Rigoberta Bandini, la artista que descoloca a la derecha y a la izquierda: ¿es liberal, progresista o simplemente va por libre?
Entre la fe y el feminismo, llega a los Goya convertida en la artista que desafía todas las etiquetas políticas

Rigoberta Bandini (Paula Ribó), la artista a la que no le gusta que la encasillen | Gtres
Este 28 de febrero de 2026, Barcelona acoge la 40ª edición de los premios Goya. Al frente de la gala estarán el actor Luis Tosar y la cantante Rigoberta Bandini. Dos perfiles distintos, sobre todo en lo que a sus convicciones políticas y sociales se refiere. Mientras el intérprete, de 54 años, nunca ha ocultado su ideología progresista, en el caso de la artista, de 35 años, la cosa se vuelve más difusa.
Ahora su presencia en los Goya, como presentadora, vuelve a poner sobre la mesa la pregunta que la persigue desde que su tema Ay mamá se convirtiera en fenómeno social: ¿es liberal, es de izquierdas, es de derechas o simplemente no se la puede encasillar?
Cuando la izquierda se quiso ‘aprovechar’ de Rigoberta Bandini y ella dijo ‘basta’: «No soy un soldado de ninguna causa partidista»
Rigoberta Bandini es el nombre artístico de Paula Ribó González (Barcelona, 1990), actriz de doblaje desde niña y, más tarde, creadora musical capaz de convertir lo íntimo en himno generacional. Su participación en el Benidorm Fest de 2022 con Ay mamá marcó un antes y un después en su carrera.
La canción no solo fue un éxito, sino que además fue interpretada como reivindicación feminista y como gesto político. De hecho, figuras políticas de izquierdas, como Irene Montero y Yolanda Díaz, celebraron públicamente la canción e incluso la usaron en sus discursos. El tema, además, fue utilizado como himno en actos del 8M. A todo ello se sumaron voces críticas de la derecha, como Santiago Abascal o Pablo Casado, quienes mostraron su rechazo al single. Todo ello acabó desembocando en un debate político de alcance nacional en el que Rigoberta Bandini terminó siendo asociada a la izquierda española.
No soy un soldado de ninguna causa partidista. Yo no hago música para gustar a ningún extremo ni a ningún político. Hago música para la gente
La artista, ante este revuelo, no se quedó callada. Aunque agradeció las muestras de apoyo de los políticos de izquierda, marcó rápidamente una línea roja en entrevistas con El País, El Cultural, Jenesaispop y Eldiario.es, entre otros medios: «No soy un soldado de ninguna causa partidista». Además, remarcó que sus creaciones no son de una ideológica concreta, sino de algo más visceral: «Yo no hago música para gustar a ningún extremo ni a ningún político. Hago música para la gente», afirmó cuando comenzaron a situarla en un tablero político concreto.
Asimismo, ha reconocido en numerosas ocasiones que le parece bien que la política use la cultura para avanzar en derechos, pero ha advertido del riesgo de apropiación, especialmente cuando los mensajes se vuelven virales —como ha sido el caso de su canción—, ya que pueden ser «manoseados».
Feminismo, maternidad y libertad
Madre de Nico, nacido en 2020, fruto de su relación con el actor y guionista Esteban Navarro —con quien se casó en 2023—, Rigoberta Bandini posteriormente fue señalada de ser de derechas: «Me cuelgan la etiqueta de tradicionalista, pero también de lo contrario por reivindicar las tetas y decir que no nos dan ningún miedo. Los extremos a veces son más irascibles». Y frente a quienes intentan ubicarla en un bloque concreto, siempre ha sido muy clara: «Mi sensibilidad siempre estará con quienes intentan que el mundo sea un lugar más libre y con menos miedos».
Que algunos pongan a la cantante la etiqueta de tradicionalista o de derechas, se basa, sobre todo, en su reivindicación de la maternidad y la familia. «No quiero dar la imagen de madre superwoman, porque cuidar una persona y criarla es muy fuerte. (…) Ojalá haya chicas de generaciones más jóvenes a la mía que vean que se puede, que puedes tener un hijo y seguir. Sin ser Beyoncé, como una persona normal».
El problema es cuando la tradición te viene impuesta, cuando te censuran y no te permiten ser
A esto se suma que uno de los versos de Ay mamá fue muy criticado por la izquierda, ya que aludía a la madre y al caldo que esta tenía en la nevera. Algunas voces interpretaron la frase como un retorno a roles tradicionales. Ella lo zanjó con ironía: «Mi idea era simplemente hablar de mi madre, en concreto».
Y añadió: «Estoy diciendo que mi madre tiene caldo en la nevera. (…) De hecho, mi madre cocina fatal, es lo único que sabe hacer la mujer, pobre». Y remató: «Yo no soy madre de caldo, en todo caso de tetrabrik. O sea, no cocino una mierda». Para Rigoberta Bandini, el problema no es la tradición en sí, sino la imposición: «El problema es cuando la tradición te viene impuesta, cuando te censuran y no te permiten ser».
Su boda y sus referencias a Dios
Su enlace —vestido blanco clásico con velo incluido— con Esteban Navarro en Barcelona también generó lecturas: ¿cómo encaja el matrimonio en una artista feminista? Su respuesta fue directa: «Podría pensar que cómo me voy a casar si soy una mujer empoderada. Pues sí, como soy una mujer empoderada hago lo que me sale de ahí».
Para ella, la tradición es un material creativo: «La gracia es coger la tradición, manosearla y hacer que ese viento sople a tu favor. (…) Como artistas no podemos huir de la tradición porque es un terreno muy fértil. Hay que jugar con ella como una quiera para decir lo que una quiera».
A esto se suma la relación de Rigoberta Bandini con la espiritualidad y el catolicismo. En 2025 publicó el disco Jesucrista Superstar, en el que reafirma una fe propia, no institucional. De hecho, ha defendido sin complejos esa mezcla: «Puedo decir que creo en Dios y luego enseñar una teta en el escenario».
Mi religión no tiene nombre, pero creo en el universo, en Dios o como le quieras llamar… es una luz que me ayuda
Al respecto, nunca ha ocultado que estudió en un colegio religioso y que está agradecida por ello: «Yo pienso que todo lo que te pasa en la vida es por algo. Mi paso por el colegio de monjas tiene sus luces y sus sombras. (…) Hay cosas que me he llevado y que las agradezco, incluso las que más me han molestado. (…) Ahora mismo no inscribiría a mi hijo en ese colegio, no por nada, sino porque me apetece que tenga otra mirada que también le dará otras cosas. El tipo de educación que he recibido me ha dado una clarividencia para hablar sobre según qué temas, me ha hecho entender muy bien la espiritualidad, porque la rechazaba, pero cuando salí de ahí la entendí desde otro lado. En realidad, tengo que agradecer a ese colegio (…) porque siento que la mayoría de mis canciones exploran el espíritu de alguna manera».

Entonces, ¿cree en Dios? Pues, como en todo lo que la rodea, sí, pero a su manera y con matices: «Tengo la sensación, la certeza, la confianza, de que hay algo que nos une, una especie de manto. Esa conexión es un poco mi motor en muchos aspectos. Mi religión no tiene nombre, pero creo. En el universo, en Dios o como le quieras llamar, pero es un poco esa luz que me ayuda».
Puedo decir que creo en Dios y luego enseñar una teta en el escenario
Su boda y su acercamiento a lo religioso, en su sentido más amplio, ha descolocado a muchas personas, ya que la propia Rigoberta Bandini se refiere a sí misma como «de izquierdas y con ideas progresistas». Para ella, no obstante, no es algo contradictorio: «¡Me saco las tetas en todos los conciertos! Soy muy creyente a mi manera. Para mí, Dios y la fe tienen mucho que ver con expansión, con no tener límites. Y no al contrario: censura, castigo y corsé. Reivindico la figura de Dios desde la izquierda».
Entonces, ¿Paula Ribó es liberal, progresista o no se la puede encasillar?
Si «liberal» se entiende como defensa radical de la libertad individual en lo social, el discurso de Rigoberta Bandini encaja a la perfección, ya que ella apuesta por la libertad sobre el cuerpo, la ruptura de tabúes y la contradicción personal. No obstante, si se entiende en clave económica española —menos Estado, más mercado—, no hay señales de que ese sea su marco ideológico, ya que su imaginario apela más a la comunidad que al individualismo competitivo.
A pesar de que la etiqueta de «liberal» no se le ajusta, tampoco lo hace del todo la de «progresista» o «de izquierdas», ya que aunque en su obra y en sus declaraciones aparecen con claridad los pilares del progresismo contemporáneo, Rigoberta Bandini no responde al típico estereotipo de artista español de izquierdas, pues además de reivindicar la maternidad y la familia, rompe el esquema tradicional que separa izquierda y fe.
Ese híbrido es, precisamente, lo que la convierte en una figura que descoloca a muchas personas, sobre todo a aquellas que creen que solo se puede ser de derechas o de izquierdas. La propia cantante lo resume claramente: «Yo no me considero un tótem. Somos muchas cosas. Lo guay es hacer lo que me da la gana».
Veremos qué ocurre en los Goya
En la gala de los Goya, tanto Luis Tosar como Rigoberta Bandini han dejado claro que van a hablar de causas sociales y políticas, ya que no quieren hacer «como que el mundo no existe». Él ha defendido la «libertad absoluta de expresión» para abordar conflictos internacionales o cuestiones sociales. Ella, por su parte, ha explicado que no ve contradicción entre fiesta y conciencia: «El cine se alimenta de lo que ocurre. No creo que sea incompatible celebrar, hacer algo bonito y cómodo, con crear momentos incómodos y hacer un poco de revisión y de espejo social».

Ahora cabe esperar qué posturas defenderá en la gala o si se sentirá incómoda con algún discurso político. Todo puede pasar, ya que, como hemos visto, a Rigoberta Bandini no se la puede encasillar, pues, además de reivindicar su derecho a no ser reducida a una etiqueta, mezcla fe y feminismo, tradición y ruptura, comunidad y libertad individual. En pocas palabras, ella va por libre, y justamente ahí radica gran parte de su esencia y éxito.
