre las emisiones de combustibles fósiles», pero algo raro ha sucedido en el camino hacia el «cero emisiones netas para 2050», creen los realistas climáticos, que es que 2025 ha sido «un punto de inflexión inesperado para el realismo climático».

El principal hito en este sentido fue la publicación por parte del Departamento de la Administración de Donald Trump de un informe, Una revisión crítica de los impactos de las emisiones de gases de efecto invernadero en el clima de Estados Unidos, elaborado por el Grupo de Trabajo sobre el Clima, en el que el gobierno norteamericano cuestionaba por primera vez la existencia de una crisis climática y las medidas que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y otros países apoyan para combatirla.

Pero el documento elaborado por cinco entidades, a las que se ha sumado ARC, enumera otros diez ejemplos de cambios en el discurso de medios tradicionales y activistas climáticos durante 2025 que, según ellos, demuestran este giro hacia el «realismo energético». Entre los ejemplos empleados, el multimillonario Bill Gates, otrora activista climático, que se retractó de su anterior postura de que las emisiones tienen un potencial catastrófico, o la consultora McKinsey, que afirmó que los combustibles fósiles dominarán el consumo energético mundial más allá de 2050. También han detectado un cambio en el sesgo informativo de los medios de comunicación.

Pero los cambios más relevantes fueron otros, como que el estado de Nueva York dio marcha atrás en materia de cambio climático y en favor de la asequibilidad energética. «Tenemos que gobernar con realismo», afirmó la gobernadora Kathy Hochul. Otro, que el documento de la conferencia climática COP-30 de la ONU no mencionó los combustibles fósiles. Por todo lo expuesto, los realistas climáticos consideran que 2025 ha sido un punto de inflexión, y son optimistas con respecto a 2026.

Los realistas climáticos concluyen su comunicado recordando las palabras del analista jefe de datos de la CNN, Harry Enten: «¿Temen los estadounidenses el cambio climático? Y la respuesta es: los estadounidenses no temen el cambio climático. Los activistas climáticos no han logrado convencer al pueblo estadounidense».

Los firmantes del informe

Las entidades promotoras del comunicado tienen una línea editorial escéptica respecto al consenso científico mayoritario sobre el cambio climático antropogénico. Suelen criticar las políticas de transición energética rápida hacia renovables, el objetivo de «cero emisiones» y lo que consideran exageraciones o alarmismo en los medios y organismos internacionales. Organizaciones como Heartland y CFACT son ampliamente conocidas en círculos conservadores por promover el «realismo climático» y cuestionar las narrativas de catástrofe inminente.

La Asociación de Realistas Climáticos, nacida tras la trágica riada en Valencia para combatir el «alarmismo climático», está compuesta por Javier Vinós (científico y experto climático independiente), Javier del Valle Melendo (profesor de Hidrología, Climatología y Geología) y Saúl Blanco (profesor de Biodiversidad y Gestión Ambiental), entre otros, para hacer pedagogía contra el «catastrofismo» que ha imperado en la narrativa en torno al cambio climático. Al menos, hasta 2025.

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