El sesgo de Google contra Trump: su IA ve 'injerencia' en su política y culpa a Israel
Las respuestas son diferentes en función del algoritmo que responda a preguntas sobre la situación geopolítica

Donald Trump
Ni neutralidad ni algoritmos asépticos. Esta frase se justifica en las respuestas recibidas por las principales plataformas de Inteligencia Artificial acerca del conflicto de Irán y la posición que ocupa cada uno de sus protagonistas geopolíticos.
Así lo atestigua un reciente estudio de la agencia Vipnet360 elaborado con su herramienta AIBrandpulse360, que deja claro que las principales inteligencias artificiales del mercado ya han tomado partido en el campo ideológico en el conflicto de Irán.
El dato más llamativo lo arroja Gemini (la Inteligencia Artificial de la norteamericana Google). No solo califica la estrategia de Donald Trump como una ‘injerencia‘, sino que apunta directamente a la supervivencia política de Netanyahu y a los beneficios de la industria armamentística como motores de la guerra.
Las respuestas son diferentes en función del algoritmo que responda a preguntas sobre la situación geopolítica internacional. Un aspecto que no es baladí en un entorno en el que la IA está ganando la partida a los medios de comunicación. Estas plataformas son cada vez más utilizadas por los usuarios para ponerse al día en términos informativos.
Mientras ChatGPT (OpenAI) y Claude (Anthropic) mantienen una relativa postura de equilibrio -reparten culpas entre el «estrangulamiento económico» de Occidente y la «agresiva política exterior» de Teherán-, Gemini, la Inteligencia Artificial de Google, se sitúa en el extremo más crítico con las democracias occidentales.
Según el informe, la IA de Google es la más tendente a justificar la postura de Irán, describiéndola como una reacción a décadas de «injerencias y presión externa». Pero Gemini va más allá de la contextualización histórica y entra de lleno en la arena política actual con Israel: sugiere que el conflicto es instrumentalizado por figuras como Benjamin Netanyahu para su «supervivencia política» y para desviar la atención de la situación en Gaza.
¿Es Google más crítica que China?
Uno de los puntos más sorprendentes del análisis es la comparativa entre Gemini y DeepSeek, el gigante de la IA de la dictadura de Pekín. Aunque ambas coinciden en señalar a Estados Unidos e Israel como «iniciadores o aceleradores» de las hostilidades, la IA estadounidense muestra una dureza inusitada.
Mientras DeepSeek pone el foco en la violación del Derecho internacional y las «suposiciones falsas» que habrían motivado el ataque inicial, Gemini subraya el beneficio económico de sectores muy específicos: la industria armamentística y petrolera de Estados Unidos.
Es decir, la herramientade Google proyecta una visión en la cual sus propios líderes nacionales e industriales son los principales beneficiarios de la inestabilidad global, mientras los ciudadanos y aliados europeos cargan con los costes.
A la pregunta sobre los beneficiados del conflicto, DeepSeek indica que en el corto plazo es Rusia quien se está aprovechando, por la posibilidad de dar salida a su petróleo y por la distracción que supone con respecto a la guerra de Ucrania. Esta misma IA también menciona a China como beneficiario indirecto, aunque corre el riesgo de efectos para su economía en el corto plazo
El negocio de la guerra: quién gana según los algoritmos
La falta de unanimidad también se traslada a la economía de guerra. Mistral, la IA francesa, es la más contundente al reducir el conflicto a una «lucha por el control del petróleo». Por su parte, herramientas de búsqueda y respuesta como Perplexity y la propia Claude introducen un término con resonancias antisistema: las «élites empresariales e industriales» que encuentran el conflicto “rentable”.
A la pregunta sobre los beneficiados del conflicto, DeepSeek indica que en el corto plazo es Rusia quien se está aprovechando, por la posibilidad de dar salida a su petróleo y por la distracción que supone con respecto a la guerra de Ucrania. Esta misma IA también menciona a China como beneficiario indirecto, aunque corre el riesgo de sufrir efectos contrarios a los intereses de su economía en el corto plazo
Esta divergencia de opiniones no es casual. El estudio apunta a las fuentes de información como causa de este sesgo. Mientras la mayoría de los LLM se nutren de medios globales y la Wikipedia, Gemini confía en exceso en su «conocimiento interno», y DeepSeek combina medios occidentales con agencias estatales chinas y fuentes de Oriente Medio, lo que fragmenta la realidad en función de quién sea el interlocutor.
Conclusión: El sesgo como nueva frontera
El director general de Vipnet360, Álvaro Ramírez-Cárdenas, asegura que «bajo la apariencia de neutralidad, cada modelo ofrece una interpretación condicionada por sus fuentes y posibles sesgos de intereses».
En un mundo donde el 75% de los usuarios ya utiliza estas herramientas para contextualizar la actualidad, la pregunta ya no es si la IA es inteligente, sino bajo qué ideología ha sido entrenada. Sus respuestas se elaboran en base al conocimiento recibido, de ahí los sesgos y enfoques diferentes sobre los mismos asuntos.
