Bachelet promulga una emblemática ley que despenaliza el aborto terapéutico

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Bachelet promulga una emblemática ley que despenaliza el aborto terapéutico
Foto: Claudio Reyes

La presidenta chilena Michelle Bachelet ha promulgado la ley de aborto terapéutico, cerrando un proceso de dos años y medio en los que la norma impulsada por la mandataria ha superado duros embates de diversas iglesias y partidos de derecha, informa AFP.

Aprobada en el Congreso durante el mes de agosto, la ley que despenaliza el aborto en caso de inviabilidad del feto, peligro de vida de la madre y violación, ha logrado sortear el Tribunal Constitucional, que ha desestimado recursos presentados por legisladores conservadores que buscaban frenar la norma.

«Por fin! Firmamos la ley que consagra el derecho que tiene toda mujer a decidir sobre su cuerpo y su embarazo en tres casos sumamente precisos y humanamente difíciles», ha dicho el jueves Bachelet con entusiasmo ante unas 1.500 personas que presenciaron el acto en el presidencial palacio de La Moneda, mayoritariamente mujeres.

La mandataria ha celebrado que las mujeres reconquistaron un derecho básico. «Hoy día somos un país más justo, más comprensivo y más respetuoso (…) nos hemos ganado el derecho de debatir éste y todos los temas sin censuras, sin miedos, sin mordazas», ha destacado la mandataria.

La presidenta socialista, que entregará el poder en marzo de 2018, ha llevado adelante una constante defensa del proyecto que transformado en ley ha sacado a Chile de una ínfima lista de naciones que prohíben cualquier tipo de aborto. El Estado chileno rompe así décadas en las que su respuesta ante situaciones límites vividas por miles de mujeres ha sido «el castigo, la condena y la denegación absoluta del derecho a decidir», ha dicho la mandataria.

Para Miles, organización por los derechos sexuales y reproductivos, la ley es un “histórico acto de justicia para las mujeres, en especial para las más pobres”. Desde 1931 y por más de 50 años, el aborto estuvo permitido en Chile en casos de peligro para la vida de la madre o inviabilidad del feto, pero el dictador Augusto Pinochet, poco antes de terminar su régimen (1973-1990), apoyado por la Iglesia católica, lo prohibió.