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Enfado en los cines: las innovaciones de Cameron en 'Avatar 3' provocan fallos técnicos

La velocidad extraordinaria de los fotogramas puede llegar a dañar los proyectores o generar rechazo visual

Enfado en los cines: las innovaciones de Cameron en ‘Avatar 3’ provocan fallos técnicos

Un fotograma de 'Avatar: Fuego y ceniza'. | EP

Pocos estrenos han generado tanta expectación como Avatar: fuego y cenizas, que llegó a las salas de proyección el pasado 19 de diciembre. Esta tercera entrega ha provocado división: ha sido celebrada por numerosos fans como la mejor de la saga que popularizó el cine grabado en formato 3D, pero para algunos críticos está por debajo de las dos cintas anteriores. James Cameron ha apostado por la ambición técnica en el rodaje, con el uso no solo de un sofisticado sistema de múltiples cámaras que crean una sensación tridimensional envolvente, sino también con una tecnología estereoscópica que busca replicar cómo los humanos percibimos el espacio a nuestro alrededor, además de alternar entre los 24 fotogramas por segundo habituales y los 48 para algunas escenas en las que se busca llevar la nitidez al máximo. La complejidad de las especificaciones es tal que el director transmitió a los cines una lista detallada de instrucciones y, si bien muchos casos han proyectado correctamente la cinta, en otros las salas no estaban preparadas y han necesitado apoyo de un equipo técnico para adaptar los proyectores, en algunos casos con éxito y en otros con incidencias.

La película ha logrado un éxito notable en taquilla, liderando los ingresos por encima de otros estrenos en Estados Unidos. Si se suman el resto de países, la recaudación ya ha superado los 1.000 millones de dólares, un éxito cinematográfico. Sin embargo, no todos los cinéfilos han podido disfrutar de la experiencia tal y como esperaban, ya que debido a las innovaciones mencionadas se ha registrado un volumen de incidentes superior al habitual, entre los cuales hay fundidos a negro, retrasos en las sesiones o proyectores quemados o con el color desgastado. Además, incluso cuando no se han producido problemas técnicos, algunos espectadores se han quejado de la fatiga visual o la sensación desagradable que han experimentado al ver las escenas rodadas a 48 fotogramas por segundo.

No es la primera vez que este formato, conocido como high frame rate (HFR), genera resultados decepcionantes. Según informa Xataka, tanto El Hobbit como Géminis ya incorporaron esta tecnología. Aunque el objetivo es generar una continuidad que dé apariencia de realidad, para aquellos acostumbrados a ver películas con el ritmo habitual de fotogramas, la imagen puede resultar artificial, demasiado nítida o similar al vídeo doméstico, de modo que al cerebro humano le puede producir rechazo. A pesar de la falta de precedentes exitosos, Cameron insistió en este sistema, aunque no para el conjunto de su film: el director de Titanic y Avatar ha optado en esta ocasión por reproducir solo un 40% de la película a una velocidad superior a la normal.

No es de extrañar que la industria del cine haya respaldado la apuesta de Cameron, pues al fin y al cabo, con la primera entrega de la saga asombró al mundo con un formato rompedor que no estaba tan extendido como en la actualidad. El autor ha asumido que las especificidades de esta cinta pueden provocar en algunas personas dolor de cabeza, fatiga y náuseas, pero se ha defendido asegurando que estos síntomas se deben no a un fenómeno visual, sino a cómo la mente interpreta la profundidad artificial. Asimismo, ha indicado que para crear esta producción ha estudiado neurociencia y ha tratado de complacer al público en la medida de lo posible.

@meredith.day14

Experiencia personal. La función se canceló por fallas técnicas. Al inicio la información fue confusa, pero finalmente el cine devolvió el dinero y otorgó una compensación. Igual fue incómodo por el tiempo perdido y el traslado. Solo comparto lo que me pasó. #fyp #cine #avatarfireandash #avatar3

♬ sonido original – Meredith Day

En cuanto a los errores técnicos, espectadores de distintas sesiones proyectadas en Barcelona, en una de las salas que recibió asistencia de técnicos para hacer las adaptaciones pertinentes, han constatado que el color se percibía quemado, con tonos pastel en vez de vivos tanto durante la proyección como en la publicidad previa: Coca-cola rosa en vez de roja o alienígenas de tonalidades muy suaves de azul y verde, lo cual restó espectacularidad a la superproducción. Otra espectadora afirmó en sus redes sociales que fue a ver el estreno en Lucena (Córdoba) pero se encontró con una «imagen borrosa» y «colores perdidos», y que hasta los anuncios iniciales se vieron afectados. Otros usuarios manifestaron en respuesta que habían podido visualizarla correctamente.

Algunos espectadores se han lanzado a las redes para denunciar experiencias similares, como funciones canceladas por fallos técnicos, humo en el proyector o retrasos significativos. En algunos de estos casos, que han llegado a ubicaciones tan dispares como España, México, Chile, Perú, Brasil o Reino Unido, los cines han optado por devolver el dinero a los afectados.

Cameron ya se encontró con incidencias de este estilo anteriormente: según el medio tecnológico enter.co, la segunda entrega de la saga, Avatar: El sentido del agua, ya incluía fragmentos a 48 fotogramas por segundo, lo cual dañó los proyectores en algunas salas de cine de Japón, mientras que otras decidieron ignorar las directrices del director y proyectar a 24 fps, como es habitual para evitar imprevistos.

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