Turquía ordena la detención de 137 personas supuestamente vinculadas al golpe de Estado fallido

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Turquía ordena la detención de 137 personas supuestamente vinculadas al golpe de Estado fallido
Foto: Murad Sezer| Reuters

Turquía ha ordenado detener a 137 personas acusadas de estar relacionadas con la cofradía del predicador exiliado en Estados Unidos Fethullah Gülen, a quien el Gobierno turco atribuye el golpe de Estado fallido de 2016, según ha informado la agencia turca Anadolu.

Las fiscalías de Estambul, Ankara y de la ciudad de Konya, en el centro de Anatolia, han emitido las órdenes contra estas 137 personas supuestamente relacionas con la red islamista de Gülen. El predicador fue aliado del Gobierno de Turquía hasta 2013, cuando las tornas cambiaron y comenzó una lucha de poder.

En la ciudad de Konya se ha ordenado la detención de 60 de los acusados en 26 provincias. La mayoría son civiles relacionados con las Fuerzas Armadas, como profesores, médicos o directores de instituciones asociadas. La Fiscalía turca considera que ocupaban cargos de dirección y coordinación de los militares afiliados a la cofradía de Gülen.

En Estambul se han emitido las órdenes de detención de 42 personas, muchas de las cuales son antiguos funcionarios públicos administrativos que ya habían sido despojados de sus cargos durante las purgas llevadas a cabo tras el fallido golpe de Estado.

La Fiscalía de Anakara ha ordenado el arresto de las 35 personas restantes, todos ellos suboficiales de la Marina, aunque solo 10 continuaban en activo.

Las purgas de las instituciones públicas llevadas a cabo por Erdogan desde 2016 ya han provocado la destitución de 130.000 funcionarios. Asimismo, 80.000 personas se encuentran en prisión preventiva por supuestos vínculos con la red de Gülen.

El Gobierno turco lleva años en el punto de mira de sus aliados occidentales y asociaciones de defensa de los derechos humanos debido a dichas purgas y violaciones de la libertad de prensa. A pesar del rechazo internacional, las detenciones parecen haberse intensificado en las últimas semanas.

Fuentes oficiales turcas aseguran que estas medidas son necesarias para eliminar el «virus» que ha supuesto para el país la infiltración de Gülen en las instituciones, según informa AFP.

Turquía afirma que, antes del intento de golpe de Estado, la red de Gülen se había extendido por todo el aparato estatal turco, especialmente en la judicatura y la policía, y que desde esa posición Gülen, que lleva 20 años voluntariamente exiliado, era capaz de atacar a sus oponentes políticos.