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Fugas del erario

Senegal, que condena la homosexualidad con un presidente bígamo, destino de dinero público

El Gobierno ha dedicado más de 800.000 euros en ayudas de «cooperación feminista» al país africano

Senegal, que condena la homosexualidad con un presidente bígamo, destino de dinero público

El presidente de Senegal, Bassirou Diomaye Faye, junto a sus dos esposas. | RRSS

Entre los habituales destinos de dinero público español destaca un país africano llamado Senegal. El pasado jueves 26 de marzo acudió a la Moncloa el presidente de su Gobierno, Bassirou Diomaye Faye, para reunirse con Pedro Sánchez. En un ambiente jovial y plagado de sonrisas forzadas (sólo de Sánchez), desde el domicilio presidencial, esta visita se vendió como una «asociación estratégica que reforzará la cooperación española en pesca, comercio, cultura, turismo e inversión» en el país subsahariano.

No deja de ser curioso ver al presidente español, autoerigido adalid del feminismo y de la inclusión social de todos los colectivos, reunirse con una sonrisa de oreja a oreja y procurando loas de admiración y respeto al presidente de un país que no solo condena la homosexualidad con penas de prisión de hasta diez años, sino que presume de tener dos mujeres magníficas, que le suelen acompañar sumisas a sus viajes. El campo de amistades de Sánchez se está convirtiendo en una asociación de malhechores marca «acme».

Una de las patas de la reunión fue la cooperación cultural; habría que preguntar a Sánchez si está pensando en importar ese tipo de «cultura senegalesa» para los españoles, también los homosexuales. Viendo de dónde viene nuestro presidente y su familia, yo ya no sé…

Pues bien, en los últimos años la Agencia Española de Cooperación Internacional ha ido enviando constantes partidas de dinero público español a Senegal (presuntamente, pues es casi imposible demostrar su recepción efectiva, no digamos ya su utilidad). El formato jurídico de estas partidas es la subvención dineraria sin contraprestación y las convocatorias tienen textos muy variados. Es digno de mención aludir a alguno de estos justificantes (por las evidentes contradicciones). En este punto me surge una duda sobre la presunta utilidad de los miles de millones de euros que entregamos al extranjero en materia de cooperación. Planteo esta pregunta: si entregamos tales cantidades de dinero público inexorablemente, ¿no pueden condicionarse, por ejemplo, a que dejen de condenarse a prisión a los homosexuales en Senegal, que es el presunto receptor del dinero? Le regalo esta idea a la Aecid.

Veamos esas partidas.

¿Sabían que en 2023 Aecid entregó (supuestamente) 200.000 euros a Senegal para «la promoción de la participación política y el liderazgo de las mujeres»? Liderazgo que tendrán que pelear con las otras esposas de su senegalés, ¿no?

Apuesto a que tampoco sabían que, de los impuestos que pagaron en 2024, Aecid destinó unos 346.000 euros a Senegal con el objetivo de generar «autoempleo en jóvenes de regiones de San Luis y Matam». Me imagino que ninguno de los presuntos jóvenes receptores de ese dinero público español sería homosexual, pues a ellos se les paga con la cárcel en su país, a cuyo «desarrollo» estamos contribuyendo.

Esta partida es quizás la que más me ha llamado la atención. Son 325.000 euros donados a Senegal en 2023 y su motivación literal reza así: «Dignidad y desarrollo de mujer. Fortalecer la participación y acción política de las mujeres electas y la sociedad civil para la aplicación de los derechos de las mujeres en Medina». Curioso en un país que tiene un presidente polígamo. 

Hay decenas de partidas más de este calibre con destino a Senegal, pero creo que pueden hacerse a la idea de lo que quiero transmitirles viendo el tenor literal de las descritas. Como cada vez que Pedro Sánchez viaja o recibe visitas en Moncloa, después de cada visita comienza un desembolso de dinero público a destinos opacos presuntamente relacionados con intereses de quienes se reúnen con el presidente. Tan curioso como sospechoso. Estaré pendiente, como siempre, de todo lo que enviemos a Senegal. 

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