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Los Patios de Córdoba: donde flores, historia y agua dialogan desde hace más de un siglo

Los cordobeses abrieron sus puertas por primera vez en 1918, aunque el concurso empezó en 1921

Los Patios de Córdoba: donde flores, historia y agua dialogan desde hace más de un siglo

Vista del Patio de la calle Ocaña en Córdoba, Andalucía | Rafael Madero (Europa Press)

Del 2 al 12 de mayo Córdoba vuelve a engalanarse y abrir sus puertas para una de las festividades más famosas de la ciudad: los patios. Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2012, esta celebración atrae a multitud de turistas cada año para disfrutar del ambiente único donde dialogan las flores, la historia y el agua.

Esta tradición se formalizó en 1921, cuando el por entonces alcalde Francisco Fernández de Mesa creó el primer Concurso de Patios, Balcones y Escaparates; los premios eran de 100, 75 y 50 pesetas. Sin embargo, los cordobeses ya habían empezado a abrir sus puertas al público en 1918, aunque en los primeros años no hubiera competición.

El concurso tuvo dos interrupciones: una, justo después de su creación, debido a la escasa respuesta recibida —se volvieron a celebrar en 1933—; otra, al estallar la Guerra Civil. Ya comenzada la dictadura, el alcalde cordobés Antonio Luna Fernández retomaría la tradición en 1944. Durante su mandato se establecieron los primeros criterios de valoración de los patios: arquitectura, decoración y tipismo.

Conforme pasaron los años fue aumentando la participación, tanto de concursantes como de visitantes. Por ello, y para potenciar aún más el turismo, el alcalde Antonio Cruz Conde fue aumentando paulatinamente el número y la dotación de los premios desde que llegó al Ayuntamiento en 1952. De esta forma, el primer premio había subido de 3.000 a 8.000 pesetas en 1962, último año que estuvo al frente del consistorio.

Los patios no premiados recibieron ayudas económicas para compensar los gastos y el esfuerzo de sus cuidadores y surgieron dos iniciativas para impulsar el concurso: el ‘Festival de los Patios Cordobeses’ y la ‘Reina de los patios’. El primero se sigue celebrando a día de hoy y consiste en una programación paralela con música clásica y flamenca en patios de antiguos monumentos y en los jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos. La ‘Reina de los patios’ fue un concurso de belleza que se celebró entre 1962 y 1983.

Los patios de Córdoba desde la llegada de la democracia

Con la llegada del primer gobierno democrático, presidido por Julio Anguita, tuvieron lugar grandes cambios en el concurso. Las nuevas bases establecían que los patios sólo debían adornarse con flores del tiempo, prohibían la instalación de bares y suprimían como mérito a evaluar por el jurado la actuación de artistas flamencos. También se mejoraron las dotaciones de premios y ayudas.

No obstante, hubo que esperar hasta 1988 para que las bases especificaran los aspectos ornamentales que tenía que valorar el jurado. Estos incluían la variedad floral, el cuidado de las macetas y arriates y la iluminación natural. Además, no fue hasta casi una década después que se contemplaron diferentes categorías de premios.

Desde entonces, los patios se distinguieron entre arquitectura antigua y moderna, por lo que los galardones responden a aspectos específicos: conservación arquitectónica, decoración natural, uso del agua o el esfuerzo de los vecinos. La participación fue aumentando hasta superar los 40 participantes a finales del siglo pasado; en 1994, el concurso quedó circunscrito a la zona del casco histórico.

Durante el siglo XXI los patios se han seguido celebrando de forma ininterrumpida cada año, en mayo, a excepción de 2020. La situación sanitaria provocada por la pandemia obligó a la suspensión de la festividad, aunque se celebró su apertura —sin concurso— en el mes de octubre de ese mismo año. Además, el número de visitantes ha aumentado tras la declaración de la Fiesta de los Patios como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en el año 2012.

Origen y tipos de patios

Los patios se caracterizan por ser el centro de la vida familiar, un lugar de convivencia. La imagen del patio cordobés es, además, herencia de la casa islámica, caracterizada por construir fachadas orientadas hacia su interior y dando menos importancia al aspecto exterior, que se solía construir con un simple muro ciego.

Cuando los cristianos conquistaron la ciudad se mantuvo esta estructura arquitectónica, por lo que aún perdura en viviendas a día de hoy. Sin embargo, cada patio ha vivido una evolución histórica distinta, proporcionándole una arquitectura particular. De esta forma, fuera de los que participan en el concurso es, posible distinguir entre dos: monumentales y señoriales, que pertenecen a palacios de la aristocracia local o a edificios religiosos importantes.

En cuanto a los patios que sí participan en concurso, la distinción es entre arquitectura antigua y arquitectura moderna o renovada. Los primeros son los que fueron construidos hasta la década de los 60 y mantienen las principales características estructurales. Los segundos, en cambio, son los que pertenecen a una nueva vivienda edificada al demoler la anterior o que han perdido sus elementos más significativos por sucesivas reformas.

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