Bibiana Badenes, fisioterapeuta: «Si siempre estás cansado, estos sencillos microcambios te devolverán la vitalidad»
Frente a la cultura de la autoexigencia y el control, la experta cuidarnos escuchando al cuerpo

El cansancio es uno se los signos más comunes. | Freepik
Enero llega cada año cargado de buenos propósitos en lo que a salud se refiere, como tener más disciplina, más control y hacer más sacrificios. Pero todo son órdenes, como si el cuerpo fuera una máquina defectuosa que necesita ser corregida cada 1 de enero. Frente a este planteamiento tan generalizado, la especialista en movimiento consciente y bienestar integral Bibiana Badenes, fisioterapeuta experta en inteligencia corporal, propone empezar 2026 desde otro lugar: uno que prioriza la vitalidad, la escucha interna y una relación menos violenta con el propio cuerpo.
Más allá de los discursos basados en la autoexigencia, el castigo o la productividad extrema, Badenes plantea un enfoque que cuestiona la lógica dominante: dejar de intentar domesticar el cuerpo para empezar a escucharlo. «Un cuerpo que protesta no es un cuerpo débil. Es un cuerpo que todavía está vivo», afirma.
Las señales que te manda el cuerpo
Fatiga persistente, dolor, contracturas, ansiedad, insomnio, inflamación o apatía. Para Badenes, estos síntomas no indican fracaso personal, sino señales claras de un sistema nervioso desbordado. «El cuerpo dice ‘no’ cuando la vida que llevamos no es sostenible para quien la habita», explica.

La ciencia respalda esta lectura. Investigaciones en neurociencia y psiconeuroinmunología han demostrado que la exposición prolongada al estrés sin espacios de regulación altera el sistema nervioso autónomo y se asocia a dolor crónico, trastornos del sueño y estados inflamatorios. Un artículo de referencia publicado en Nature Reviews Neuroscience subraya el papel central de la interocepción —la capacidad de percibir las señales internas del cuerpo— en la regulación emocional y la salud global
Ignorar de forma sistemática esas señales internas no fortalece al organismo, sino que lo debilita.
«Un cuerpo vital no es el que aguanta más, sino el que puede regularse»
Según Badenes, la vitalidad no surge del esfuerzo constante ni de la autoexigencia sostenida. «Un cuerpo vital no es el que aguanta más, sino el que puede sentir, regularse y responder», sostiene.
Esta idea conecta con estudios recientes sobre autorregulación y energía. Investigaciones del Karolinska Institute y de la Harvard Medical School muestran que prácticas que mejoran la conciencia corporal —como la respiración lenta, el movimiento consciente o las pausas regulares— reducen el estrés y mejoran la percepción subjetiva de energía y bienestar.
Así, como apunta la experta, la energía no se fuerza, sino que se cultiva. Y empieza atendiendo a señales mínimas que solemos ignorar, como la tensión en la mandíbula, el suspiro contenido, la necesidad de moverse o el cansancio real. Cuando esas señales se escuchan, el cuerpo deja de ser un objeto que se usa y vuelve a ser un sujeto que participa.
Pequeños gestos para devolver la vitalidad al sistema
En la sociedad actual hay cuerpos que no encajan en un ritmo impuesto de productividad constante, que no toleran la prisa, que no prosperan bajo amenaza o que no funcionan bien en entornos hostiles. Para Badenes, esos cuerpos no están rotos, sino que «están diciendo la verdad». «Un cuerpo ‘indomable’ es aquel que se mueve cuando lo necesita, descansa cuando lo pide y cambia cuando lo requiere. Eso, hoy, es profundamente revolucionario», afirma.
Desde esta perspectiva, Badenes propone pequeños gestos cotidianos para devolver la vitalidad al sistema, como no forzar un entrenamiento cuando hay agotamiento real, levantarse de la silla con frecuencia, permitirse decir «hoy no», respirar más despacio, dormir cuando aparece el sueño o moverse sin un objetivo productivo.

Este tipo de microajustes tienen, además, respaldo científico. Estudios sobre pausas activas y movimiento espontáneo indican mejoras en circulación, concentración y regulación del estrés, incluso con intervenciones breves. «La vitalidad es un subproducto de la coherencia interna», explica.
Tres consejos clave para empezar hoy
Frente a la cultura del sacrificio, Badenes defiende que el sistema nervioso se regula mejor a través del placer que de la disciplina rígida: movimiento disfrutado, descanso sin culpa, contacto que nutre y respiración amplia. «Un cuerpo que disfruta se vuelve más resiliente y fuerte», afirma. Y la neurociencia respalda esta afirmación. Investigaciones sobre el sistema nervioso parasimpático muestran que las experiencias placenteras y seguras activan mecanismos de reparación, reducen la inflamación y mejoran la capacidad de adaptación al estrés.
Para empezar hoy, la experta propone un ritual sencillo: 1) formular a diario una pregunta corporal, como «¿qué necesito hoy para sentirme un poco más vivo?», 2) permitirse cada día un pequeño acto de desobediencia suave y 3) dedicar al menos cinco minutos a moverse sin corregirse ni perseguir un objetivo.
