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El cerebro se devora a sí mismo por la falta de sueño

Foto: Carlos Barria
Reuters/File

La continua falta de sueño induce al cerebro a devorar de forma indiscriminada neuronas y conexiones sinápticas que podrían impedir al desarrollo de enfermedades degenerativas, han concluido investigadores italianos en un estudio publicado por el diario científico The Journal of Neuroscience.

El equipo de neurocientíficos, liderado por la doctora Michele Bellesi de la Universidad Politécnica Marche de Italia, ha analizado la respuesta del cerebro de ratones a los que se les restringió el sueño. Los resultados mostraron que la falta de sueño acentúa la rápida pérdida de funciones neurológicas.

Como ocurre con todas las células del cuerpo, las neuronas del cerebro se renuevan constantemente mediante dos tipos distintos de células gliliales, conocidas por ser el pegamento de nuestro sistema nervioso. Las unidades microgliliales eliminan a las viejas y desgastadas, y los astrocitos reducen las conexiones sinápticas innecesarias del cerebro para renovar y reestructurar la función neuronal, en un proceso conocido como fagocitosis, procedente del griego ‘devorar’.

Este proceso, que en última instancia impide que desarrollemos problemas neurológicos, se producen cuando dormimos. Sin embargo, ahora el estudio demuestra que esto también sucede si el cuerpo no se beneficia de la suficientes horas de sueño. Lejos de ser bueno, el cerebro comenzará a ‘devorar’ sin ningún orden células y conexiones que quizá sí sean necesarias y que se han relacionado con enfermedades como el Alzheimer y otras enfermedades degenerativas.

La investigación no se ha llevado a cabo sobre el cerebro humano, pero los científicos han puntualizado que el hecho de que las muertes por Alzheimer hayan aumentado en un 50% desde 1999, junto con los problemas que tiene el ser humano para desarrollar hábitos de sueño saludable, indican la necesidad de seguir estudiando el proceso de fagocitosis como causa de enfermedades degenerativas.

Empeñados en curar el Párkinson

Redacción TO

Foto: John Amis
AP

Este año el Día Mundial del Párkinson está dedicado al empeño por encontrar la cura para esta enfermedad neurológica, crónica e invalidante que sólo en España afecta a entre 87.000 y 396.000, según datos de la Fundación del Cerebro, aunque la Federación Española de Párkinson estima que el número de afectados gira en torno a 160.000 personas. Los investigadores animan a todos los ciudadanos a sumarse a la campaña #empeñadosporelPárkinson

Se cumplen ahora 200 años desde que el médico inglés James Parkinson publicó An essay on the shaking palsy, un ensayo en el que se describe por primera vez la parálisis agitante, enfermedad que hoy conocemos como Párkinson. La Organización Mundial de la Salud declaró en 1997, el 11 de abril, Día Mundial del Párkinson, coincidiendo con el aniversario del hallazgo del neurólogo británico en 1817. Desde entonces asociaciones de Párkinson de todo el mundo conmemoran este día con la celebración de actos públicos de interés general que pretenden difundir la realidad del Párkinson y sensibilizar a la sociedad en general.

Causas desconocidas

El Párkinson ocurre por la muerte de unas neuronas llamadas dopaminérgicas, que se encargan de producir un importante transmisor para la función motora como es la dopamina. Hasta ahí lo que se sabe. Las causas que provocan esta muerte y, por tanto, la enfermedad, siguen siendo un misterio para los investigadores que trabajan desde hace años por encontrar también una cura a esta patología que afecta al sistema nervioso central de las personas.

Lo que sí hay, y eso es muy alentador para los enfermos, son diferentes terapias y tratamientos para atenuar los síntomas y que están logrando mejorar la calidad de vida de quienes padecen esta enfermedad que no se manifiesta por igual en todos.

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Al actor Michael J. Fox le diagnosticaron la enfermedad en 1991 y desde entonces participa en foros sobre el Parkinson como en esta conferencia en Las Vegas en 2015 | Foto: Rick Wilking / REUTERS

Entre los síntomas frecuentes se encuentran el temblor en reposo, presente en cerca del 70% de los pacientes y que afecta principalmente a las extremidades superiores y en menor medida a las inferiores, a los labios, la lengua, etc. Otro síntoma es la lentitud de movimiento, que suele aparecer en las fases iniciales de la enfermedad y que afecta a actividades que exigen algún tipo de precisión como escribir o afeitarse, entre otras. La rigidez o aumento de tono muscular y los trastornos posturales, son otros síntomas que pueden alertar de la presencia de la enfermedad.
Además, hay una sintomatología secundaria a tener en cuenta como cambios en el tono de voz que se torna más débil, cambios en la cara que se vuelve menos expresiva, ansiedad, depresión y disminución de la libido; insomnio, fragmentación del sueño y sueños vividos, hormigueos, e incluso, dolor en alguna extremidad, estreñimiento y aumento de la sudación, alteraciones cutáneas como eczema seborreico, que afecta fundamentalmente la piel de la cara y el cuero cabelludo o disminución del sentido del olfato.

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Liftware Spoon es una cuchara que permite a los enfermos con temblores en las manos comer sin derramar los alimentos | Foto: Eric Risberg / AP

Demandas

Desde la Federación Española de Párkinson, se hace un llamamiento con motivo del Día Mundial de esta enfermedad a incentivar y promover la investigación ya que “es capital para mejorar los procesos de prevención, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad”. El problema, añaden los especialistas, es que la investigación es cada vez más difícil por la “escasez de recursos, la falta de organización y la recolección de datos”.
En este sentido, aseguran que el 98% de los profesionales “encuentra problemas para acceder a recursos para la investigación y entre el 40% y el 70% de los ensayos clínicos “se paralizan o se retrasan por falta de pacientes”.
La entidad denuncia también la ausencia de cifras concretas sobre la incidencia de la enfermedad ya que se trabaja con una horquilla que oscila entre los 160.000 y los 300.000 enfermos. Todos estos son aspectos que la federación considera esenciales para el objetivo final de la comunidad científica en España como es encontrar una cura para el Párkinson.

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Presentación de la campaña por el Día Mundial del Párkinson, en Madrid | Foto: Federación Española del Párkinson

Todo lo que creíamos saber sobre la memoria es falso

Redacción TO

Foto: ARND WIEGMANN
Reuters

A menudo lamentamos nuestra mala memoria cuando olvidamos la fecha de cumpleaños de nuestra pareja o dónde dejamos las llaves de casa la noche anterior. Sin embargo, la memoria no solo es el elemento que nos saca de apuros o nos mete en ellos, sino el recurso a través del cual cobramos conciencia sobre nosotros mismos. Porque los seres humanos construimos nuestra vida a partir de nuestros recuerdos.

Este es el motivo por el que un estudio realizado en Japón es tan importante; sienta las bases de una revolución sobre cuánto conocemos sobre el funcionamiento de nuestra mente.

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El cerebro es el órgano humano del que se poseen menos certezas. | Foto: Jens Meyer/AP Photo

En la actualidad sabemos que nuestro cerebro se divide por áreas y que cada una de ellas cumple con una función, como el almacenamiento de información. Y partiendo de este punto caminamos entre incertezas. Hasta la publicación de este estudio, creíamos que era el hipocampo el encargado de la memoria a corto plazo, mientras que de la corteza prefrontal dependía la memoria a largo plazo. Esta tesis se dio por válida después de que en 1953 una operación de lobotomía para curar la epilepsia de un paciente llamado Henry Molaison tuviera como efecto colateral una incapacidad para retener nuevas informaciones, aun manteniendo intactas las adquiridas tiempo atrás. La explicación que dieron los científicos fue que el hipocampo del paciente se vio dañado por la operación, pero que el córtex prefrontal seguía indemne y que esa era la razón por la que solo se había alterado la capacidad para memorizar datos nuevos.

Durante más de medio siglo, los expertos creyeron que los recuerdos inmediatos se transferían desde el hipocampo hasta la corteza prefrontal y que era ahí donde se almacenaban. Ahora, una investigación del Instituto Riken, en Tokio, en colaboración con el MIT, ha encontrado pruebas suficientes como para poner en entredicho esta teoría.

Las conclusiones del estudio, publicadas en la revista Science, se han confirmado en las pruebas con ratones y se espera que puedan trasladarse a otros mamíferos, incluidos los seres humanos.

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Los descubrimientos que acaban de revelarse pueden cambiar nuestra concepción del cerebro humano. | Foto: Edgard Garrido/Reuters

De hecho, este mismo equipo de investigadores fue capaz de identificar en 2012 neuronas involucradas en el almacenamiento de recuerdos concretos. Una vez hallaron estas células, crearon un mapa con los circuitos que se activaban al recordar. En otro estudio, más moderno, los científicos experimentaron una técnica con personas mayores, ya octogenarias, en la que estimulaban neuronas concretas para observar las áreas del cerebro que se activaban al hacerlo.

En esta ocasión, los científicos liderados por Takashi Kitamura han demostrado en ratones que los circuitos de la memoria transcurren simultáneamente en el hipocampo y en la corteza prefrontal.

Algunos científicos, como Kitamura, aseguran que esta investigación confirma la teoría de la conciencia de orden superior

Este hallazgo podría ser fundamental para el tratamiento de enfermedades relacionadas con la memoria. Además, en términos potenciales, podría cambiar incluso nuestra idea de cómo funciona el cerebro humano. De acuerdo con algunos expertos, entre los que se encuentra Kitamura, el estudio confirma la teoría de la conciencia de orden superior. Según ésta, los humanos son conscientes de sus experiencias cuando un estado mental superior hace una representación de las mismas.

Existe un ejemplo que ilustra bien esta idea. Si pierdes un reloj que te ha regalado un familiar, te sientes mal en el momento mismo de la pérdida. Sin embargo, con el paso del tiempo, vas olvidando ese dolor. Hasta que llega un día en el que te sucede algo que te conduce de nuevo hasta ese recuerdo y vuelves a sentirte mal. La conciencia de esa pérdida es el pensamiento de orden superior. Parece un asunto complejo, pero es de una importancia capital. Se trata de descubrir cómo funciona nuestra mente, la región más misteriosa de nuestro cuerpo.

Algunos pájaros tienen más neuronas que los primates

Foto: VASILY FEDOSENKO

Los científicos de la Academia Estadounidense de Ciencias han publicado un estudio que afirma que a pesar de tener un pequeño cerebro, ciertos pájaros poseen una gran capacidad cognitiva, pues cuentan con más neuronas que los mamíferos, incluyendo a los primates, de igual masa cerebral.

Según la publicación, los loros y los cuervos mostraron tener capacidades cerebrales comparables a las de los primates, por lo que pueden fabricar utensilios y usarlos para tomar comida o resolver otros problemas. También se reconocen en un espejo y anticipan sus futuras necesidades, una ventaja que se creía posible solo en monos. “Los pájaros, particularmente los que cantan, tienen un gran número de neuronas en el palio, la parte del cerebro correspondiente a la corteza cerebral que es importante para funciones superiores como planificar el futuro. Esto explica por qué muestran niveles de inteligencia tan complejos”, ha afirmado Suzana Herculano-Houzel, profesora de neurociencias de la universidad estadounidense de Vanderbilt y principal autora del estudio.

Descubierto el secreto del animal que no siente dolor

Foto: WADE PAYNE

Un estudio publicado en la revista especializada Cell  ha dado a conocer el secreto de uno de los animales más curiosos del planeta. El Heterocephalus glaber, conocido como ratopín rasurado o rata topo desnuda, es insensible al dolor, no sufre ante quemaduras provocadas por ácido y parece inmune al cáncer. La investigación llevada a cabo por los científicos del Centro de Medicina Molecular de Berlín parecen haber encontrado la razón de su singularidad.

El ratopín rasurado puede llegar a vivir hasta 32 años, 10 veces más que un ratón común, y es el único mamífero que se organiza en colonias subterráneas como las hormigas. Según informa la revista Physesta nueva investigación apunta a que este animal ha evolucionado de tal forma que presenta una inmunidad al dolor única en el reino animal. El secreto reside en un receptor conocido como TrkA, que en su caso impide la activación de las neuronas sensoriales que envían señales de dolor al cerebro. Los investigadores han comparado la secuencia del gen TrkA del ratopín con el de otros 26 mamíferos y han demostrado que hay una diferencia de hasta tres unidades básicas de ADN. Es en esta diferencia donde radica su singular inmunidad al dolor del ratopín, y el motivo por el que no parece sufrir ante las quemaduras o inflamaciones.

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