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Petra Martínez debuta como candidata al Goya a mejor actriz a los 77 años por 'La vida era eso'

THE OBJECTIVE habla con la actriz aprovechando su paso por Lo que viene, la cita anual en Tudela de la prensa especializada en cine

Petra Martínez debuta como candidata al Goya a mejor actriz a los 77 años por 'La vida era eso'

Petra Martínez y Anna Castillo.|Lolita Films

Considera Petra Martínez (Linares, 1944) que entre las experiencias más íntimas entre dos personas está la de que una le lave el pelo a la otra. La respetada actriz de teatro protagoniza ese momento de familiaridad con Anna Castillo en una secuencia de emoción contenida en La vida era eso. Un papel protagónico que le ha valido su primera nominación a los premios Goya a sus 77 años.

«Esa escena me sirvió de mucho, porque entendí lo que le pasaba a mi personaje, una mujer que ha estado incomunicada largo tiempo y necesita abrirse. De pronto tiene una conversación y un contacto fortuitos y profundos con una joven con la que nunca se hubiera podido imaginar entablar una relación de amistad», desarrollaba la intérprete en la última edición de Lo que viene, la cita anual en Tudela de la prensa especializada en cine.

Como a sus alter ego en la pantalla, a Petra y a Anna las separan 49 años y, en la ficción, no pocos prejuicios. Pero su coincidencia en una habitación de hospital en Bélgica desencadena una ligazón derivada de sus soledades en común. La mayor emigró allí hace décadas por razones económicas y la joven acaba de llegar en busca de oportunidades. 

Este encuentro inspirador deriva en un viaje de la veterana por los áridos y ventosos paisajes de Almería que deriva en un autodescubrimiento tanto interior como físico. Una aventura que es road movie y coming of age, pero en un personaje que ha rebasado los 70 años.

En suma, la ópera prima de David Martín de los Santos, cuyo estreno está previsto este próximo 10 de diciembre, rinde tributo a una generación femenina española que al volcarse en los cuidados se han olvidado de cuidar de sí mismas. 

El todo en la nada

«El guion es precioso, porque no es nada y es todo. Esta película aborda un tema tan normal que parece a la orden del día, el del extrañamiento entre matrimonios que se han conocido muy jóvenes, se han casado y tenido hijos, pero se han abocado a una convivencia rutinaria, sin ninguna conexión. Ha habido muchas mujeres de mi quinta que no han tenido una conversación con ellas mismas, ni con el marido, las amigas o las vecinas», lamenta. 

Martín de los Santos, hasta ahora director de documentales, ha declarado que su debut en la ficción aborda los tabúes de la muerte y la enfermedad, que Petra amplía a un tercero, el del erotismo femenino.

A la actriz, su profesión le ha provisto de una amplitud de pensamientos y de vivencias que la han distanciado de una experiencia así, pero en contraste, ha sido testigo de las vidas de su madre y de su hermana, que en la actualidad tiene 95 años. 

En el ejercicio de su oficio también ha reparado en las existencias de los españoles que tuvieron que marcharse a otros países: «He viajado mucho con el teatro, he estado en la emigración económica y el asilo político, porque éramos una panda de hippies izquierdosos que hacíamos giras en la época de Franco por Suiza, Alemania, Francia y Holanda con obras que nos prohibían en España».

El marco en el que se contextualiza la trama no es casual. El vínculo entre la pareja protagonista se forja en coincidencia con el movimiento 15-M, una eclosión ciudadana desencadena por el hartazgo y la insatisfacción. Petra también guarda una conexión personal con esos días: «Para mí fue como una bocanada de aire. Fueron unos días maravillosos, me pasé muchas jornadas en la Puerta del Sol, participando en asambleas. Muchas veces pensaba: qué tonterías estamos diciendo, pero qué necesarias».

Un no parar de reconocimientos

La película no solo pone el foco en todo un grupo humano frustrado y relegado a la atención a los otros, sino que también sitúa al frente de la acción a una actriz a la que por su edad y por su género no se le suele brindar el protagonismo en la gran pantalla. Esa determinación les está procurando galardones desde su estreno en noviembre del año pasado en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, donde Martínez fue reconocida como mejor actriz y el filme, con el Premio ASECAN a la mejor película.

La vida era eso también ha sido laureada en el Festival de Liverpool a la mejor película, dirección y con el premio Film of the Festival, y en CineHorizontes Marsella, con los premios del Público, de la Juventud y el de Mejor Interpretación. La consagrada actriz compite por los premios Goya, Forqué y Feroz en la misma categoría.

La vida era eso es una gran película de gestos nimios. «Yo gesticulo mucho, porque vengo de las artes escénicas. Empecé a hacer cine mayor y me he dado cuenta de que cuantos menos gestos haces frente a la cámara, más llega, así que he aprendido que el trabajo es no mostrar, sino sentir. En este proyecto lo que hecho ha sido sentir mucho», explica Martínez, conocida del gran público por un papel en las antípodas, el de doña Fina en la serie La que se avecina.

Petra Martínez conforma junto a su pareja, el director teatral y actor Juan Margallo, uno de los tándems más relevantes del teatro español del último medio siglo. La artista debutó en los años sesenta con el grupo de teatro independiente Tábano y, después de formar parte de colectivos teatrales como El Palo, El Búho y El Gayo Vallecano, fundó junto a Margallo la compañía Uroc Teatro.

Martínez confiesa que suele ser muy negativa con las películas en las que participa, pero no así con esta. Una de las razones reside en la excelente dirección de actores de Marín de los Santos: «Hay ademanes cotidianos en mi forma de actuar que me quitan profundidad cuando me hacen primeros planos en el cine, pero David me ha pedido que los refrenara. Yo soy llorona, pero él me decía: “Contente”». 

La otra razón es haber dado vida a un personaje que protagoniza un cambio profundo y alcanza a revelarse sus deseos más íntimos. «Me salía del alma. Hablo de ella y me emociono». Ahora, ya, sin contenciones.

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