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4 razones por las que Mad Men es una obra maestra como ninguna otra serie

Nerea Dolara

Hace diez años se estrenó la serie que marcaría un antes y un después para muchos espectadores y críticos. Aún nadie ha podido compararse, la historia de Don Draper y compañía no se parece a ninguna otra.

Hace diez años llegó a la televisión una serie que desde su primer episodio dejó claro que no sería como ninguna otra. Y una década después, incluso en los tiempos de Peek TV, el panorama de shows prueba que no lo era. Nada, nada, se parece a Mad Men. La serie de Matthew Weiner sobre hombres, y mujeres, del mundo publicitario a comienzos de los sesenta en Nueva York se convirtió desde sus inicios en algo más que una historia. Su narrativa, casi literaria en su insistencia en no deletrear hechos o emociones al espectador, sus atormentados personajes, su retrato de un mundo pasado que servía de espejo a las angustias existenciales del hombre, y la mujer, de hoy… Mad Men, desde su capítulo piloto, dejaba claro que pasaría a la historia como algo que no sólo era televisión, sino algo más parecido a la próxima “gran novela americana”.

Cuando Matthew Weiner, que había estado en el equipo de guionistas de Los Soprano (puesto que se ganó, de hecho, cuando David Chase se leyó su guión de Mad Men), le ofreció la serie a HBO el canal se negó educadamente. No fue el único. A nadie le convencía una serie en la que, aparentemente, no pasaba nada. Hasta que llegó AMC. El canal de cable básico estaba buscando entrar en el juego de la producción de series y Mad Men se acercaba a la estética y el tipo de cine que solían emitir. Y así llegó la historia de Don Draper a las pantallas.

Mad Men marcó la televisión y posiblemente otros muchos ámbitos narrativos. ¿Por qué? Aquí cuatro, de muchas, razones. (Y por si aún es necesario, aunque haga diez años de su estreno, SPOILER ALERT).

PEGGY MAD MEN
Don Depre (no, no es un error de leyenda) | Foto via Mad Men Wiki Fandom

No pasaba nada

Esto no es del todo cierto. Don no es quien dice ser y desde la primera temporada esto pesa sobre él. Su hermano se suicida, por ejemplo, pero luego, cuando su secreto es revelado a sus jefes la reacción es casi inexistente. Peggy tiene un hijo y lo da en adopción porque no quiere sacrificar la vida profesional y la libertad que ha logrado. Hay amoríos, divorcios, despidos, conspiraciones… Por dios alguien pierde un pie gracias a una cortadora de césped en una fiesta de la oficina. Pero en la realidad la acción de Mad Men no estaba fuera de sus personajes sino en ellos. La serie funcionaba como la vida en su sentido más amplio, pero también el más terrenal. Nada era especialmente dramático o excesivo, las vidas de estas personas eran básicamente normales para su época. Y el problema real, la acción, el desarrollo provino siempre de los conflictos internos de los hombres y mujeres de esa oficina. Sus sueños, sus intentos de cambio, sus fracasos…no pasaba nada en el exterior, porque en el interior pasaba demasiado.

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Don y Roger de fiesta en un diner | Foto via Mad Men Wiki Fandom

Los personajes

Don, Peggy, Roger, Pete, Joan, Betty… quien haya visto esta serie recuerda estos nombres con aprecio. Y otros muchos. Seres tridimensionales y complejos, estos personajes son el corazón de la narrativa que Weiner siempre quiso contar. El cambio interior, la lucha existencial por encontrar sentido. Cada uno vive viajes muy diferentes, satisfactorios o frustrantes, pero completos, ricos, llenos. Los hombres, por lo menos la mayoría de ellos, intenta siempre cambiar su situación para tapar el vacío que sienten. Pero nunca cambian realmente. Las mujeres, oprimidas en tiempos en que las salidas son el matrimonio o un trabajo de secretaria, viven historias de lucha, de crecimiento, de logro. Son vertientes inversas, casi como si la llegada de ellas signifique la caída de ellos. Y esto, aunque no sea así realmente también lo es. ¿Cómo? Explicación abajo…

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Los inconfundibles años sesenta | Foto via Mad Men Wiki Fandom

La época

Los principios de los sesenta en Estados Unidos, y en muchas partes del mundo, fueron el comienzo de un cambio radical que acabaría con un cierto modo de vida. Es por eso que en cierta manera la subida de las mujeres, de esas secretarias y amas de casa que se convierten en profesionales con las que competir y en mujeres con las que discutir ideas, significan una cierta caída para estos hombres blancos, heterosexuales y ricos que lo han tenido todo y que no han tenido nunca que pelear por ello. Esta década significa un quiebre, el fin del tiempo en que esos hombres tenían todo el poder (cierto que aún son quienes tienen más ventajas, pero nunca como en ese tiempo en que el mundo era suyo). Es un momento turbulento, confuso, rebelde y revolucionario y eso, todo eso, se ve fuera y dentro de los propios personajes. A su alrededor y en su fuero interno. Y otra ventaja de la época: la nostalgia. El vestuario, el diseño de producción, pequeños guiños al presente -diciendo: miren cómo ha cambiado todo- como que la gente fume embarazada o que se beban martinis a las 10 de la mañana… los sesenta son un tiempo preciosista lleno de color e intentos de modernidad. Y es en este momento, entre gente con trajes impolutos y mujeres con peinados inamovibles, que el terremoto interior de los personajes sucede. Una genial contradicción.

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Peggy evoluciona hasta convertise en co-protagonista | Foto via Mad Men Wiki Fandom

La narrativa

Los episodios de Mad Men funcionan por sí mismos (hay muchos que podrían ser mediometrajes independientes) y funcionan como partes de una temporada que siempre llega a una conclusión interesante y lógica, pero nunca predecible. Weiner y sus escritores se las arreglaron siempre para tomar decisiones arriesgadas e impredecibles, pero siempre coherentes. Y no se hable ya del subtexto. Sí, hay series con subtexto, las mejores lo tienen, lo necesitan. Pero Mad Men está en otra liga. Mad Men tiene capas y capas de subtexto. Más superficiales, y muchísimo más profundas. Todas calculadas, todas lógicas, todas moviendo los hilos de la historia. Un rompecabezas tridimensional que nadie ha logrado imitar.

Las razones podrían seguir eternamente. Para todo el que la haya visto Mad Men es de esas series sobre las que se puede hablar sin descanso, siempre encontrando ángulos nuevos. Peggy como verdadera co-protagonista e historia de triunfo versus un Don siempre carcomido por su propio vacío, la inclusión –de forma excelente- de momentos históricos relevantes en la historia, la publicidad, que realmente era buena…. se puede seguir y seguir, como el famoso carrusel de Don, pero la conclusión es simple. Mad Men es una obra maestra.

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¿A quiénes olvidaron los Globos de Oro?

Nerea Dolara

Foto: The Big Sick
Lionsgate

Se anunciaron las nominaciones (sólo hablamos de cine) y muchos de los favoritos del Óscar han quedado fuera. ¿Qué pasó?

Con la llegada de las nominaciones a los Globos de Oro de 2018 ya está encaminado el obsesivo momento en que estaremos viendo y leyendo referencias sobre las mismas películas y actores/actrices hasta la llegada del Óscar. En el anuncio de los premios que otorga la prensa extranjera -un grupo de menos de 100 que nadie conoce con seguridad- hubo algunas sorpresas pero los sospechosos siguen siendo los habituales… o lo serán hasta principios del año que viene cuando compitan por el Óscar.

Primero las sorpresas: Greta Gerwig no fue nominada en la categoría de dirección. Lady Bird, su debut detrás de la cámara que ha roto récords de críticas positivas según Rotten Tomatoes, es casi una apuesta segura cuando se habla de las postulaciones de la Academia. Y no sólo se trata de que su película sea excelente, sino de que es mujer y en un tiempo en que los escándalos de acoso sexual pululan en Hollywood es muy probable que la Academia, que sólo ha premiado a una mujer en Dirección (Kathryn Bigelow) y ha nominado sólo a cuatro en toda su historia, quiera no sólo reconocer el talento de Gerwig sino quedar bien con sus miembros fingiendo haber avanzado en sus retrógrados métodos.

Otro ausente en la categoría es Luca Guadagnino (Call Me By Your Name) cuya historia de amor homosexual no sólo tiene enamorada a la crítica sino a los premios que ya se han otorgado en esta temporada. Y para sorpresa general tampoco se nominó a Paul Thomas Anderson que estrena Phantom Thread, la que será la última película de Daniel Day-Lewis.

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Fotograma Call Me By Your Name | Imagen: IMDB

¿Quiénes entraron?

Steven Spielberg por The Post; Christopher Nolan por Dunkirk; Martin McDonagh por Three Billboards Outside of Ebing, Missouri; Guillermo Del Toro por The Shape of Water y Ridley Scott por All the Money in the World.

Si alguien se pregunta qué película es esa de Scott que no recuerdan es porque aún no se ha estrenado, de hecho sólo la han visto los miembros de la prensa extranjera que deciden los Globos de Oro… ni siquiera la han visto los demás periodistas de la fuente o miembros de la Academia. Pero para dar una referencia (no necesariamente buena) esta es la película en que se decidió reemplazar por completo a Kevin Spacey, tras sus escándalos de acoso sexual, por Christopher Plummer sin cambiar la fecha de estreno.

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Fotograma de The Shape Of Water | Imagen: IMDB

Del Toro, por su lado, puede estar muy orgulloso porque The Shape Of Water, que ya se ganó mucho aprecio en los premios otorgados por la crítica en varias ciudades americanas y que tiene ya el León de Oro de Venecia, es la más nominada en los Globos de Oro, con siete candidaturas.

Otros que no vieron reconocido su trabajo, y que casi de seguro competirán por un Óscar, son Jordan Peele por Get Out (a quien también excluyeron en la carrera por Mejor Director) y James Ivory por Call Me By Your Name, en las categorías de Guión Original y Adaptado, respectivamente. Aaron Sorkin, por Molly’s Game, de seguro se llevó uno de sus espacios porque los demás competidores están previstos como posibles competidores por el Óscar.

Y The Big Sick, esa gran comedia que enamoró a audiencias y críticos, no recibió nada, ni una mención ni un recuerdo. La rom-com se estrenó hace, tal vez, demasiado pero era de esperar que por lo menos recibiera una nominación a Mejor Guión o a Mejor Comedia (los Globos separan los nominados por género). Pero nada.

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Fotograma de Big Sick | Imagen: IMDB

Estas omisiones podrían considerarse sólo temas de gusto, pero también podrían mirarse como una resistencia de los Globos de Oro a renovarse o apostar por nuevos talentos. Este grupo es conocido por arriesgarse cuando se trata de televisión (Gina Rodríguez por Jane The Virgin, Rachel Bloom por Crazy Ex-Girlfriend, Mozart in the Jungle y este año la excelente The Marvelous Mrs. Maisel) pero en cine es también conocido por ser conservador y tener sus favoritos (Emma Stone está nominada, por ejemplo… y Sorkin igual). Y al parecer nada ha cambiado. Esperemos que en la Academia, que ha hecho un esfuerzo en los últimos dos años por diversificar a sus miembros, las cosas se remuevan un poco.

Lo demás es más o menos estándar: Saoirse Ronan (Lady Bird) y Meryl Streep (The Post) tienen nominaciones -y grandes posibilidades en el Óscar-; Laurie Metcalf (Lady Bird) sigue siendo la favorita en la categoría de Actriz Secundaria; Gary Oldman (The Darkest Hour) tiene un fuerte competidor en Daniel Day-Lewis (The Phantom Thread) para Mejor Actor; y Willem Dafoe (The Florida Project) probablemente triunfe como Actor Secundario.  

Comienza la carrera y ya no ha marcha atrás. Es tiempo de hacerse a la idea de que durante meses estas películas estarán en los cines, los periódicos, la televisión y los medios online. Y es hora de verlas (las que se pueda) para juzgar si la prensa extranjera (y luego la Academia) realmente sabe lo que está haciendo.

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5 series para ver mientras esperas el estreno de Black Mirror

Nerea Dolara

Foto: Netflix
Netflix

La cuarta temporada de Black Mirror se estrena el 29 de diciembre y los trailers nos tienen ansiosos. Para calmar las ganas te recomendamos cinco series con toques similares y muy buenas.

A finales de este mes llega, por fin, la cuarta temporada de Black Mirror. Netflix se ha encargado de generar enormes expectativas con trailers para cada episodio de la nueva entrega de la serie más deprimente y terrorífica del panorama televisivo. Y sí, la espera se ha hecho larga y es por eso que vamos a recomendar una lista de series que pueden matar el síndrome de abstinencia de Black Mirror mientras llegan los nuevos episodios.

Humans

Otra con influencia británica y con seres de inteligencia artificial. Aquí estamos también en el futuro, en un mundo en que robots muy avanzados, y de apariencia humana, comparten la vida rutinaria con las personas como personal de servicio o mano de obra. Como es imaginable, esto no va en una dirección idílica de convivencia y amor. No. Oscura y capaz de dar unos escalofríos parecidos a los de Black Mirror por su mirada realista a un cercano futuro tecnológico, Humans es de esas series que más gente debería conocer.

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Utopia emitida por Channel 4 en Gran Bretaña | Imagen: IMDB

Utopía

También británica, también oscura. En esta serie cinco desconocidos se ven involucrados en algo mayor que ellos cuando se encuentran con un manuscrito original de la secuela de una novela gráfica. ¿Por qué debería ser eso un problema? Porque se rumorea que las páginas de The Utopia Experiments predicen las mayores catástrofes humanas y una organización muy poderosa no está muy alegre de que personas normales tengan esto en sus manos. Intensa y perturbadora, la serie es un buen remedio para los que extrañan las tramas sombrías de Black Mirror.

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Imagen promocional de Orphan Black | Imagen: IMDB

Orphan Black

Sí, los británicos están metidos de lleno en el tema de la ciencia ficción perturbadora. En el caso de esta serie la ciencia proviene de un experimento llevado a cabo por una gran compañía que resultó en varios clones femeninos, que no tenían idea de que lo eran hasta que lo descubren ya siendo adultas. Las hermanas, todas diferentes (interpretadas con una maestría como pocas por Tatiana Maslani), están centradas en descubrir sus orígenes y en evitar que la corporación que las creo controle más sus vidas. Suspenso, acción y personajes a los que se quiere con sorprendente rapidez. Una serie que merece la pena.

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Fotograma de Westworld | Imagen: HBO

Westworld

Tiene sólo una temporada, pero la segunda está por llegar. El show que HBO espera que sea su nuevo Juego de Tronos revisa una premisa típica de la ciencia ficción: ¿qué pasa si seres con inteligencia artificial toman conciencia o sienten? En Westworld los avanzados robots son parte de un enorme parque temático que se desarrolla en el viejo Oeste y existen exclusivamente para satisfacer las necesidades de los humanos visitantes… y si esas necesidades implican violar, torturar y matar importa poco. Pero en el proceso varios de los personajes del parque comienzan a despertar y a revivir sus terribles traumas… humanos, teman, las consecuencias de sus actos han llegado en forma de criaturas capaces de mucho y llenas de ira.

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Mr. Robot es una serie de televisión americana creada por Sam Esmail | Imagen: IMDB

Mr. Robot

Aquí no hay inteligencia artificial, aunque la palabra robot esté en el nombre. Esto va de conspiraciones y de grandes malvados y de cómo los seres humanos somos bastante malos como especie. Un hacker, una gran corporación y monólogos interiores de un protagonista claramente desequilibrado hacen de Mr. Robot un drama/thriller muy interesante. Y si además te gustan los giros inesperados esta serie es la tuya.

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Elisabeth Moss es protagonista de otra serie y deberías verla

Nerea Dolara

Foto: IMDB
IMDB
Top of the Lake, sus dos primeras temporadas, llegan a HBO este diciembre. El thriller policial es una muestra de que Moss se merece su estatus como la actriz del momento y es también un buen análisis del comportamiento tóxico masculino y la misoginia.

En 2013 la primera temporada de Top of the Lake se estrenó -siendo la primera serie en abrirse paso en un festival de cine- en Sundance. No era tan extraño si se tomaba en cuenta su pedigrí: dirigida por Jane Campion y con reparto que incluía a Jodie Foster, a Peter Mullan y a Elisabeth Moss. En ese momento, Moss sólo era conocida por su impresionante rol en Mad Men (que se puede ver en Netflix  y en HBO actualmente) y no era aún la it girl del audiovisual que es actualmente. Pero como la protagonista de este drama policial probó que su rango era amplio y que debía, como sucedió luego, tener mucho más trabajo del que le habían dado hasta el momento. Este año la segunda temporada de la serie, con Moss, Nicole Kidman y Gwendoline Christie, llegó para ser recibida con peores críticas… aunque ninguna para Moss.

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Elisabeth Moss en Top of the lake | Imagen: IMDB

La actriz se ha convertido en el rostro del año con The Handmaid’s Tale y la película The Square, que ganó en Cannes. Y Top of the Lake es un buen lugar donde explorar sus talentos. Ambas temporadas estarán disponibles en HBO este 31 de diciembre, lo que permite despedir el año con un atracón de Moss.

La primera temporada de la serie se desarrolla en un recóndito pueblo de Nueva Zelanda, un lugar habitado por gente distante y casi cavernaria. Están aislados, rodeados de paisajes y de poca civilización, y el resultado en muchos de sus hombres es el de convertirse en machos territoriales y agresivos. El personaje de Moss, una detective que trabaja en Australia y que es originaria del pueblo, vuelve cuando una adolescente embarazada desaparece. La serie es sorprendentemente perfecta para este año, lleno de reivindicaciones feministas y condenas a las actitudes tóxicas masculinas. Una fábula dura y difícil de ver, pero también llena de suspenso y buenas actuaciones.

Otro personaje importante es el entorno. Misterioso, amplio, salvaje, el pueblo ficticio y su naturaleza oprimen más que liberan y ofrecen una oportunidad para valorar el ojo de cineasta que tiene Campion (que ya lo dejó claro con El piano).

La serie es un buen thriller, la trama, compleja y llena de detalles, se resuelve satisfactoriamente (lo que no pasa con tantas series de este tipo… sí hablo de ti Borgen, o de ti The Killing) y las actuaciones son magistrales, lo que no es difícil si se toma en cuenta que además de Moss están Jodie Foster como una líder feminista de un grupo de mujeres que vive en contenedores en la pradera, aisladas de la tóxica masculinidad del pueblo, o Peter Mullan (Trainspotting, Braveheart), un dañino pater familia lleno de desprecio e ira.

La segunda temporada no fue tan bien valorada y en parte puede deberse a que la primera vez Campion trabajó en la serie sin presiones o alboroto crítico. Esta vez hubo alfombras rojas, reportajes y expectativas… recuerda al fenómeno de True Detective. En China Girl, el subtítulo de la segunda entrega, Moss vuelve, pero la historia y la revisión de la misoginia como problema pierden sutileza y por ende pierden su valor como comentario social. La historia se desarrolla esta vez en Sidney, una ciudad enorme y en que el comportamiento masculino sigue siendo tóxico, pero ya a unos niveles que son menos creíbles (eso sin dejar de tomar nota sobre todos los casos de acoso que últimamente aparecen en entornos “urbanos y educados”). Igualmente, vale la pena volver a ver Moss como Robin. Su conflicto interior con respecto al machismo y su propia feminidad es siempre algo que merece la pena ver.

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Elisabeth Moss y Gwendoline Christie en la última temporada de Top of the lake | Imagen: IMDB

Para los fans de Moss también está la opción de ver The Square, película ganadora de la Palma de Oro en que la actriz interpreta a una periodista en una historia que gira en torno a la inauguración de una instalación de arte en un museo y todos los problemas que se suceden.

A pocos meses de iniciado el año, en abril, llegará la segunda temporada de The Handmaid’s Tale. La serie, sobre una sociedad arcaica que esclaviza a sus mujeres, se convirtió en fenómeno este año, ganó varios Emmy y le va a otorgar, casi de seguro, un Globo de Oro a Moss.

Moss se ha convertido en la chica que tener en cuenta, la actriz del momento. Y revisar su trabajo en Top of the Lake es descubrir que, antes de ser Offred, ya era una estrella en construcción, sólo que nadie se había dado cuenta.

Continúa leyendo: ¿Es buena idea hacer una serie de 'El señor los anillos'? Probablemente no

¿Es buena idea hacer una serie de 'El señor los anillos'? Probablemente no

Nerea Dolara

Foto: Fotograma de Lord of The Rings
New Line Cinema

Amazon anunció una serie sobre los tiempos previos a la trilogía de J.R.R. Tolkien. No son los primeros en intentar utilizar contenidos de éxito para ganar más dinero. ¿Funciona la táctica? La mayoría de las veces… no.

Hace sólo unos días Amazon anunció que producirá una nueva serie, una precuela de ‘El señor de los anillos’. Las películas, estrenadas a principios de los 2000, no sólo fueron de las franquicias de cine que inauguraron el mundo de las interminables secuelas que se vive actualmente, sino que lo hicieron bien… tan bien que su última entrega rompió un récord en los Premios de la Academia: de 11 nominaciones se llevó 11 Oscars.

¿Por qué entonces hacer más? ¿Por qué remover aguas pacíficas que triunfaron con una de las mejores adaptaciones de fantasía del cine contemporáneo? Sí, si se piensa eso ya se hizo. Un avaricioso Peter Jackson y su productora (no hay otra forma de explicarlo, ‘El Hobbit’ tiene menos de 200 páginas) decidió extender el libro previo a la trilogía en su propia trilogía, una innecesaria narración de nueve horas sobre la simple aventura de Bilbo y su primer encuentro con el anillo. Y aunque ganó dinero, ‘El Hobbit’ probó que no todo lo que se basa en materiales con fanáticos férreos es válido (incluso cuando proviene de un material previo y no de anotaciones como lo haría la nueva serie).

¿Es buena idea hacer una precuela de El señor los anillos? Probablemente no 3
Bilbo tuvo una aventura antes de El señor de los anillos. ¿Requería tres películas de tres horas para ser contada? No, pero si lo necesitaban los bolsillos de quienes produjeron su adaptación.

¿Cuál es la obsesión de televisión y cine con revisar cada momento pasado o futuro que rodea a las historias ya contadas? La respuesta podría ser simple: falta de imaginación. Recurrir a mundos ya construidos y a personajes ya conocidos (o sus antepasados/descendientes) garantiza que el público conecte de inmediato (o que se indignen sin remedio) y que el éxito pueda suponerse… más que si se trata de un producto nuevo. En el caso de la serie de ‘El señor de los anillos’ pesa también el fenómeno de Juego de tronos: épica, fantasía y un mundo ficticio lleno de aventura han probado ser un imán de audiencia. El problema es que el mundo de Tolkien no es el de Martin. En la Tierra Media la fábula es más clara y la bondad y la maldad se detectan a distancia. Donde Martin cuenta la historia humana con toques de fantasía (se podría discutir que últimamente la serie dejó de cumplir con esa norma y optó por simplificar a sus personajes y tramas), Tolkien escribe una épica fantástica a la antigua: con héroes y villanos claros. Conociendo la predilección por la oscuridad que se adueña de cine y televisión, ver una versión tenebrosa y cruel de la Tierra Media (que no suceda sólo en Mordor) sería no sólo frustrante, sino repetitivo y estaría en contra de su historia original.

Otro problema surge cuando se piensa que los autores originales de estas historias optaron por contar un momento específico por una razón. ¿Es necesario conocer todo el pasado y todo el futuro de cada relato que guste a las audiencias? ¿Ya no existe The End? Al parecer no, y tampoco el érase una vez. El mundo audiovisual de hoy está tan desesperado por éxitos asegurados que se aferra todos lo que pueda, sin pensar en que los creadores originales probablemente no contaron los tiempos que pretenden relatar porque no pensaban que tenían peso o valor narrativo. Eso, sí, puede discutirse. Todo puede ser contado siempre que se busque una manera interesante de hacerlo. Pero ¿es necesario contar todo, todo el tiempo?

La televisión y el cine han tenido historias de éxito con precuelas que parecían ser sólo espejismos con los que ganar dinero. Esas series y películas han ganado dinero, sí, pero también han probado su calidad con creces. Better Call Saul, por ejemplo, se subió al fenómeno crítico y de audiencia que fue Breaking Bad, pero sus logros tras varios años al aire son propios: excelente trama, excelentes actuaciones… un drama premiado y que se merece el amor que recibe.

Lo mismo se puede decir de Hannibal. El show optó por revisar los años en que el agente Will Graham trabajó junto a Hannibal Lecter sin darse cuenta de que era un asesino en serie caníbal, trozo de trama que la película Red Dragon aborda muy superficialmente. El resultado fue una serie que muchos llamaron una obra de arte, no sólo por sus interpretaciones sino por su particular dirección.

¿Es buena idea hacer una precuela de El señor los anillos? Probablemente no
Rogue One es la mejor de las nuevas películas de Star Wars y la única buena precuela de la saga…

En el cine dos ejemplos recientes también dejan claro que inventarse precuelas puede funcionar, y muy bien. Rogue One explicó cómo la Resistencia, en La guerra de las galaxias, logró detectar el fallo de diseño de la primera Estrella de la Muerte (y respondió la duda de todos los espectadores: ¿Cómo es que era tan fácil acabar con este diseño maligno? ¿La construyó el peor arquitecto galáctico de la historia?). Su trama, su diseño de personajes, su cohesión la hicieron la mejor de las nuevas películas de la saga. Lo mismo pasa con la trilogía que precede El planeta de los simios. Calificada como shakesperiana y lugar de grandiosas actuaciones de intérpretes con motion capture (incluido el grandioso Andy Serkis: Gollum, King Kong), la trilogía explica la llegada de los simios al poder.

¿Es buena idea hacer una serie de El señor los anillos? Probablemente no
Carrie Bradshaw no se merecía esto, menos mal que no duró mucho.

El camino al infierno, sin embargo, está lleno de buenas intenciones. Los anteriores se salvaron del fuego gracias a su calidad, pero ardiendo están muchos más intentos de precuelas que han fracasado estrepitosamente. Young Sheldon acaba de estrenarse, cuenta la infancia de Sheldon Cooper de The Big Bag Theory, y aunque la crítica es diversa, lo que sí que da claro es que hay un verdadero problema: el tono, más humano, más duro, choca con el Sheldon adulto y será difícil dar con una respuesta satisfactoria que una ambos. The Carrie Diaries, otro intento descarado de aprovechar nostalgia y antiguos espectadores, no duró mucho… y con razón. Uno que aún vive es Fear the Walking Dead: que pretendía contar cómo sucedió el apocalipsis zombie que viven los personajes de The Walking Dead, pero que realmente se ha convertido en una copia, mala copia, del original… y poco más.

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Jar Jar Binks existe gracias a la precuelas de Star Wars, ¿qué podría ser peor?

En el cine la lista es mayor y más deprimente, pero sólo hay que mencionar un ejemplo para dejar claro que las precuelas pueden ser no sólo malas sino frustrantes: la segunda trilogía de La guerra de las galaxias. Ya no sólo se trata de malos guiones, cursilismo o malas actuaciones… es que hasta crearon al infame ‘Jar Jar Binks’. ¿Otro ejemplo? La mediocre Oz: The Great and Powerful, que pretendió contar la historia previa al clásico que es El mago de Oz y terminó siendo una mezcla de excesivos efectos especiales, histrionismo, otra mediocre actuación de James Franco y mala historia.

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Si conocer la historia de El Mago de Oz era esto… preferíamos la ignorancia

Sí, la verdad es que saber si la precuela de ‘El señor de los anillos’ será mala o buena no es posible. Sí, los herederos de Tolkien dieron su permiso; sí se podría buscar a los/las mejores guionistas para el trabajo, pero también hay que tomar en cuenta que el mismo escritor obvió contar los años previos a su trilogía (a menos que se cuente ‘El Hobbit’… porque ‘El Silmarilion’ es mucho anterior) y que en la era del Peak TV una serie sobrevive sólo si es genial.

En resumen, se puede ver el contexto y los indicios, los que dan otros intentos anteriores, no son los mejores. Menos si se piensa que ahí afuera, en todo el mundo, hay miles de fans aferrados a sus queridos personajes y a su querida Tierra Media. El riesgo es enorme.

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