
Madrid real
Meses fantaseando con la idea de dejar Madrid y cuando el salón se llena de cajas le entra a uno frío. Madrid es mucho Madrid, ciudad entregada a quien quiera tomarla. Pocas cosas se escogen en la vida y esta ha sido una de ellas desde aquella nocturna e infantil entrada en coche por la Castellana, con el Bernabéu iluminado, los botones en la puerta de los hoteles, la Cibeles y el poderío de las aceras limpias, grises y capitalinas. Desde Barcelona —adonde ahora regreso—, Madrid me silbaba y me guardaba un sitio que ahora dejo caliente.





































