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Agatha Christie: una vida de novela de misterio

«Cuando se cumplen 50 años de su muerte, la dama del crimen continúa siendo una de las autoras más vendidas»

Agatha Christie: una vida de novela de misterio

Agatha Christie. | Zuma Press

Decía Agatha Christie que empezó a escribir básicamente por aburrimiento. Criada en un hogar de clase media alta y de creencias esotéricas –algo que influiría después en las tramas de algunos de sus libros–, sus padres decidieron que recibiera su educación en casa. Aislada, era además la más pequeña de sus hermanos, fue allí donde aprendió a leer por su cuenta y a inventarse historias para entretenerse. 

Cuando murió el 12 de enero de 1976, dejó tras de sí una extensa producción literaria –66 novelas policiacas, 17 obras de teatro y 150 relatos– que ostentó varios curiosos records. Es la autora más traducida de todos los tiempos y la más leída, solo por detrás de Shakespeare y la Biblia. Su pieza escénica, La ratonera, se representó de manera ininterrumpida en Londres desde 1952 hasta el 16 de marzo de 2020. Su relato Testigo de cargo –que después adaptaría a los escenarios– está considerado como el primer thriller judicial de la historia, antes de que lo cultivaran autores como Erle Stanley Gardner con su serie sobre el abogado Perry Mason. 

Pero el camino no había sido fácil ni exento de aventuras. Aunque ella siempre consideró que tuvo una infancia feliz, a los 11 años, su padre Frederick Alvah Miller falleció, dejando a la familia en una delicada situación económica. 

Sirvió durante la Primera Guerra Mundial como enfermera voluntaria, oficio que le daría amplios y útiles conocimientos sobre medicinas y venenos, y en 1917 llegó a obtener el título de Auxiliar de Farmacia. Casada por entonces con su primer marido, Archibald ‘Archie’ Christie, en 1920 nos presentó a su detective más icónico en su primera novela, El misterioso caso de Styles. Protagonista de otras 33 obras y de 50 relatos cortos, Christie se inspiró en el Sherlock Holmes de Conan Doyle para crearlo. El 6 de agosto de 1975, el New York Times le dedicó, por primera vez a un personaje de ficción, un obituario: «Hércules Poirot, afamado detective belga, ha muerto», titularon. 

Un misterio sin resolver

Gran apasionada de los coches, con su primer sueldo se compró su primer vehículo, Christie se las apañó tras aquel primer título para entregar una novela por año. Sin embargo, fue en 1926 cuando le llegó el primer gran éxito, con El asesinato de Roger Ackroyd. Aquel no había sido un año fácil para la escritora. Su madre, Clara Boehmer, había fallecido en abril y unos meses después su marido le había pedido el divorcio tras confesarle que estaba enamorado de otra mujer llamada Nancy Neele. 

Aquel fue el preámbulo de la mejor ficción de la escritora, el enigma que nunca desveló del todo. La noticia llegó al principio como un breve en los periódicos: se había encontrado el coche de Agatha Christie, un Morris Cowley, abandonado con los faros encendidos en plena campiña inglesa, con la ropa y su abrigo de piel dentro y sin rastro de la escritora. Pronto saltaron las alarmas. ¿Dónde se había metido? ¿Le habría ocurrido algo? ¿Se habría suicidado?

Se ofrecieron recompensas. Más de mil agentes y 15.000 voluntarios se implicaron en su búsqueda sin ningún hallazgo. Durante más de diez días su desaparición conmocionó al país. Finalmente fue identificada por un huésped del balneario donde se había alojado, a 350 kilómetros de distancia, bajo un curioso seudónimo, el apellido de la amante de su marido. Dicen que cuando la encontraron estaba leyendo un periódico en el que su propia desaparición era portada. Ella juró, entonces y siempre, que no recordaba nada. 

Desde aquello, aunque Christie tuvo que someterse a tratamiento psiquiátrico para recuperarse, se ha especulado mucho sobre ese gran vacío. ¿Querría la reina del misterio castigar a Archibald haciéndole creer que le había ocurrido algo o acaso esperaba que fuera sospechoso de aquella extraña ausencia? ¿Fue, tal vez, la mejor campaña publicitaria jamás concebida o, posiblemente, el resultado únicamente de una crisis nerviosa? 

Sea como sea, en 1928 consiguió la nulidad de su matrimonio y Archie se casó con su amante. En 1930 Christie conoció en Irak al que sería su segundo marido, el arqueólogo Max Mallowan, 13 años menor que ella, al que acompañaría en todas sus expediciones.

Aventurera y curiosa, de sus experiencias como viajera nacerían los que son hoy algunos de sus más célebres títulos como Muerte en el Nilo, Asesinato en Mesopotamia, Intriga en Bagdad o Cita con la muerte. Asesinato en el Orient Express se inspiró también en su propia vivencia a bordo de este lujoso tren cuando, por una tormenta de nieve, la escritora se quedó atrapada durante varios días poco antes de llegar a Estambul. Más tarde, en 1974, aquella ficción fue adaptada al cine por Sidney Lumet en una insuperable versión por la que Ingrid Bergman obtuvo el Oscar a la mejor actriz de reparto.

Otras adaptaciones

Autora, además, de títulos como Muerte en la vicaría –primera novela protagonizada por la apreciada Miss Marple, que llegaría a aparecer en otras 12 historias–, Se anuncia un asesinato, La casa torcida, Cinco cerditos o Un cadáver en la biblioteca, su misterioso Diez negritos –también llamado, a petición de su bisnieto, Y no quedó ninguno– es su libro más vendido con más de cien millones de copias desde su publicación en 1939. Además de su extensa producción de novelas y relatos, y sus obras de teatro, Christie reflejó sus inquietudes románticas bajo el pseudónimo de Mary Westmacott en otras seis novelas. 

Entre las muchas adaptaciones al cine de sus obras, inolvidables son también el Testigo de cargo de Billy Wilder, protagonizada por Tyrone Power, Marlene Dietrich y Elsa Lanchester, Muerte en el Nilo, de John Guillermin o El tren de las 4.50, de George Pollock. En los últimos años sus libros se han ido adaptando también a la pequeña pantalla. La última de ellas, Agatha Christie: las siete esferas se estrenará el 15 de enero en Netflix, una miniserie de tres episodios protagonizada por Mia McKenna–Bruce, Helena Bonham Carter y Martin Freeman.

Agatha Christie tenía 85 cuando murió hace cincuenta años un 12 de enero como hoy en su residencia Winterbrook House de Wallingford en Oxfordshire. La Reina del Crimen dejaba tras de sí un legado literario inigualable y aún vigente. Hoy sus libros con giros imposibles y finales inesperados siguen encabezando las listas de los más leídos. 

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