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Los dolores de cadera y de hombro pueden ser la “resaca” de la evolución

Se han estudiado 300 especímenes de diferentes especies de un periodo de tiempo de 400 millones de años para observar los cambios de los huesos a través de los milenios. Así, se ha descubierto que los cambios comenzaron cuando el hombre empezó a sostenerse sobre dos piernas. Cuando las especies dejaron de apoyarse sobre las cuatro patas, el llamado cuello del fémur se ensanchó para soportar el peso extra. Los estudios muestran que cuanto más ancho es este cuello, más riesgo de artritis hay. Respecto al hombro, han descubierto que el hueco por el que los tendones y los vasos sanguíneos pasan se ha ido reduciendo con el paso del tiempo, lo que dificulta el movimiento de los tendones y puede explicar el dolor que sufren algunas personas al elevar el brazo. “Vemos ciertas cosas muy comúnmente en los hospitales clínicos – dolor en el hombro cuando alcanzan algo por encima de la cabeza, dolor en la parte delantera de la rodilla…” explica el doctor Paul Monk, director de la investigación en el Departamento de Ortopedia, Reumatología y Ciencias Musculoesqueléticas de Nuffield. “Nos preguntábamos de qué manera habíamos acabado con esta extraña disposición de los huesos y articulaciones que permite a la gente tener estos problemas”, añade Monk. Utilizando las predicciones obtenidas en este estudio, los investigadores sugieren que los transplantes del futuro se deben re-diseñar para adaptarse a la evolución.

Los dolores de cadera y de hombro pueden ser la “resaca” de la evolución

Científicos de la Universidad de Oxford descubren que una “resaca» de la evolución podría explicar por qué los humanos tenemos tantos dolores de cadera, hombro y rodilla. Además, predicen que los humanos del futuro tendrán un mayor riesgo de sufrir estos dolores si las tendencias actuales no cambian.

Se han estudiado 300 especímenes de diferentes especies de un periodo de tiempo de 400 millones de años para observar los cambios de los huesos a través de los milenios. Así, se ha descubierto que los cambios comenzaron cuando el hombre empezó a sostenerse sobre dos piernas. Cuando las especies dejaron de apoyarse sobre las cuatro patas, el llamado cuello del fémur se ensanchó para soportar el peso extra. Los estudios muestran que cuanto más ancho es este cuello, más riesgo de artritis hay. Respecto al hombro, han descubierto que el hueco por el que los tendones y los vasos sanguíneos pasan se ha ido reduciendo con el paso del tiempo, lo que dificulta el movimiento de los tendones y puede explicar el dolor que sufren algunas personas al elevar el brazo.
“Vemos ciertas cosas muy comúnmente en los hospitales clínicos – dolor en el hombro cuando alcanzan algo por encima de la cabeza, dolor en la parte delantera de la rodilla…” explica el doctor Paul Monk, director de la investigación en el Departamento de Ortopedia, Reumatología y Ciencias Musculoesqueléticas de Nuffield. “Nos preguntábamos de qué manera habíamos acabado con esta extraña disposición de los huesos y articulaciones que permite a la gente tener estos problemas”, añade Monk. Utilizando las predicciones obtenidas en este estudio, los investigadores sugieren que los transplantes del futuro se deben re-diseñar para adaptarse a la evolución.

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